La estupidez y la lengua echaron por tierra el gran chance de este guerrero de la UFC. Lo lamentará por siempre
La estupidez siempre se pago caro, pero en este caso el que la produce no sabe cuánto. Kevin Holland tuvo en sus manos la posibilidad de encumbrarse como nunca antes, pero su ego desmedido y desordenado le cerró una puerta que pudo haberle llevado muy cerca de pelear por un título del mundo.
Todos, desde los apostadores a los fanáticos, desde los expertos hasta la propia gente de la UFC contaban con que Holland pasaría este sábado en Las Vegas por encima de Derek Brunson, un veterano que una y otra vez debe probar su valía ante jóvenes que vienen subiendo en los rankings.
Si antes le sucedió con el “prodigio’‘ Edmen Shabhazian, cuando durante semanas debió escuchar lo bueno que era el protegido de Rhonda Rousey, ahora tuvo que soportar de boca del propio Holland el sonsonete burlón de las mil maneras en que sería sepultado en el octágono.
Ciertamente, más sabe el diablo por viejo que por diablo y Brunson apeló a su mejor arma, la lucha, para dominar el combate e imponerse por decisión unánime ante un hombre que jamás mostró sentido de urgencia ni respeto por lo que sucedía dentro de la jaula, perdiendo de paso la oportunidad de situarse en la élite de la división y, quizá, de retar al rey Israel Adesanya.
Su risa sardónica, sus miradas extraviadas, sus conversaciones con el grupo de comentaristas de televisión resultaron demasiado y hundieron cualquier estrategia que él y su equipo de trabajo hubieran planeado. Holland subestimó a Brunson y lo lamentará profundamente cuando la euforia del desatino desaparezca en su cabeza.
Khabib Nurmagomedov, el ex campeón del mundo, se encontraba transmitiendo la pelea en su cuenta de Instagram y Brunson no hacía otra cosa que conversar con la leyenda. Muchos creyeron que le pedía consejo momentáneo al maestro de la lucha zambo y era todo lo contrario. Se trataban de comentarios para quienes seguían el teléfono del Aguila.
Mientras, sus entrenadores le rogaban entre round y round que se enfocara. Le presentaban los errores que estaba cometiendo para que los enmendara sobre la marcha, pero él no hacía caso. Solo se reía y hablaba. Dana White, presidente de la UFC, comentó luego que pensaba qwue Holland sufrió algún tipo de rotura mental pasajera, una desconección total con la realidad.
Lo triste es que probablemente Holland sea un mejor artistas marcial que Brunso, o al menos cuente con herramientas superiores. Las pocas veces que sacó a relucir su striking le propinó un buen castigo a su rival y pareció, a ratos, que contaba con un buen chance de ganar el combate.
Y mientras Holland hablaba y hablaba, Brunson lo derribaba una y otra vez, sumando tiempo de control en el suelo y golpeándolo con el ground and pound, robándole cada pedazo de esperanza en su deseo de pelear por un título del mundo que ahora se ha alejado.
Brunson demostró, como tantas veces, que la experiencia no se compra en la esquina y que en los deportes de combate la concentración mental lo es casi todo en busca de la victoria. Holland, por su parte, habrá de sostener una conversación muy seria consigo y mismo que le permita dejar en casa al payaso que le hizo quedar en el ridículo.
Deberá, sobre todo, cerrar la boca.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de marzo de 2021, 3:04 a. m..