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Inyección de mala vibra remueve todas las piedras en la trilogía entre Conor McGregor y Dustin Poirier

Demasiado civilizados, demasiado tranquilos, irreconocibles. Ya no más. Dustin Poirier y Conor McGregor han agitado las tranquilas aguas que rodeaban el mar de su trilogía y han inyectado una considerable dosis de mala leche que ha estremecido los cimientos de esta cita.

Todo comenzó cuando Poirier acusó a McGregor de no haber cumplido su palabra de donar $500,000 a su fundación para ayudar a niños en problemas, algo que había prometido antes de la segunda pelea donde el Diamante venció por nocaut en el segundo asalto al Notorius.

Poirier hizo pública su acusación y McGregor le respondió como suele hacerlo: con ofensas y con la amenaza de encontrar otro oponente para la trilogía que debe tener lugar el 10 de julio y que, si caminaba de manera adormilada hacia esa fecha, ahora se ha convertido en un sendero de llamas.

Idas y venidas de golpes en redes sociales y de pronto, este combate que no necesitaba de mucha promoción para venderse, se ha convertido en el epicentro de la polémica en los deportes de combate, donde McGregor sigue siendo la figura más influyente en términos de ventas y mercadeo.

Desde campesino tonto hasta mentiroso, McGregor ha arremetido contra Poirier luego de que ambos intercambiaran demasiados elogios y gestos de caballeros en su segundo encuentro, muy alejados de su verdadera naturaleza, especialmente el irlandés que no deja títere sin cabeza cuando se trata de remover el avispero de la opinión pública.

De hecho, esta última escaramuza recuerda mucho lo sucedido cuando se vieron frente a frente por primera vez en el 2014 y eran apenas dos jóvenes en busca de la gloria de la UFC, un evento ganado por McGregor por nocaut en el mismo primer asalto.

En aquella ocasión se dijeron y acusaron de todo, creando cierto interés en un público que aún no sospechaba la dimensión que ambos iba a adquirir con el paso del tiempo y que ahora, cuando llegue el momento de la tercera entrega, seguirá cada paso de esta rivalidad que puede ser uno de los mayores eventos en la historia de la UFC.

¿Qué McGregor no pelearía con Poirier? Lo dudo. Hay mucha plata en juego para arriesgarlo todo. Más allá de la veracidad de lo que dice el Diamante y de la respuesta del irlandés, esta pelea verá la luz de los reflectores cuando venga el verano. Tal vez para entonces, ese medio millón ya esté ayudando a los chicos de la fundación.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de abril de 2021, 8:26 a. m..

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Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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