El campeón vence en la Florida, pero su voz clama en el desierto de la decepción
Demetrius Andrade representa lo que ilusiona y decepciona del boxeo. El campeón de la OMB en las 160 libras defendió su faja en Hollywood, Florida, ante el galés Liam Williams con un despliegue de habilidades que muy pocos poseen en este deporte.
Sobre el escenario del Hard Rock Hotel y Casino, Andrade brilló ante un europeo que no vino a cobrar su cheque sino que se entregó por completo a esta pelea y trató de convertirla en una bronca callejera para sacarla de los cánones pugilísticos del estadounidense.
Andrade se impuso por decisión unánime -con un conteo en el segundo asalto- y reafirmó que es uno de los reyes más sólidos de la división, pero eso carece de importancia en el actual panorama del boxeo, donde la indiferencia prima a la hora de enfrentar los mejores con los mejores.
¿Habrá hecho suficiente Andrade para atraer a los otros coronados: Gennady Golovkin, Jermall Charlo y Ryota Murata? Su voz ha sido una que ha clamado en el desierto del sonido, sus plegarias no han sido contestadas y se duda de que en su próximo combate veamos algunos de los nombres más reconocidos en la categoría.
“Yo no debería inspirar a nadie, soy un campeón y esos otros campeones tendrían que trener el interés de quitarme mi cinturón’‘, apuntó Williams después que le levantaran la mano. “Todos saben lo que van a encontrar conmigo. Quisiera pelear con Charlo, a ver si se anima’‘.
Charlo no se va a animar, al menos por lo pronto. El 19 de junio enfrentará al mexicano Juan Macías Montiel, quien trae la fogosidad y el coraje de su pueblo en el cuadrilátero, pero que no merecía pelear por la faja mundial que posee su oponente.
Golovkin sigue siendo el estandarte dorado de las división mediana, pero a sus 39 años ya contempla la llegada del ocaso y, de no apurarse, corre el riesgo de perderse para siempre del ring. Quizá encuentren vida en marte primero que efectuar una trilogía contra el Canelo Alvarez o un choque frente a Andrade.
En cuanto a Murata, ese es otro enigma, allá tan lejos en Japón...
Cierto, Andrade tiene un record de 30-0, pero esos números fríos esconden una dura verdad: lo ha tejido contra hombres de poca monta, o como en este caso de Williams, un obrero de los ensogados, alguien que quiere y no puede, que deseo pero que no le alcanza.
Andrade gana y gana, y puede llegar a tener 50-0, pero eso no le hará más relevante. Para danzar en la fiesta del dolor hacen falta dos al mismo nivel. Vamos a dejarlo en claro, no es enteramente su culpa. Los ha retado a todos, desde GGG hasta el Canelo, pero nadie responde. El drama del silencio que devora al boxeo.
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de abril de 2021, 7:32 p. m. with the headline "El campeón vence en la Florida, pero su voz clama en el desierto de la decepción."