Dijo que su rival saldría en camilla, pero tuvo que irse con asistencia, ¿qué queda para Conor McGregor?
Durante toda la semana previa a la pelea, Conor McGregor repitió en varias ocasiones que Dustin Poirier saldría de la T-Mobile Arena en una camilla. Ni siquiera se puede decir que por una ironía quien salió asistido por los paramédicos fue el propio Notorius.
Lo que se suponía que fuera la pelea de la redención para el irlandés terminó siendo una verdadera pesadilla cuando un tobillo le falló al final del mismo primer asalto, obligando al árbitro Herb Dean a detener el combate y decretar ganador a Poirier por nocaut técnico.
Después de cierto éxito inicial, McGregor -quien se había burlado de los luchadores y grapplers- intentó una guillotina que le salió mal y dio pie a un ataque incesante y brutal por parte de Poirier que le presionó contra la jaula con un ground and pound que muy bien pudo haber conducido a la fractura.
Cierto o falso, y a pesar de los abucheos de un público pro McGregor, Poirier ganó y ganó bien, sin estridencias ni cumplidos, aunque en el fondo los seguidores de la UFC saben quién es el Diamante y cuanto ha crecido en el gimnasio American Top Team de Coconut Creek, Florida.
Qué trabajo le ha costado a Poirier encontrar apoyos en la afición. McGregor, con esa personalidad avasalladora, sigue siendo un encantador de serpientes, un generador de pasiones y dineros al punto que el mismo presidente de la UFC, Dana White, dejó entrever que vendría una cuarta entrega, a pesar de que no existan méritos para ello.
Lo correcto es que Poirier avance a la discusión del título ligero contra el campeón Charles Oliveira y que McGregor intente reagrupar lo que le va quedando de fuerzas y apoyos para otro día mejor. Aquí lo interesante es que hasta el propio rey de la división quería enfrentar al irlandés y no al estadounidense.
La pregunta, entonces, tiene que ser si ya la carrera de McGregor llegó a su final. Como artista marcial de primera línea en lo deportivo, creo que sí. Como figura que aún puede vender -contra un Nate Díaz, un Jorge Masvidal, un Tony Ferguson, por poner ejemplos-, todavía sí.
Conociéndo como opera la empresa, la UFC intentará sacarle hasta la última gota de relevancia a McGregor, pero no debe haber cuarta pelea. Por mucho que patalee y grite, Notorius no se lo merece.
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de julio de 2021 a las 2:37 a. m. con el titular "Dijo que su rival saldría en camilla, pero tuvo que irse con asistencia, ¿qué queda para Conor McGregor?."