Otros Deportes

Un debut a los 44 años, pero una leyenda para siempre, Yoel Romero vuelve a jugárselo todo en la jaula brutal

Estrella de dos siglos, Yoel Romero puede considerarse una leyenda viva del deporte. Lejos parecen aquellos tiempos en que solía dominar la lucha libre apoyado en una mezcla letal de técnica y fuerza que asombraba a todos y le hacía imponerse en torneos internacionales.

Parece increíble que el gladiador de Pinar del Río ganara su primera Copa del Mundo en Stillwater 1998 y su primer Mundial Amateur en Ankara 1999, para no hablar ya de la plata olímpica en los Juegos de Sidney 2000. ¿Quién iba imaginar que más dos décadas más tarde aún sería un atleta relevante?

Si al mismo Romero le hubieran dicho en ese 1998 que en el 2020 combatiría por la faja mundial de un circuito de Artes Marciales Mixtas que por ese entonces -la UFC comenzó en 1993- estaba en su infancia, casi desconocido y que respondía al nombre de Ultimate Fighting Championship, quizá se hubiera reído en la cara del mensajero.

Pero aquí está, más allá de sus momentos de gloria en la lucha libre, iniciando un nuevo capítulo en su carrera, debutando en Bellator contra Phil Davis, quien apenas era un adolescente cuando cuando Romero se alzaba en aquella Copa del Mundo y se entronizaba como uno de los mejores del orbe en su deporte.

El dice que Dios le cuida, pero la genética y la inteligencia también habrán puesto lo suyo. Romero resulta un prodigio físico que desafía el tiempo y a los 44 años sigue siendo un hombre temido, evitado, cuyo nombre es recibido con una mueca de rechazo por la mayoría de los posibles oponentes.

Cada vez que va a entrenar, Romero sale de su casa sin saber si regresará como el mismo guerrero formidable que asombra por su durabilidad y coraje. El Soldado de Dios lleva consigo, y sin que nadie lo vea, un desafío cruel donde se juega la vida todos los días.

Romero todavía recuerda las palabras de los doctores del Hospital Jackson, cuando en el 2012 le dijeron de manera tajante: “tu carrera como deportista ha terminado, si es que quieres salvar tu vida’’.

Tras quedarse en Alemania en el 2007, Romero había reanudado su competencia en la Bundesliga de Lucha y luego comenzó un ascenso meteórico en Artes Marciales Mixtas que atrajo la atención de la UFC siempre en busca de talento nuevo y fresco, aunque esto no sea del todo cierto en el caso del cubano.

La lesión en el cuello se produjo después de su debut estadounidense en la difunta asociación de MMA Strikeforce, cuando cayó en septiembre del 2011 frente al brasileño Rafael Cavalcante. Otro se hubiera desplomado, pero jamás Romero, quien prometió volver a la jaula cuanto antes y contra todo pronóstico.

De no operarse de inmediato, Romero habría quedado parapléjico e incluso podría perder su vida por la degeneración de los músculos en la zona afectada.

Varias horas después en el quirófano y luego de 14 tornillos que le insertaron para fijarle las vértebras quebradas en el cuello, Romero solo pensaba en su regreso al octágono, en nadar contra la corriente de la realidad y la recomendación médica.

Todavía se puede ver la profunda cicatriz que llevará como trofeo por el resto de su vida y cada vez que debe mover el cuello tiene que hacerlo con el tronco completo, porque perdió la capacidad de girarlo de manera independiente.

Cuando regresó a la acción el 20 de abril del 2013 en el evento UFC on FOX 7, Romero no solo derrotó por la vía rápida a Clifford Starks, sino que ganó el premio de Nocaut de la Noche. Entonces lloró como nunca antes, sin pensar que eslabonaría una tremenda cadena de éxitos antes de caer con el entonces campeón Robert Whittaker, con quien sostuvo dos tremendos combates.

Tras pelear con el también campeón Israel Adesanya, Romero fue sacado de la UFC, pero enseguida Bellator tocó a su puerta, porque sabía del arrastre del cubano y la admiración de los fanáticos. Su choque contra Davis no será nada fácil por el talento del oponente y la incógnita de la edad.

Pero el peligro sigue ahí. Romero sabe que un golpe mal dado –en uno de los circutos más brutales de las disciplinas de combate- en el cuello podría desajustar los tornillos y colapsar el cuello con consecuencias terribles.

Eso, sin embargo, no le detiene.Su voluntad está a prueba de balas. Aquel que no teme al tiempo, no le teme a nada.

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de septiembre de 2021, 10:12 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA