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La popularidad no es lo de ellos, sino la brutalidad y el poder, ¿qué esperar de la UFC 266?

Algunos guerreros con mover un dedo mueven multitudes. Para muestra ahí están Conor McGregor y Nate Díaz. No tienen título, pero disponen de cohortes de seguidores que compran sus peleas y los siguen en vivo y en redes sociales. Son los que mueven la aguja económica más allá del deporte.

Otros quizá posean más talento, pero les falta esa aura de adoración y reconocimiento. Pueden sumar en ese grupo a Alexander Volkanovski, el campeón pluma de la UFC que este sábado defiende su faja ante el peligroso Brian Ortega en lo que debe ser un choque con un volumen de fuego capaz de incendiar cualquier pantalla.

Conocido como “Alejando el Grande’‘, Volkanovski es eso que dan en llamar un artista marcial: un hombre que puede dominar todas las técnicas de combate e ir de los golpes en pie a las llaves del jiujitsu con una facilidad pasmosa, en una transición que suele confundir a la mayoría de sus rivales.

Y, sin embargo, muy pocos reparan en Volkanovski. Su candidatura como uno de los mejores en la UFC no acaba de levantar vuelo, a pesar de dos tremendos combates contra Max Holloway, aquienes muchos consideran -cuidado con José Aldo - como el mejor 145 libras de la historia.

En el primer encuentro el neozelandés derrotó a Holloway con un repertorio de patadas que mantuvieron a raya a quizá el mejor boxeador que tenga este circuito de artes marciales, mientras que la segunda fue muy cerrada y el público se divide entre quienes vieron ganar a uno o al otro.

Más allá de cualquier opinión, el hecho de haber sobrevivido dos enfrentamientos encarnizados con una leyenda como el “Blessed’‘, dice mucho de lo excelente que es como gladiador Volkanovski, quien enfrenta en Ortega a un experto en Jiujitsu que ha mejorado bastante el juego como striker.

Ortega, precisamente, fue uno de los sometidos por Holloway. Todavía se recuerda aquel choque por la manera en que terminó el rostro del perdedor: convertido en una pulpa ensangrentada, al punto que el árbitro determinó detener las acciones para que no se prolongara el daño.

Ortega, claro está, no es aquel que cayó ante Holloway y ante el “Korean Zombie’‘ se impuso a puro striking, algo que supuestamente no es su fuerte, lo que demuestra su capacidad de adaptación a puro instinto de superviviencia. Pero en Volkanovski enfrenta un animal diferente que no por gusto es el favorito de apuestas y pronósticos.

Al final, como un desafío superior, ondea la posibilidad de una trilogía con Holloway en el caso de Volkanovski o de una revancha para Ortega. Ciertamente, ni uno ni el otro llevan la relevancia requerida en la imaginación del fanático, pero esta pelea es un evento que nadie que ame los deportes de combate debe perderse.

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de septiembre de 2021, 2:54 p. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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