Un adolescente de 19 años tumba a Djokovic en la final y se proclama campeón en un histórico Miami Open
Memorable. Una de las más grandes finales que jamás se hayan disputado en el Miami Open.
Un adolescente de 19 años de edad, el checo Jakub Mensik, derrotó 7-6 (4), 7-6 (4) a Novak Djokovic, la leyenda del tenis, el más grande jugador de la historia, en un partido dramático, delirante, de altísimo nivel en 2 horas y tres minutos de duración.
“Estoy aquí porque empecé a jugar tenis gracias a tí”, le dijo Mensik a Djokovic durante una emotiva premiación. “Gracias por todo lo que les has dado al deporte y por lo que eres como persona”.
Es el primer título que conquista en su carrera y se convirtió en el segundo campeón más joven del torneo.
Alcaraz se coronó en 2022 con 18 años.
La esperada final demoró cerca de seis horas en empezar debido a la tormenta que asoló el área de Miami y eso afectó más a la leyenda de 37 años de edad que al joven lleno de vigor.
Djokovic hacía extraordinarios esfuerzos para mantener el pulso que le tendía Mensik.
Al principio capeó el temporal, pero conforme se extendieron los minutos se alargaron las voleas y había que hacer un esfuerzo descomunal para mantenerse en el partido, se empezó a pagar la factura.
“Es duro admitir, pero fuiste el mejor”, declaró Djokovic en la premiación dirigiéndose al checo. “Jugaste de manera fenomenal y seguro vas a conseguir grandes cosas”.
Si el serbio comenzó a cometer errores fue en los tramos finales y decisivos del partido. Estaba cansado, no podía más. Se mantenía de pie por ese enorme amor propio que lo ha encumbrado hasta los más altos niveles del deporte.
Durante el partido, al exigirse al máximo para responder, se cayó tres veces. Eso también a la larga afecta la capacidad física.
Mensik estuvo impecable. Se comportó como un gigante. Fue un gran campeón y un digno vencedor de la histórica 40 edición del llamado quinto Grand Slam.
Para Djokovic, para sus seguidores y para muchos aficionados les queda la tristeza que el serbio no consiguió lo que buscaba: el título 100 de su carrera. En ese exclusivo club están Jimmy Connors (109) y Roger Federer (103).
Tampoco pudo ser el único hombre en el planeta en haber ganado siete Miami Open. Ahora queda empatado con media docena cada uno con el estadounidense Andre Agassi.
Una batalla brutal en un intenso y dramático set
El primer set que disputaron ambos gladiadores puede ser considerado como uno de los más intensos y dramáticos en la historia del torneo: punto a punto hasta el tie-break.
Mensik atacó desde el arranque con fuerza brutal y agarró fuera de base a un Djokovic que con toda su experiencia trataba de ajustarse y frenar la potencia de su rival.
Incluso, cuando el checo ganaba 3-1 y con el game 15-15, un cambio de bola hizo caer al piso a Djokovic, quien se sintió muy descorazonado.
Luego el serbio se agarraba los ojos y en un descanso se le vio echarse gotas. Parece que con la iluminación y la humedad, le molestaban los lentes de contacto.
Djokovic empezó a resolver el problema del servicio de Mensik y se lo quebró para ponerse 4-3 en un momento clave del partido.
El game siguiente también lo ganó mostrando un nivel altísimo de calidad y recursos. Además respondió muchos tiros muy difíciles que le lanzaba su rival.
Los saques, sin embargo, constituían un arma letal a favor del checo.
La experiencia, sin embargo, contaba a favor de Djokovic cuando lograba contestar el saque y en la volea apelaba a toda su experiencia para equilibrar las acciones.
También volvieron a empatar 5-5 y 6-6 y forzaron el tie-break.
En la instancia decisiva del set, el adolescente se puso al mismo nivel que el mejor tenista de todos los tiempos, el más ganador de torneos de Grand Slam con 24, y quizás una de las figuras que no será igualada nunca jamás.
Le hizo una pelea total para ganar 7-4 al hombre que tiene el mejor promedio en tie-breaks en la historia del tenis.
Tristeza por la caída de Djokovic y admiración por Mensik
A diferencia del primer set en el que Djokovic tuvo que ir de atrás todo el tiempo, en el segundo empezó ganando.
El partido cobró un nivel de emoción y de intensidad quizás mucho más de lo que se hubiese esperado. Se sabía que Djokovic iba a estar en su más alto nivel, pero era una duda cómo respondería un joven virtualmente sin experiencia.
Mensik respondió punto a punto, empataron 1-1, 2-2 y antes del 3-3 tuvo ventaja, dos veces fueron al deuce, pero Djokovic supo mantener su servicio.
Y así se fueron 4-4, 5-5 a pesar de la humedad que parecía capaz de deshidratar a cualquier ser humano.
Djokovic se puso adelante 6-5 en un punto vital, con voleas largas, cortas y toda una gama de jugadas que hicieron delirar a los aficionados que disfrutaban de una final inolvidable.
Mensik empató 6-6 y luego en el tie-break hizo prevalecer su saque, que fue el arma principal para llevarse la corona en Miami.
Una extraña sensación quedó en el ambiente. Por un lado la tristeza por la derrota de un grandísimo y por otro lado la felicidad por la revelación de un chico maravilloso.
En la final de dobles femenina, las rusas Mirra Andreeva y Diana Shnaider conquistaron el título al superar 6-3, 6-7 (5/7) y 10-2 a la española Cristina Bucsa y la japonesa Miyu Kato.
Esta historia fue publicada originalmente el 31 de marzo de 2025, 0:07 a. m..