Un guerrero medieval por el camino de la espada
A simple vista José Miguel Contreras aparenta un muchacho pacífico. Su pelo largo y sus buenas maneras invitan a pensar en un artista, en un intelectual, en un amante de la tranquilidad; ignorando que detrás de esa imagen apacible, más que un deportista, se esconde el alma de un verdadero guerrero medieval.
La sorpresa es aún mayor cuando Contreras dice el nombre del deporte al que dedica gran parte de su vida.
“Practico kendo, un arte marcial japonés”, declara el oriundo de Caracas. “Esta disciplina vino de los samuráis. Es el estudio del camino de la espada”.
El venezolano dedica sus tardes en Miami a entrenarse en esta especialidad, un tanto desconocida para la mayoría de las personas, al tiempo que continúa sus estudios.
“Creo que soy una persona creativa, que ha logrado simultanear la universidad con el kendo, buscando siempre donde practicarlo”, comentó Contreras. “Por suerte en Miami encontré que el sensei Becerra había abierto este dojo y fui uno de los primeros en alistarme”.
El sensei Moisés Becerra, quien es cinta negra sexto dan, es un cubano que llegó a Nueva York a los cuatro años de edad y que luego se convertirtió en uno de los primeros en practicar kendo en Estados Unidos.
“Empecé a estudiar kendo a la edad de 15 años en el Instituto Zen Ken en la ciudad de Nueva York”, comenta Moisés. “Mi profesor fue un monje budista tercera generación”.
Moisés, después de representar a EEUU y Venezuela en la arena internacional, ahora se dedica a la noble tarea de enseñar.
“Abrí una escuela de kendo aquí, donde llevamos casi un año, y ya tenemos estudiantes que han llegado bien alto. Conocí primero a Guillermo Auvert de cuando entrenaba el equipo de Venezuela, y hace un año a José Contreras”, dice con orgullo. “Deje dos escuelas en Nueva York y en todas, más que nada, trato de enseñar que o importante es tener buena actitud y un buen corazón”.
El kendo es un arte marcial japonés relativamente moderno, donde se enfrentan dos oponentes portando una armadura (bōgu) y un sable de bambú (shinai); asimismo como en todo arte marcial tradicional están las kata, las cuales son ejecutadas en parejas con sables de madera o (bokuto), aunque en algunas exhibiciones donde se ejecutan con el sable japonés real o (katana). El nombre de este arte marcial proviene de los ideogramas ken: sable y do: camino.
“El arte del kendo viene básicamente del arte del samurai, de la época en que ellos defendían sus terrenos y sus familias. Esa cultura de la espada surgió hace muchos años (1500-1600) y ahora el kendo se usa para enseñar disciplina”, relata el sensei. “Cosas básicas que ayudan para la vida, en cómo en salir adelante cuando se falla. No se trata solo de ganar, sino de cómo ganar”.
El kendo es considerado el heredero directo de varias de las escuelas de esgrima japonesa clásica, donde se entrenaban los legendarios guerreros medievales japoneses o samuráis.
Ahora el venezolano Contreras se prepara en Miami para demostrar lo aprendido en dos eventos muy importantes.
“Voy a representar a Venezuela en el torneo Latinoamericano donde espero que mi país logre una buena actuación y si es posible regresar con una medalla”, dijo Contreras. “Después en la 16va Copa Mundial del 2015 quiero llegar lo más alto posible”.
En su equipo estará de nuevo Auvert, quien por su veteranía (8 años) le toca ser el capitán.
“Soy cuarto dan y este va a ser mi cuarto mundial espero llegar más lejos y que Venezuela alcance un mejor lugar”, comenta Auvert . “EEUU es el tercer mejor equipo del mundo, detrás de Corea y Japón que sin dudas es el mejor. En Latinoamérica Brasil es el uno, después Chile, México y Venezuela”.
Aunque no lo parezca el kendo es practicado en muchos países de Latinoamérica.
“En Cuba también se practica, de hecho mi primera competencia fue en Cuba en la Sala Kid Chocolate”, relata Auvert. “Me sorprendió ver tanta gente practicándolo en la isla ayudado por el entonces embajador de Japón en la Habana, que era 5to dan, algo que es muy común entre grandes empresarios o políticos”.
Los dos venezolanos no pudieron tener mejor suerte, entrenarse bajo las órdenes del sensei Becerra es sin dudas todo un privilegio.
“Ellos entrenan bien duro son bien dedicados, con mucha pasión”, indica Becerra. “Lo importante es saber que cuando uno comete un error, no es un fallo sino una nueva oportunidad y que en la vida es igual”.
Contreras está tan apasionado con este arte marcial que no piensa dejarlo jamás.
“A mis 28 años soy tercer dan y quiero llegar lo más alto posible, se que voy a seguir practicando de forma constante kendo por el resto de mi vida”, indicó José Miguel. “Siento que va a ser una cosa que voy a cultivar y a seguir creciendo, quiero que sea parte de mi vida por siempre”.
Este venezolano vino a EEUU cuando tenía 17 años con este arte marcial ya metido en sangre.
“Un amigo me invitó a ver el kendo, me gustó y me fue fácil de aprender, me entusiasmó mucho y seguí hasta hoy”, comenta. “Me llamaba mucho la atención la vestimenta y eso del samurai, la espada. Todo eso me atrajo”.
Pocas cosas le asombran a Contreras que destaca que el kendo le dota de muchas virtudes para la vida como disciplina, espíritu de lucha, perseverancia, solidaridad.
“No es violento, aunque lo parezca, y hay pocos accidentes”, señala. “Una vez tumbé a un rival y cual fue mi sorpresa que al quitarse la mascara era una mujer”.
Termina la práctica y Contreras se despoja de su armadura de $400 y saluda como un autentico samurái.
“He visto algunas películas japonesas de samuráis y me llama mucho la atención la cultura, aunque creo el kendo trasmite aun más esa cultura”, añadió. “En la vida, el kendo, más que nada, nos enseña a sobrellevar situaciones difíciles”.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de noviembre de 2014, 8:46 p. m. with the headline "Un guerrero medieval por el camino de la espada."