Estrellas de Grandes Ligas tienen su laboratorio en Miami
En una esquina Dayán Viciedo hace ejercicios para mejorar su reacción, mientras que en otra Alexei Ramírez trabaja para asegurar el poder de sus reflejos, y a ratos ambos contemplan al guerrero de MMA Jorge Másvidal pateando a un rival imaginario o al legendario Alonzo Mourning levantar pesas.
El laboratorio Elite Athletes Performance es una meca para los deportistas profesionales de Miami que buscan ese extra que el ejercicio físico no les puede conceder, para llegar a tope a la antesala de sus eventos, ya sea una temporada de Grandes Ligas o una pelea de título mundial.
Y con la mirada por encima de todos se encuentra el profesor Gil González, quien junto a otros profesionales como Martín Yaconis y Jesús Gallo, trabaja con el objetivo de ayudar a las estrellas a potenciar la mente, cuando el músculo ya no puede ofrecer más.
“Yo también fui deportista y desde muy joven me di cuenta que al atleta hay que darle ese extra en el aspecto mental’’, comenta González, quien se graduó de sicología y se especializó en su rama deportiva en la Universidad de Mississippi. “Siempre escuchamos el cliché de que el deporte es un noventa por ciento mental. Pero en realidad sólo usamos muy poco de ese por ciento. Mi objetivo es ayudar a los atletas a utilizar esas enormes reservas inexploradas’’.
Según los estudios de González, cada persona responde de manera diferente a situaciones de presión -los números que no llegan, miles de aficionados que vociferan, otro competidor a punto de ganarse el puesto- para lo que el entrenamiento tradicional, basado en rutinas y repeticiones de ejercicios, no ofrece una respuesta concreta.
“Nosotros trabajamos cada caso de manera diferenciada’’, explica González. “Tienes por ejemplo a Soler, quien terminó muy cansado la temporada pasada, porque fue su primera en las Mayores, y con él trabajamos la fortaleza mental, la respuesta de las piernas, el enfoque de su visión. Y está Viciedo, quien fue cortado por su equipo, y le estamos potenciando el pensamiento positivo, la idea de que esto no es una tragedia y que vendrán tiempos mejores. El tiene que entender el cambio como algo positivo’’.
En su laboratorio, González se vale de técnicas modernas para medir niveles de estrés y reacciones a situaciones adversas, y a partir de esas lecturas diseñar planes que ayuden a sus clientes a encontrar ese balance imprescindible entre las fortalezas físicas y mentales, algo que el doctor ha dado en llamar la “zona’’ de cada individuo, ese sitio inmaterial de donde nacen la fe y la confianza en uno mismo.
Lo primero es descartar cualquier problema físico. A veces un pelotero se poncha por un simple problema de visión que se corrige con una visita al oftalmólogo, en otras se trata de una descoordinación entre el ojo y la mano en el momento de conectarle a la bola, lo cual también es tratable con sistemas practicados en el laboratorio. En ocasiones, sin embargo, se requiere de un estudio más exhaustivo para hallar en el cerebro lo que no se encuentra en el cuerpo.
“Lo bueno de nuestro laboratorio es que es un trabajo donde se funden la preparación física, la psicología y la tecnología deportivas’’, recalcó González. “Ya lo tradicional en el deporte no te lleva más allá. El deporte es más competitivo, hay muchos millones involucrados. Si haces lo mismo de siempre vas a chocar con un muro. Hoy la parte mental es de suma importancia. Si posees un cerebro educado para triunfar, el mundo estará a tus pies’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de febrero de 2015, 5:13 p. m. with the headline "Estrellas de Grandes Ligas tienen su laboratorio en Miami."