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Les Ballets Trockadero: parodia del ballet clásico


Olga Supphozova (Robert Carter) y Tino López (Roberto Lara) en el ‘pas de deux’ de ‘Black Swan’.
Olga Supphozova (Robert Carter) y Tino López (Roberto Lara) en el ‘pas de deux’ de ‘Black Swan’. Sascha Vaughn

“Es una compañía de danza profesional con bailarines en punta, y no se puede bailar en punta si no se es un buen bailarín”, afirma Tory Dobrin, director artístico de Les Ballets Trockadero de Monte Carlo. La diferencia es que estos bailarines son hombres vestidos de bailarinas y con nombres de mujer. Lo que resulta es una especie de parodia muy inteligente y graciosa del ballet clásico tradicional.

El repertorio que se verá en la función del domingo 15 por la noche en el Adrienne Arsht Center será una mezcla del ballet ruso, con coreografías de Marius Petipa, como el segundo acto de El lago de los cisnes, y la Paquita, y algo de George Balanchine, el Concierto barroco. Y, por supuesto, la hilarante parodia de La muerte del cisne, de Miguel Fokine, en la que la bailarina pierde las plumas de la cola en el escenario.

Los hombres que hacen el papel de bailarinas deben bailar en punta. “Los zapatos de punta se pueden comparar a las raquetas de tenis para los jugadores de ese deporte, son piezas del equipo igualmente”, compara Dobrin.

“Esto es ballet clásico profesional, no hay nada de mediocres, pero es totalmente diferente el papel de la bailarina, y muy difícil, porque el cuerpo del hombre no está entrenado para ponerse en punta, está entrenado para saltar y para girar, y ahora todo el día tengo que estar parado en puntas”, responde uno de los bailarines, el cubano Carlos Hopuy, hijo de la bailarina Norma Hopuy Abreu.

Hopuy se fue de la isla hace varios años, vivió en Costa Rica y luego en Texas, donde bailó en el Ballet de San Antonio, hasta que fue a unas audiciones en Nueva York de Ballets Trockadero. “En Miami voy a hacer el rol principal de Paquita, y el del pas de deux del Corsario, como una muchacha”, cuenta Hopuy, quien espera que su familia de esta ciudad esté en el teatro.

Otro hispano viene de Barcelona, España. “Me mudé a Nueva York en el 2008 y vi la compañía por primera vez en 2004”, dice Carlos Renedo, “cuando audicioné había un número de chicos, y al final del día, quedamos algunos de nosotros, a la semana ya estábamos viajando. Antes vivía en Madrid bailando en un ballet, y en musicales, como Mamma mia, y Victor Victoria, pero en España al gobierno no le importa el arte, por eso me fui”.

Renedo afirma que esto no es un show gay, ni dirigido a un público gay, y en el público se ve gente de todas las edades y de todas las orientaciones sexuales, y la reacción siempre es positiva. Pero también comenta sobre las dificultades de hacer el papel de mujer. “Te salen heridas por todas partes, usas otros músculos que nunca habías utilizado”.

El tiene la parte cómica del cisne que se equivoca y que se puede ver en la internet en https:// www.youtube.com /watch?v= MfKdC6SY cnM

“Mi mamá era primera bailarina del ballet de Camagüey y me encantó cuando la vi bailar y le pedí que me llevara a la escuela de ballet Alejo Carpentier, en La Habana, cuando yo tenía nueve años”, relata Hopuy. “Estuve bailando en Cuba hasta los 19 años, en la Escuela Nacional de Arte, a los 18 ingresé en la Compañía Nacional de Ballet, hice Don Quijote y El corsario como papel principal, y también El cascanueces y Las sílfides”.

En su caso fue el primer hombre en bailar en puntas en Cuba, en una versión de La bella durmiente, en que Hopuy interpretó al hada maléfica. “Me paré en puntas y me gustó, es algo diferente, pero solo peso 115 libras, soy muy delgadito y tengo cinco pies, cinco pulgadas”.

Sin embargo, hay hombres muy altos en esta compañía. Lo que pesa un hombre por lo regular es 160 libras. “No pretendemos ser mujeres, queremos que se vea que somos hombres, con la misma energía, las piruetas son de hombre, pero todo en punta, con tutú y el vestuario que requiere el ballet que hacemos”, asegura Hopuy.

Renedo no comenzó a bailar hasta los 17 años, porque antes quiso ser mago. Le costó adaptarse a hacer el papel de bailarina, porque el centro de gravedad es diferente en los dos sexos. Su mayor éxito a los 10 meses de estar con la compañía ha sido La muerte del cisne. “Estoy superfeliz haciendo esto”, comenta, “nos vamos turnando unos con otros, pero este es el rol que disfruto y más me gusta hacer, con las plumas que se van cayendo”.

¿Son como travestidos estos bailarines? “En cierto modo lo parecen, pero es una forma teatral. El mundo ha cambiado tanto desde que comenzamos”, relata Dobrin. “Desde 1980 el ballet ha ido cambiando al tiempo que la sociedad cambia. Por ejemplo, antes no había niños en la audiencia, ahora sí vienen muchos niños”. • 

Les Ballets Trockadero de Monte Carlo, en John S. and James L. Knight Masterworks Season – Signature Dance Series, domingo 15, 8 p.m. John S. and James L. Knight Concert Hall, Adrienne Arsht Center, (305) 949-6722, o www.arshtcenter.org.

olconnor@bellsouth.net

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de febrero de 2015, 7:00 a. m. with the headline "Les Ballets Trockadero: parodia del ballet clásico."

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