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Jupiter Ascending: rebuscado cuento futurista


Mila Kunis y Douglas Booth en ‘Jupiter Ascending’, dirigida por Lana y Andy Wachowski.
Mila Kunis y Douglas Booth en ‘Jupiter Ascending’, dirigida por Lana y Andy Wachowski. AP/Warner Bros. Pictures

Los hermanos directores de la trilogía Matrix, Andy y Lana Wachowski, vuelven a las andadas futuristas con este ambicioso trabajo, aunque bastante menor, que protagonizan Mila Kunis, Channing Tatum y Eddie Redmayne.

La protagonista de esta historia nació sin país, en un barco en medio del océano; sin hogar, sin padre, pero con un nombre que encierra todo el misterio de su pasado: Júpiter. Nació en la casa de Leo con ascendente en Júpiter, que significa que “está destinada a hacer grandes cosas y a hallar al gran amor de su vida”. Pero “la astrología es una estupidez”, dice pesimista la muchacha hija de emigrantes rusos de existencia humilde, que junto a su tía se gana la vida limpiando casas.

Hablando de destino, hay en realidad todo un imperio que tiene mucho que ver con ella, desde otros mundos habitados. Y desde la distancia cósmica han venido a capturarla. Tatum es Caine Wise, un cazador espacial con genes modificados, que viene a proteger a la muchacha del gran peligro en que se encuentra. Una secuencia inicial exhibe muy llamativos efectos visuales, con el vuelo de Tatum y Kunis por los aires, entre los rascacielos de la ciudad y la persecución de alienígenas –los típicos hombrecitos desnudos de apariencia entre animal y humanoide–, y cazadores cibernéticos, con sus naves futuristas ultraveloces y destellos de neón.

De pronto ella es la figura central de un conflicto de envergadura cósmica. Al ver que a la terrícola no la pican las abejas –una especie animal que reconoce a la realeza–, Caine y un ex policía comienzan a llamarla “Su Majestad”. La pobre muchacha no entiende nada –y el espectador pensará que le están tomando el pelo. Júpiter se entera que es, por vía de reencarnación, la legítima heredera del planeta en que limpia retretes, y su gran enemigo y rival es para asustar a cualquiera: pertenece a la dinastía familiar más poderosa del Universo.

El destino de Júpiter es una adivinanza futurista, en la que se mezclan mundos, razas y castas, entre conceptos de tiempo, cosechas genéticas y reencarnación milenaria, una entelequia rebuscada y a la vez muy floja, que en un buen tramo de la historia los personajes se la pasan intentando explicar y darle sentido. Pero el filme es entretenido y por momentos chispea una luz, con una reina universal que sale de una fuente rejuvenecida, entre otras magias del género. Y tiene a un villano de lujo, Redmayne; su rostro candoroso y emotivo que encarnó al genio parapléjico de The Theory of Everything, puede llegar a expresar una dureza maquiavélica, y eleva el filme en cada

aparición. • 

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de febrero de 2015, 7:00 a. m. with the headline "Jupiter Ascending: rebuscado cuento futurista."

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