Paddington: un filme tan entrañable como el oso
El personaje de esta encantadora fábula infantil viene de polizón desde un lugar remoto en el Perú y llega a una estación de Londres, con una pequeña maleta y una etiqueta colgada al cuello que reza: “Por favor, cuiden a este oso. Gracias”.
Solo, con un sándwich de mermelada que guarda bajo el sombrero para tiempos de emergencia, espera ansiosamente al buen ser humano que lo quiera adoptar. Hasta que aparece una familia bondadosa, el Sr. y la Sra. Brown (Hugh Bonneville y Sally Hawkins), y sus dos hijos, quienes se hacen cargo del huerfanito mientras lo ayudan a encontrar al dueño original de su viejo sombrero rojo.
El oso, llamado como la estación de trenes donde lo encontraron –porque su nombre en idioma de gruñidos es impronunciable– hace su primera aparición en la gran pantalla, y con él se estrena el director Paul King. La belleza de la historia está en su elegante sencillez y en la ternura que llena a este clásico personaje infantil que apareció hace más de medio siglo en los libros del escritor británico Michael Bond.
Paddington (con la voz de Ben Whishaw) es tan torpe como gracioso. El pomo de mermelada se le traba en el hocico, se enreda con una aspiradora, provoca un verdadero desastre en el cuarto de baño al intentar ducharse –la escena, simpatiquísima, está basada en uno de los cuentos originales. Pero el peluche es también muy respetuoso, inocente y tierno hasta ablandar cualquier corazón, menos el de Millicent (Nicole Kidman), taxidermista del museo de Historia Natural que tiene la intención de exhibirlo disecado dentro de una vitrina.
La historia, ingeniosa y emotiva, que recrean King y Hamish McColl en el guión inspirado en los libros de Bond, se enriquece con el uso de flashbacks en blanco y negro, y la mezcla de lenguajes, animación y acción real. Otro aspecto muy notable del filme es la decoración interior, llena de adorables detalles, de la vivienda familiar en la nº 32 de Windsor Gardens, y la imaginativa imagen de una casa de muñecas que representa el hogar cuando el oso evoca a su familia adoptiva en cartas a su tía Lucy.
Se nota el gran cariño y cuidado que han puesto King y su equipo en el clásico personaje infantil, que en las imágenes en movimiento descubre nuevos matices con graciosas gestualidades y expresiones casi humanas. El resultado es un filme tan entrañable como el oso de peluche que ha compartido la almohada de los niños desde siempre. •
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de febrero de 2015, 7:00 a. m. with the headline "Paddington: un filme tan entrañable como el oso."