Fifty Shades Of Grey: con cuerdas y cadenas flojas
Tal vez lo mejor de Fifty Shades of Grey está en el título, que viene, junto a la historia, de la novela romántica y erótica de E. L. James. El joven millonario Christian Grey esconde muchas sombras detrás de su aspecto radiante y arrebatador encanto de chico de oro. Y nada más fácil de lograr que una estudiante de 21 años, ingenua y virgen, caiga rendida –y sometida– ante su sex appeal.
La directora Sam Taylor-Wood, con la guionista Kelly Marcel, se apoya en la pareja encantadora del filme: Dakota Johnson como Anastasia (Ana) Steele y Jamie Dornan como Christian Grey – ella, Dakota, mejor que él. El magnate, que no ama como los demás, y definitivamente no es como los demás, lleva a la embelesada chica a su lujoso departamento y le abre la puerta a sus más oscuras pasiones. La habitación roja donde guarda este príncipe azul su secreto: una verdadera colección de instrumentos para el sadomasoquismo.
Las sombras de Grey se vislumbran tras unas manías dignas de consulta de psiquiatría, y hay una tal señora a quien Ana llama Mrs. Robinson –el nombre lo dice todo– personaje que aún no ha hecho aparición, cuya historia con Grey se perfila inquietante y enigmática. Un contrato entre dominador y esclava tendrá que ser estudiado por la chica antes de ser firmado, y mientras tanto el filme nos distrae con sexo –con masoquismo blando de corbata, cubitos de hielo y plumas de pavorreal–, regalos, cenas familiares y paseos en helicóptero.
Cincuentas sombras… promete picante fantasía erótica y termina convertido en un filme de un romanticismo soso y edulcorado. El problema es que más allá de las imágenes, más sensuales que sicalípticas, en la habitación del pecado, a la historia misma le falta picardía y malicia de dramaturgo. Después de prepararnos para su plato fuerte –los fuetazos que el educado Gray ha prometido con mucho protocolo–, el misterio del dominador se pone aburrido, increíblemente.
El final abierto nos dejará con la mirada perdida en las sombras de la sala oscura. Pero el filme, basado en una trilogía romántica, tendrá secuela al estilo de Twilight, con sombras más oscuras, y sombras liberadas (Fifty Shades Darker y Fifty Shades Freed). Y acaso en ellas se aprieten las cuerdas y cadenas dramáticas. •
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Esta historia fue publicada originalmente el 19 de febrero de 2015, 7:00 a. m. with the headline "Fifty Shades Of Grey: con cuerdas y cadenas flojas."