Ballet 422: las piezas del rompecabezas
Para los amantes del ballet el documental Ballet 422, del director Jody Lee Lipes, es una delicia; para los neófitos es una introducción a cuán ardua es esta forma artística. Lo más sobresaliente es que se puede ver cómo el cuerpo de cualquiera de los bailarines, aunque no parezca nada especial a simple vista, se transforma, como si fuera arcilla, en las manos de un coreógrafo.
En este caso el creador protagonista es Justin Peck, que tenía solo 25 años cuando le pidieron que creara el ballet número 422 para la compañía donde aún era bailarín del cuerpo de baile, el New York City Ballet, los antiguos predios de George Balanchine.
En el filme se muestra cómo cumple la misión en dos meses. Armó un ballet de 20 minutos con tres bailarines principales: Tiler Peck, Sterling Hyltin y Amar Ramasar y 15 del cuerpo de baile. Es decir, tuvo que darles el andamiaje para que se convirtieran en una visión de seres alados y libres. La música es parte esencial de ese sortilegio. Usó Sinfonietta La Jolla, para piano y orquesta de cámara, del checo Bohuslav Martinu. ( El compositor se inspiró en un pueblo del sur de California, donde se crió Peck.)
Pero no se espere el drama de otros filmes sobre ballet como la clásica Las zapatillas rojas, con Moira Shearer, o la más reciente Black Swan, con Natalie Portman, o el documental Pina, de Wim Wenders, sobre las coreografías de Pina Bausch. Ni siquiera se muestra el estrés de Beck ante la presión del tiempo. El parece muy “cool”. No se ven sus relaciones de afecto especial con los compañeros, ni con familiares, aunque sí su comprensión ante los errores de los bailarines. En general, a Beck se le percibe como un gran solitario inmerso en su trabajo, incluso al final cuando está disfrutando su obra.
Peck diseña y también supervisa todo lo que otros colaboradores preparan como si fuera el mago de un gran rompecabezas. Solo puede lograr un porcentaje de lo que ha prefigurado, es lo poco que dice, igual que un escritor se queja de que no encuentra las palabras. Porque los bailarines también le dicen al coreógrafo hasta dónde pueden ellos llegar.
En orden meticuloso Lipes nos muestra todos los pasos antes de llegar al resultado final. Calentamiento, clases, grabación de los pasos que se le ocurren a Peck, diseños de ropa, incluyendo el teñido de los tejidos, luminotecnia, orquesta, etc. Al final sucede la maravilla, pero solo vemos fragmentos de la obra, y a Peck mirándola, para, enseguida, volver a los camerinos a cambiarse para su próximo papel esa noche: el de bailarín del NYCB. •
‘Ballet 422’, viernes 20, 8 p.m., recepción 7 p.m. Coral Gables Art Cinema, 260 Aragón Ave., Coral Gables. Hasta el 26 de febrero.
olconnor@bellsouth.net
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de febrero de 2015, 7:00 a. m. with the headline "Ballet 422: las piezas del rompecabezas."