Nada parece ser irrealizable para el Aspen Santa Fe Ballet
Cuando el público amante de la danza de Miami finalmente se entere de lo que ocurre en el South Miami Dade Cultural Arts Center (SMDCAC), va a ser imposible detener la peregrinación a esta nueva meca de la danza en el Sur de la Florida que poco a poco está ubicando a Cutler Bay como un destino cultural importante.
La exitosa presentación del sábado pasado de la estupenda compañía de ballet contemporáneo Aspen Santa Fe Ballet (ASFB) es un buen argumento para convencer a los escépticos.
ASFB, fundada en 1996, tiene su asiento en dos ciudades localizadas en estados diferentes (Colorado y New Mexico) y está dirigida por Tom Mossbrucker como Director Artístico, y Jean-Philippe Malaty como Director Ejecutivo. Está integrada por 11 bailarines y es conocida por comisionar a coreógrafos importantes la creación de obras originales y conseguir así un repertorio personalizado para el grupo.
En el programa que reseñamos, ASFB incluyó dos obras comisionadas a coreógrafos españoles: Silent Ghost (2015), de Alejandro Cerrudo y Huma Rojo (2016), de Cayetano Soto. También incluyó la famosa 1st Flash, del finlandés Jorma Elo, creada originalmente en 2003 para el Nederlands Dans Theatre e incorporada al repertorio de ASFD en 2007.
ASFB es una agradable sorpresa por el altísimo nivel y la versatilidad de sus bailarines y por un estilo de ballet contemporáneo donde la formación académica y la viveza comunicativa de la escuela norteamericana se mezclan con una sensibilidad artística abiertamente europea para producir obras de autoridad y belleza poco frecuentes.
El programa abrió con 1er Flash, una obra de grupo sin argumento que utiliza un lenguaje que altera los límites del vocabulario académico pero evade los lugares comunes de la danza contemporánea.
Elo utiliza el Concierto para Violín de Jean Sibelius para dirigirse al corazón de los espectadores una vez que la fluidez del dibujo coreográfico ya los tiene hipnotizados. La experiencia tiene algo de éxtasis místico del que uno regresa sobresaltado y conmovido hasta las lágrimas en más de una ocasión.
Los alardes virtuosos se alternan con momentos melódicos exquisitos, tanto en la música como en la coreografía y en este contexto sobresale la presencia escénica alucinante de Pete Leo Walker.
Después se presentó Silent Ghost, con música de Dustin Hamman, King Creosote y Jon Hopkins, Ólafur Arnalds y Nils Frahm.
Esta es una obra también sin argumento donde el coreógrafo parece pedirnos amablemente que acariciemos nuestra memoria emotiva, aunque algunos recuerdos sean dolorosos.
Los bailarines se desplazan y se deslizan con destreza inefable. Las ideas coreográficas parecen surgir de la nada para crecer y desarrollarse con sutileza en tres duetos magníficos que constituyen los momentos climáticos de esta obra sobre relaciones y pérdidas.
La vulnerabilidad emotiva de los espectadores es nuevamente evidente ante la entrega casi detenida de Craig Black y Emily Proctor en el dueto sublime que cierra la obra.
Tras un segundo y último intermedio le llega el turno a Huma Rojo y el público regresa a sus asientos lleno de interrogantes: ¿qué hace aquí un personaje de la película Todo sobre mi madre, de Almodóvar? ¿Qué tiene que ver con Ray Barreto, Nat King Cole, Xavier Cugat, Abbe Lane y Pérez Prado? ¿Vamos a ver una pieza melodramática o una comedia?
Las preguntas tienen respuesta inmediata en cuanto escuchamos una voz que explica la clave de la confianza en uno mismo, cómo mostrarla y cómo utilizarla para conseguir los resultados deseados: Huma Rojo es puro entretenimiento.
Ocho bailarines exuberantes, vestidos con cuello de tortuga y pantalones rojos se entregan sin reserva alguna al festejo y se encargan de llevar las recomendaciones hasta sus últimas consecuencias (coreografía exigente incluida). El resultado es un crowd pleaser desvergonzado e irreverente con formato de revista, armado como una sucesión de showstoppers y disfrutable de principio a fin.
Definitivamente, Huma Rojo es un cierre excelente para cualquier función si de lo que se trata es de hacer que los espectadores salgan del teatro felices y contentos.
Al parecer, nada es irrealizable para ASFD. Es más difícil bailar lento que rápido pero eso no es un problema para ellos en 1st Flash o en Silent Ghost. Es mucho más complicado hacer reír que hacer llorar y se salen con la suya en Huma Rojo.
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Esta historia fue publicada originalmente el 31 de enero de 2017, 2:24 p. m. with the headline "Nada parece ser irrealizable para el Aspen Santa Fe Ballet."