'Venecia', un filme cubano que muestra una juventud ávida de gozar la vida
Venecia, cuarto largometraje del director cubano Enrique Alvarez, se estrenó el jueves en el Teatro Tower del Miami Dade College, dentro de la programación del Festival Internacional de Cine de Miami.
La película, que volverá a exhibirse el sábado 14 en Regal South Beach Cinemas, describe la celebración del día de pago de tres empleadas de un salón de belleza habanero, interpretadas por Claudia Muñiz, Marianela Pupo y Marybel García Garzón.
“Venecia es el deseo, el nombre de un sueño, un posible negocio y una posible aventura. El espejismo en que viven los personajes”, expresó Enrique Alvarez a el Nuevo Herald, desde La Habana, en alusión al título. “Venecia es ningún lugar, una construcción que apenas se vislumbra por un instante en la escena final”.
El cineasta cubano de 53 años recordó que la idea nació de una experiencia de Claudia Muñiz con un grupo de actores que se gastó su primer salario en una noche.
En el caso de los personajes del filme, cuya apatía y ausencia de “compromiso político” remite a sus homólogos del cine cubano más reciente, explicó que el hecho de que “decidan vivir su vida con sensualidad en las peores circunstancias, no quiere decir que les ‘resbalen’ las cosas, sino que han aprendido a preservar su humanidad y el derecho a disfrutar de su experiencia, aunque la línea de su horizonte sea brumosa”.
Alvarez aseveró que en Cuba existe “una juventud liberada del peso de la historia y de los trazados ideológicos, [cuyo] único compromiso es con sus [propios] sueños”.
“El tiempo de las construcciones sistémicas se acabó. Hoy la gente quiere vivir con más inocencia: tener un propósito por la mañana y hacer lo contrario por la noche”, subrayó. “Cuando los compromisos van contra la vida terminan provocando un efecto contrario. Buena parte de la tragedia cubana tiene que ver con nuestros apasionamientos desbordados”.
Venecia apenas muestra el paisaje urbano. Gran parte de la acción transcurre en interiores no identificables de la noche habanera.
“Ya filmé el esplendor y la decadencia de La Habana en La ola (1995) y ahora lo que me interesaba era seguir a esas mujeres por una geografía más abstracta, que no compartiera el protagonismo con ellas. Por eso trabajamos los exteriores con cámara en mano como si fuéramos un equipo de documentalistas acosadores enamorados de las tres”.
Al referirse al diseño de la producción, rodada en 14 días, el cineasta señaló que responde a una estrategia iniciada con Jirafas (2012), que consiste en realizar películas de bajo presupuesto, y en régimen de cooperativa “en que el equipo aporta su trabajo y su talento a una relación creativa más ‘horizontal’ e interactiva”.
“Por eso decidimos filmar a partir de un plan que nos obligaba a terminar la escritura del guion sobre improvisaciones”, agregó Alvarez, destacando que la espontaneidad de las actrices contribuyó a que los personajes resultaran “creíblemente leves dentro de un contexto pesado, denso, duro y presumiblemente trágico”.
“Trabajamos los personajes partiendo de sus vivencias o de personas cercanas a ellas; ya que teníamos claro quién era cada una y cuáles eran las relaciones que se irían estableciendo a lo largo del viaje en el cual comienzan a construir una convivencia”, añadió.
En Venecia llama la atención la dicción descuidada del elenco, lo que, evidentemente, Alvarez pasó por alto en su afán de “hacer una película de personas vitales”.
“A estas alturas no me interesa el buen decir, y mucho menos en función de elaborar discursos que terminan enajenando la dimensión humana de los personajes”, precisó el director, tras señalar que “en el cine cubano hay una tendencia a actuar subrayando los parlamentos, buscando acentuar todo lo que se dice”, que no responde a una “voluntad estilística, sino a una especie de deformación retórica e ideológica”.
“Venecia logra un perfecto balance entre lo cotidiano y lo transcendental. Es una bocanada de aire fresco para el cine cubano, con tres actrices fabulosas”, dijo el cineasta Orlando Rojas, programador del Teatro Tower del MDC.
Sobre sus deudas con los directores cubanos de la vieja guardia, Alvarez dejó claro “todo el cine cubano” conforma su tradición y en él puede encontrar lo que no quiere hacer y las películas y directores con los que prefiere dialogar.
“Si ahora mismo siento que me inspira el cine de [el director norteamericano] John Cassavetes, vuelvo a Retrato de Teresa (1979) y descubro que su director, Pastor Vega, estaba proponiendo una inmersión en la familia cubana y una manera de hacer que para mí hoy resulta reveladora”, apuntó.
¿Existen muchas diferencias entre el cine cubano que se produce hoy y el de tus comienzos?
“El cine cubano ha cambiado y sus circunstancias también. Hoy hay un panorama más rico y diverso. Los jóvenes comienzan a filmar a edades más tempranas, sin esperar por ningún mecanismo de promoción generacional”, reconoció Alvarez. “Yo lo intenté con Sed (1991) y después parecía que con La ola (1995) estaba asentando un desarrollo promisorio, pero nunca llegué a sentir en el cine de aquellos años el clima creativo que ahora uno puede vislumbrar y que apenas comienza a dar frutos”.
Exhibición de ‘Venecia’. Regal South Beach Cinemas, 1100 Lincoln Road, Miami Beach. Sábado 14, 3:30 p.m. 1 (844) 565-6433, miamifilmafestival.com.
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Esta historia fue publicada originalmente el 13 de marzo de 2015, 8:00 a. m. with the headline "'Venecia', un filme cubano que muestra una juventud ávida de gozar la vida."