De Mirtha a Titón pasando por la historia
Tomás Gutiérrez Alea (1928-1996) es un nombre icónico dentro de la cinematografía cubana e hispanoamericana; es uno de los iniciadores de la llamada “época de oro del cine cubano”, y con Titón de La Habana a Guantanamera (2009), un documental dirigido por Mirtha Ibarra, le llega su merecido homenaje.
Ibarra tiene una larga carrera como actriz y docente, vivió 23 años al lado del cineasta siendo su musa y compañera. Le pregunto en una breve entrevista que amablemente concedió para el Nuevo Herald: ¿Qué te motivó lanzarte como guionista y realizadora con este documental?
“Convivir tantos años con un director de la talla de Tomás Gutiérrez Alea es un aprendizaje diario, y haber participado en varias de sus películas, además del enorme privilegio que la vida me otorgó, fue una verdadera escuela en todos los sentidos. En realidad lo que me motivó a hacer el documental fue sentir que tenía una deuda amorosa con Titón. Había realizado el libro Volver sobre mis pasos (2008), que es su epistolario con grandes figuras del arte en general, directores como Sydney Pollack, Carlos Saura, Julio García Espinosa, Robert Redford, Tony Richardson, etc., pero tenía que atrapar al Titón cineasta, por lo que un documental donde fuera él mismo quien hablara de la motivaciones de sus películas, nos revelaría la complejidad de su cine y su persona”.
El cinematógrafo entró a Cuba el 24 de enero de 1897, desde México y de manos de Gabriel Veyre, quien también realizó y protagonizó la primera película cubana Simulacro de incendio (1897), un documental sobre los bomberos de La Habana. En la isla se produjo hasta 1959 un total de ochenta obras entre adaptaciones de obras literarias, históricas y muy patrióticas, películas y documentales sin grandes valores estéticos, excepto La virgen de la Caridad (1930) de Ramón Peón, que fue considerada como uno de los materiales más importantes de Latinoamérica de ese periodo; también se cuentan los noticiarios que hoy se consideran sumamente importantes por su valor testimonial, y el filme El mégano (1955) dirigido por Julio García Espinosa, por su propuesta de cine crítico.
Entre los años 1959 y 1969 se comienza a hacer un cine más sugestivo como medio de expresión artística, así surge una variedad de géneros entre ficción, animados, documentales… y es Tomás Gutiérrez Alea el que se convertiría en el más notorio realizador de la década, gracias a sus obras Las doce sillas (1962), La muerte de un burócrata (1966) y Memorias del subdesarrollo (1968), entre otros filmes.
La suerte de Titón estaba echada, apostó por un cine que se convirtió en uno de los más artísticos y de valores estéticos; pero también crítico, proponiendo siempre meditación y cuestionamiento sobre lastres como el fanatismo, el oscurantismo y el camino de la burguesía o del socialismo. Una pelea cubana contra los demonios (1971), La última cena (1976), Los sobrevivientes (1979), Fresa y chocolate (1993) co-dirigida con Juan Carlos Tabío, y nominada al premio Oscar de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, y Guantanamera (1995), son algunas de sus películas entre muchas otras.
El cine cubano siempre se ha destacado y ha sufrido censura, sobre el tema hay en este mismo periódico un artículo detallado de Arturo Arias-Polo: Cuba tiene una larga historia de censura al cine, del 7 de febrero del 2016; comento esto porque siendo Titón tan rebelde, crítico e irreverente le pregunté a Ibarra: ¿Cómo es posible que no se buscara problemas con el gobierno? ¿Los tuvo?
“Titón creía fervientemente en la necesidad de hacer un cine crítico como instrumento para lograr mejorar nuestra realidad, aun cuando esto provocara a veces la manipulación de su cine en un sentido contrario a su propósito. Estaba consciente de ello cuando decía: ‘Ingenuo o perspicaz, el cineasta estará siempre, en mayor o menor medida expuesto a que su obra sea manipulada en beneficio de intereses distintos de la que la motivaron’. Quizás Memorias del subdesarrollo es la película en la cual podemos percibir con mayor claridad este proceso. Sergio cuestiona la realidad, la juzga, y el espectador cuestiona a Sergio y se cuestiona a sí mismo y es esa relación dialéctica la que propone el filme, y es este juego de diferentes lecturas lo que la hace trascendente. Criticó duramente todo lo que dañara la Revolución, valores burgueses y pequeños burgueses, pero también las contradicciones que surgen a partir de los cambios que se han llevado a cabo en nuestra sociedad. Ataca así el abuso de consignas, los dogmas, la indolencia, la corrupción de los funcionarios, el burocratismo, el formalismo, el triunfalismo. Todo esto hace de su filmografía una obra polémica, por lo que tuvo que defenderse en varias ocasiones de los burócratas. Pero nunca se sometió a la censura. Siempre dijo que había que saber defender su obra, y así lo hizo. Se sentía feliz de haber podido elegir los temas que quería y hacer el corte final, cosa que en otros países lo hacen los productores”.
El documental de Mirtha Ibarra hace un amplio paneo sobre el trabajo cinematográfico del director través de los ojos del propio Alea y de testimonios de familiares y profesionales. Titón de La Habana a Guantanamera es una producción de Brothers & Sisters, con la participación de TVE, S.A. y con una duración de 93 minutos fue filmada en España, Cuba y Miami. Intervienen, aparte de Titón y Mirtha Ibarra, Hilda María Barrios, Carlos M. Céspedes, Julio García Espinosa, Ambrosio Fornet, Marina Martel, Fernando Pérez, Manuel Pérez, Jorge Perugorría, Nelson Rodríguez, Humberto Solás, Juan Carlos Tabío, Reynaldo González, Lizandro Otero, Enrique Pineda Barnet, José Antonio Evora, Reynaldo Miravalles, Edmundo Desnoes y Sandra Levingston. Definitivamente este es un material importante como documento testimonial histórico, ya que Titón no es sólo el foco, en el filme se explica todo el desarrollo de una época y sus personajes unidos fundamentalmente al cine, y lo más importante es que está narrada por los mismos protagonistas. ¿A qué se debe que sólo ahora, nueve años después de su estreno se muestre el documental aquí en Miami?
“El documental se ha presentado en varios festivales internacionales y también en Estados Unidos y ha ganado algunos premios. Lo presenté en la edición 25 del Festival de Chicago en el 2009 y ganó el tercer premio del público y en el 2016, en el Havana Film Festival N.Y., pero hasta ahora no me lo habían solicitado para presentarlo en Miami”.
Por último nos queda preguntarle a Mirtha: ¿Qué podemos esperar de esta faceta tuya como realizadora, hay algo más sobre el tapete?
“Por ahora no tengo planes de dirigir. Estamos enfrascados en la adaptación de mi obra de teatro Neurótica Anónima, que el director Juan Carlos Tabío quiere hacer para el cine. Los actores somos Jorge Perugorría, Joel Angelino y yo. Sólo nos falta el productor que asuma el reto, y quién sabe si aparezca a partir de esta entrevista”.
El Centro Cultural Español proyectará el filme y habrá una mesa en la que se hablará sobre el mismo y sobre Titón, estará encabezada por su hija Audry Gutiérrez Alea y el actor Miguel Paneke, uno de los protagonistas de Cartas del parque (1988). Participaran también otros invitados.
La cita es el miércoles 2 de agosto, a las 8:00 p.m., en el CCEMiami, 1490 Biscayne Blvd. Miami FL. 33132/ 305-448-9677.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de julio de 2017, 0:25 p. m. with the headline "De Mirtha a Titón pasando por la historia."