Comenzó el Festival de Danza de Miami con un programa de premeditada sobriedad
El Festival de Danza de Miami 2015, que organiza y dirige Delma Iles y que se extiende hasta el domingo 24 de mayo con actividades de todo tipo, fue inaugurado el sábado pasado en el teatro Colony de Miami Beach, con dos actuaciones de Momentum Dance Company, el grupo que también dirige Iles.
Las dos funciones ofrecieron el programa preparado por Momentum para su Temporada de Primavera, que celebra el aniversario número 33 de la agrupación.
El programa dio inicio con la reposición de Poems of Scriabin, una obra reposada que data de 1986 y que fue especialmente creada para el grupo por Anna Sokolow, una figura importante en la historia de la danza moderna norteamericana.
Momentum era entonces un colectivo que daba apenas sus primeros pasos. Es particularmente significativo, incluso conmovedor, que el grupo siga reponiendo la obra y continúe nutriéndose de los descubrimientos expresivos de Sokolow.
En esta oportunidad, Poems fue ejecutado de manera expedita por Kristen Aoki, Rebecca Pelham, Barbie Freeman, Emily Noe y Justice Rodríguez, con la música en vivo a cargo del pianista Alan Ngim, como artista invitado.
La primera parte del programa incluyó el estreno mundial de Saint Apollonia, un lacónico trabajo coreográfico de Emily Noe para seis bailarines que entran en escena portando ofrendas individuales con partículas que se derraman en el escenario y que, eventualmente, son reorganizadas simulando el horizonte.
Antes del intermedio, se presentó Not Go Gently (2014), creado por Iles, utilizando música de David Chesky. Este es un ejercicio lleno de color que acierta como oportunidad para ilustrar que los bailarines de Momentum son también ejecutantes dispuestos a explorar el espacio escénico con algo de vivacidad.
La segunda parte acentuó el carácter de concierto del programa al incluir a Ngim en las dos coreografías presentadas e incluso permitirle pasar de acompañante a protagonista al hacerlo responsable de un intermedio musical en el que interpretó a Franz Liszt de forma muy convincente.
Es necesario reconocer que Ngim se proyecta en todo momento como un artista poseedor de una autoridad que le permite apoyar a los bailarines, prestándole atención tanto a las exigencias del compositor y del coreógrafo como a las necesidades de la puesta en escena.
En la primera obra de la segunda parte, el North Brother Island (2014), de Noe, también con música de Scriabin, se destacó el solo de Barbie Freeman.
La función cerró con el estreno mundial de Birds of the Inner Eye, una obra de grupo en tres partes con coreografia de Iles.
Birds utiliza fragmentos de la música del francés Olivier Messiaen escrita en 1944 como una meditación sobre la infancia de Jesús.
La pieza comienza sin música. Son casi 10 minutos de poses y movimientos antes de que Ngim comience a tocar el piano para revelarse como un intérprete que entiende la espiritualidad de Messiaen de manera concluyente.
Hay que reseñar que el dueto cercano al final se extiende demasiado y que la música adelanta un desenlace que la coreografía no alcanza a valorar por completo.
En resumen, fue un programa con trabajos que parecen evitar todo virtuosismo físico o narrativo y en el que la brevedad y la ausencia de sorpresa definen la manera de hacer.
Así las cosas, se puede cuestionar la eficacia comunicativa de las obras seleccionadas por Momentum para abrir el festival (el escaso público presente el sábado en la tarde no disimuló su falta de entusiasmo), pero no se puede ignorar la congruencia de la propuesta como reflexión artística de premeditada sobriedad. •
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de abril de 2015, 8:00 a. m. with the headline "Comenzó el Festival de Danza de Miami con un programa de premeditada sobriedad."