‘El arte cubano en el exilio’, un libro valioso y necesario
Armando Álvarez Bravo ha sido, indistintamente, poeta, crítico, ensayista, narrador y periodista. Dentro de esa diversidad genérica ha escrito, a lo largo de su carrera, más de cuarenta libros. La mayoría fueron poemarios, como El azoro, que fue el primero y Siempre habrá un poema, el más reciente; otros, los menos, fueron libros de ensayos, como Órbita de Lezama Lima y Autorretrato a trancos; y de cuentos, como los titulados Las traiciones del recuerdo y El día más memorable. Sin embargo, en ese extenso prontuario editorial faltaban sus críticas de arte. Y qué mejor manera de llenar ese vacío que reunir en un solo volumen las que escribió durante los años que trabajó como periodista de temas culturales en el Nuevo Herald. Y esas son, precisamente, las que aparecen recogidas en El arte cubano en el exilio (Ediciones Universal, 2015), su más reciente libro.
En total son cincuenta críticas: concisas pero repletas de información; valorativas y no exentas de comparaciones. Y todas escritas con una prosa que, sin dejar de ser conceptual y expositiva, es también ligera (para una mayor comprensión de los términos), amena y anecdótica (para aliviar la complejidad de los análisis), y poética para enriquecer la lectura. Fueron escogidas por su autor tratando de que la selección resultase lo más abarcadora posible. En ellas aparecen creadores cubanos de distintas generaciones y estilos: desde Cundo Bermúdez (“Su pintura se ha ido decantando a sí misma hasta quedar en una esencia en que hay tanto hieratismo, elegante utilización y regusto por el uso del color”) y Mario Carreño (“Abanderado de la vanguardia cubana cuando lo que predominaba era el dictado académico”), hasta José María Mijares (“Uno de los creadores que integra la lista de fundadores de la pintura moderna en Cuba, del mítico y diverso grupo que se conoce como La Escuela de La Habana”) y Arturo Rodríguez (“Su pintura no se ha hecho para halagar y hallar aceptación, sino para ser cada vez más pintura, ese arte y ese oficio tan marginados en estos tiempos”).
Hay otras que se ocupan de la obra de Humberto Calzada (“El azul deviene penumbra...”), Marc Andries Smit (“Un estallido de fijeza...”), Gina Pellón (“Inocencia y luminosidad...”), Lourdes Gómez Franca (Imágenes torturadas) y Esteban Álvarez-Buylla (“Marginalidad desgarrada...”). También, al final de algunas de las críticas, aparecen unos poemas escritos por Álvarez Bravo, no solo como una forma de homenajear a los artistas a quienes están dedicados, sino también “para revelar más de su esencia y personalidad”, como el de Orlando Cabañas, donde dice: “Su frugal existencia es casi un secreto. / Carece de biografía en la ciudad sin historia, / cercenado de sus deseos, recuerdos y paisajes”. O el de Hugo Consuegra: “A finales de la fabulosa década del cincuenta, / ¿Qué sabíamos? Éramos incapaces de imaginar, / el desastre y la tragedia que se cernía sobre nosotros”. Y el de Rafael Soriano, de quien dice: “En la honda noche/ el viejo maestro piensa en la luz/ que atesora copiosa su memoria/ para aliviar la pisada en el corazón/ de las distancias insalvables del destierro”.
En fin, es imposible enumerarlas todas. Son muchas. Fueron publicadas en el Nuevo Herald en la época en que comenzaban las “noches de galería” en Coral Gables y el arte cubano se afianzaba en el mercado internacional. Su intención era, según el propio Álvarez Bravo, “mantener a pesar de todos los pesares un espacio regular de crítica” y a la misma vez “enriquecer el panorama del arte local”.
El arte cubano en el exilio es un libro no so0lo valioso, sino también necesario. Es valioso porque recoge trabajos que, de otra manera, quedarían olvidados. Y es necesario porque, de alguna manera, podría ayudar a las nuevas generaciones de artistas cubanos a comprender mejor una época que ellos no vivieron al descubrir en sus páginas la entereza con la que los precedieron se enfrentaron, sin recursos de ningún tipo, a una nueva vida.
Armando Álvarez Bravo (La Habana, Cuba, 1938) es Miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua; correspondiente de la Real Academia Española y la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Es fundador y ex presidente del PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio.
manuelcdiaz@comcast.net
'El arte cubano en el exilio' se presentará el miércoles 27 de mayo a las 6:30 p.m. en la Casa Bacardí del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami. 1531 Brescia Avenue, Coral Gables.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de abril de 2015, 8:00 a. m. with the headline "‘El arte cubano en el exilio’, un libro valioso y necesario."