Manos sucias, una historia de droga, violencia y dolor
El drama basado en la vida real, que tiene lugar en la colombiana costa de Buenaventura, combina magníficamente las imágenes de un mar donde navega una lancha enganchada a un narco-torpedo. Este transporta bajo el agua su “mercancía”, y las altisonantes voces locales femeninas que interpretan temas religiosos.
En la pequeña embarcación, dos muchachos, Jacobo y Delio (interpretados por Jarlin Martínez y Cristian Advíncula), se hacen pasar por pescadores; son de la raza negra, que no hay en Bogotá –como ellos dicen y repiten a lo largo de la trama–, provienen de aldeas miserables, donde han sido reclutados como mulas por los narcos, por un puñado de billetes. Son muy jóvenes y hablan de muchachas, de fútbol, de rap. Escuchan al grupo Niche, veneran al legendario Pelé y al “Pelé blanco” Zico. Van navegando y cantando a orillas del Pacífico, entre los sueños y el dolor de la pérdida –uno anhela que su pequeño hijo sea un futbolista estrella, el otro ya no tiene sueños para el suyo, lo mataron los paramilitares.
Esto es un thriller trepidante y terrible en zonas olvidadas del Valle del Cauca. La coproducción colomboestadounidense, ópera prima del norteamericano Josef Kubota Wladyka, quien escribe también el guion junto a Alan Blanco, y tiene a Spike Lee como productor ejecutivo, refleja con crudeza y realismo que raya en lo documental, la miserable vida en estas comunidades de Colombia. Toca temas cruciales como el negocio de la droga como vía de sobrevivencia, la pobreza, el racismo y la violencia.
El conflicto se pone al rojo vivo con un accidente en el mar que tiene la magnitud de una tragedia; la vida de los muchachos pende de un hilo, entre los narcos y la patrulla policial. El filme deviene lucha despiadada por salvar el pellejo con su nota local, dada por una curiosa persecución de “brujitas”, una suerte de carritos con motocicletas y tablas a modo de sidecar que corren sobre las líneas férreas bordeando el río, entre la selva. Un conflicto que avanza poderosamente, y nos mantiene atados a la suerte de estos jóvenes, víctimas y a la vez victimarios, unidos en esta travesía por el destino que les depara la pobreza, y la sangre que ensucia sus manos. •
pilayuso@yahoo.com
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de abril de 2015, 8:00 a. m. with the headline "Manos sucias, una historia de droga, violencia y dolor."