Entretenimiento

Festival Internacional rinde homenaje al compositor cubano Ernesto Lecuona

Pedro Román y Angelita Castany en el momento en el que el alcalde de Miami Tomás Regalado (der.) le entregaba a la vedette las Llaves de la Ciudad.
Pedro Román y Angelita Castany en el momento en el que el alcalde de Miami Tomás Regalado (der.) le entregaba a la vedette las Llaves de la Ciudad. Daniel Fernandez

Si algo puede decirse del II Festival Internacional Ernesto Lecuona celebrado el domingo 18 en el Miami-Dade County Auditorium es que resultó mejor que el primero, lo que es mucho decir. Casi tres horas de un espectáculo que, salvo algunos momentos de incertidumbre en el cambio de pianistas (y que fueron acogidos jocosamente y con aplausos por el público), fluyó estupendamente gracias a la dirección general de Ernesto de Otero.

Este merecido homenaje al mayor compositor de Cuba, en el que se conjugaron canciones, romanzas de zarzuelas, danzas y hasta un ballet, también tuvo dos ceremonias significativas, la entrega de las llaves de la ciudad por parte del alcalde Tomás Regalado, a la vedette Angelita Castany, que igual que el año pasado vino desde México a servir como locutora en el evento, y la entrega de la medalla Osvaldo Farrés a cinco personalidades de la cultura cubana en el exilio: Lesbia Varona, Emilia Perdices, Peter La Fox, Ramón González Cuevas y el maestro José Ruiz Elcoro, quien también participaba esa tarde en la función.

El espectáculo contó con un conjunto de voces extraordinarias encabezado por Pedro Román, también productor general de este. Las sopranos Yetzabel Arias y Marinel Cruz dieron lo mejor de sí esa tarde, sin contar un inusitado dúo en el que ambas interpretaron la famosa Romanza de María la O. La soprano Grethel Ortiz no solo lució su extraordinaria voz y su talento, sino que sorprendió a todos cuando se apareció a cantar y bailar, en traje de rumbera, el pregón de El Frutero.

Las otras voces masculinas también tuvieron sus momentos estelares Habyb Yarull, procedente de España, y el cubano Zineb Dávila supieron ganarse al público desde el primer momento. Muy aplaudida también la pareja de baile integrada por Vidalina Armas y José Alberto Nodar, que interpretaron La comparsa y Siboney. Interesante el pas de deux clásico Lecuona para dos, sobre piezas de Lecuona interpretado por Valeria Chaikina y David Muñoz con el maestro Coro al piano.

En un programa de Lecuona no puede faltar el piano, al que hizo grandes aportes. En primer lugar, el legendario Baserva Soler que, tanto con su instrumento como con su orquesta, fue la columna vertebral del espectáculo. El maestro Coro también cosechó largos aplausos en su interpretación sui géneris de distintas piezas que terminaron acompañadas por la orquesta en arreglo especial. De igual manera Jesús Rúspoli, muy aplaudido por su participación como acompañante y en solitario. En Malagueña puso al público de pie.

Román conserva su voz como el primer día y en todas sus apariciones esa tarde demostró su calidad y cosechó aplausos; sin embargo, fue en el último número: Siempre en mi corazón, en el que más impacto causó en el público, quizá por la alusión a su patria y la de la mayoría del público, aunque entre los artistas del evento había figuras de Rusia, Estados Unidos, España, Colombia y Puerto Rico.

Hubo mucho en el largo espectáculo y sería interminable detallarlo, baste decir que los aplausos llovieron. El cierre fue con la famosa romanza Damisela encantadora cantada por todos los participantes y coreada por el público, en el que había personas profundamente emocionadas. Sin duda algo para recordar. • 

daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com

  Comentarios