Bill T. Jones y la inefable cualidad del arte en la danza
El más joven entre 12 hermanos, de padres campesinos migrantes sureños, muy pobres, que iban adonde hubiese trabajo, y que por su color sufrían la segregación, Bill T. Jones tuvo la fortuna de que sus padres decidieran finalmente quedarse trabajando en el norte. De ese modo, desde los cinco a los 18 años pudo ir a la escuela con los mismos compañeros por un cierto tiempo, sin sufrir los traumas de las constantes mudadas de sus otros hermanos.
Su primera experiencia sobre el escenario fue en la escuela. “Había clases de drama y yo participé en un musical”, cuenta, pero cuando llegó a la Universidad descubrió la danza, que para él fue una revelación. “Yo era muy joven en la década del 60 cuando todos estaban buscando su identidad, sin que nadie les dijera qué hacer”, explica Jones. “Buscaban ser libres”.
Y eso parece haber influido en su arte. “Quiero que escriban en mi lápida funeraria que buscaba autenticidad, que quería cuestionar”, dice. Cofundador de la Bill T. Jones/Arnie Zane Dance Company, ha ganado dos Tonys, y ha tenido numerosos triunfos.
Este fin de semana, Jones viene con su grupo a presentarnos Analogy/Lance: Pretty aka The Escape Artist. En Youtube los movimientos de los bailarines en esta obra semejan los de diferentes culturas caribeñas y a veces hasta de sitios ignotos.
“No sé lo que sabes de estilo posmoderno”, aclara Jones, “pero se trata de que después de Martha Graham, Merce Cunningham y Alvin Ailey, buscamos una manera de resolver problemas y en este caso más que un estilo, yo busco algo que sugiera cómo la gente se sentía yendo a los clubes nocturnos y las casas de baño y que en el movimiento se note un sentido de aislamiento y de soledad, tal como se sentiría mi sobrino Lance”.
Su sobrino Lance al que se refiere la pieza era un compositor de rhythm and blues, y Jones usa algunas de sus canciones con su permiso, combinándolas con diferentes estilos musicales, siempre en busca de algo auténtico, que refleje la vida de su sobrino en la época de las drogas y los clubes. Pretty como parte del título se refiere a uno de los nombres que usaba Lance, cuando quería escapar de su entorno. Era su alter ego. Por eso Jones lo iguala a un artista del escapismo. Y no solo Pretty, sino hasta 12 nombres diferentes usó, aunque no tenía personalidades múltiples, porque él sabía que era todo resultado de su invención. Eso es lo que trata de mostrar Jones, de manera muy personal, en su coreografía.
¿Y lo de la música y movimientos caribeños? “Eso es lo maravilloso del arte, que la gente le adjudica lo que sabe. Pero estos movimientos y música tienen que ver con LSD, cocaína, locura, como lo que se experimentaba en un sitio llamado Emporium en Londres, o en Queen en París”, comenta Jones.
“El arte es buscar la trascendencia, trata acerca de ideas, y está hecho también de ideales. Eso es mi arte: pensar y sentir en igual medida”, describe. “Tenemos que estar en contacto con ambos, con la mente y con los sentimientos, para hacer el arte, pero también hay que estar educado en los movimientos de la danza, en la representación y en la escena, porque todo eso va dentro de cada nueva obra”.
A veces también el arte es autobiográfico, como en este caso, en que el artista trata de interpretar las emociones y la vida de su sobrino, que obviamente vivió una vida disipada y terminó en la cárcel.
Pero hay aquí un elemento que él llama espiritualidad, “y que es inefable, que es la impecable cualidad de la vida, muy difícil de describir, aunque a eso aspira el arte”, concluye Jones.
Bill T. Jones/Arnie Zane Company presenta ‘Analogy/Lance: Pretty aka The Escape Artist’, el 6 de enero a las 8 p.m., en Ziff Ballet Opera House, Adrienne Arsht Center, 1300 Biscayne Blvd., 305-949-6722; entradas: $30-$75.
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de diciembre de 2017, 3:10 p. m. with the headline "Bill T. Jones y la inefable cualidad del arte en la danza."