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Excelentes puestas de Mozart en festival de verano en FIU

El Miami Summer Musical Festival de la Florida International University (FIU) ha demostrado desde esta, su primera entrega, que será un evento de gran importancia para la vida musical de la ciudad. Además de aventajados profesionales y alumnos de este país, han venido artistas y estudiantes de México y de distintos países de Europa. Su creador y director artístico, Michael Rossi, tiene grandes proyectos para los próximos años, ya que la respuesta del público ha sido muy positiva.

Desafiando la distancia, el tránsito y la lluvia, los amantes del canto colmaron el Wertheim de FIU para presenciar excelentes puestas de La flauta mágica y Las bodas de Fígaro, de Mozart. Dos funciones de cada una, con algunos cambios en los protagónicos, resultaron un refrescante paréntesis en el quemante verano miamense.

Bajo la dirección de Grzegorz Nowak se presentó la primera de estas óperas el miércoles 2. Aunque la producción era humilde, algunos trajes resultaron muy elegantes; pero más elegantes, las voces. Nathan Haller hizo de Tamino. Su voz hermosa y bien colocada le permitió lucirse en todo momento. Igualmente destacados y muy aplaudidos, Mark Covey como Papageno y Elizabeth Zito como Papagena, que lograron momentos muy jocosos. Excelente la Pamina de Christine Suits, y muy notable Clodagh Earls en las dos difíciles arias de la Reina de la Noche. Adecuado Hastings Reeves en Sarastro, y especialmente notable el Speaker de Keith Schwartz. Mención especial para el versátil Nicolas Wagner en Monostatos, las tres damas, los tres espíritus y los coros. La puesta gustó mucho, incluso a los niños que abundaban en el público.

Aun más aplaudida resultó, el día 3, Las bodas de Fígaro, que con el propio Rossi en el podio alcanzó un nivel de brillantez que hacía olvidar que la mayoría de los cantantes aún no eran totalmente profesionales. Rebecca Henriques entregó una Contessa maravillosa, con clase y dulzura. Natalie Havens, como Querubino, obtuvo grandes aplausos por su canto y no menores risas por su humor. Igualmente brillante la Susanna de Jessica Fishenfeld. El Almaviva de Aaron Keeney lo muestra como un joven talentoso de gran porvenir. Pero no menos brillante resultó Attila Dobak en el rol titular, portador de una voz de gran proyección y belleza. Cumplidos Antonia Denavit y Reeves en sus papeles menores. Especial mención para Magda Ballester en Barbarina y para Wagner que le dio un giro divertidísimo a su Basilio que se ganó muchas risas. Los trajes, coordinados por Camilla Haith, eran de primera. Aquí los coros volvieron a cumplir con excelencia su labor, y nuevamente el público ovacionó de pie.

FIU dice que no tiene espacio (tema para otro artículo), y aunque hay muchas áreas verdes en el recinto que deben ser aprovechadas, sin duda tienen que ir pensando en un teatro más grande. Si este festival de verano sigue así todos los años, el Wertheim no dará abasto.• 

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