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en Café Catula


Víctor Cabrera hace sus ‘pequeñas maniobras’ al preparar los tragos.
Víctor Cabrera hace sus ‘pequeñas maniobras’ al preparar los tragos. Especial/el Nuevo Herald

Con una presentación del cantautor cubano Amaury Gutiérrez, comenzaron el pasado sábado las noches de trova y bohemia en el Café Catula Art and Gallery. El evento, que anuncia también presentaciones de Los 3 de La Habana y otros artistas locales, tiene lo que necesita para convertirse en el escenario ideal donde escuchar música cubana, en un ambiente íntimo, de descarga, y de amigos en confianza.

Con un óleo del pintor cubano Yovani Caise de fondo, Amaury abrió pasadas las 11 p.m. su recital, en el que interpretó Cuando te veo pasar, Se me escapa el alma, Si te vas a marchar, Llévate antes mi cuerpo, Son tus ojos, Dime corazón, Balsero y Lo mejor que hay en mi vida, del colombiano Andrés Cepeda. En Nada es para siempre le hicieron un gran coro en “quiero amarte por si no hay mañana”. Luego saludó al animador Carlos Otero y al compositor Jorge Luis Piloto, que se encontraban en el público. De Piloto contó varias anécdotas sobre el día que se conocieron en México, algo que le puso un extra al ambiente bohemio del lugar.

Después de sus temas Si nunca te he compartido y Solo, Amaury invitó a subir al escenario al cantautor cubano y ex miembro de Habana Abierta, Kelvis Ochoa, quien interpretó su éxito Calabozo. Fabián Hernández, flautista del grupo Rum and Coffee, lo acompañó con un solo en Me dejó picao.

Para esta presentación Amaury también escogió temas de otros autores cubanos como Contigo en la distancia, Si me pudieras querer, Y tú qué has hecho y He venido a decirte. El recital terminó con Ella prefiere y Yo sé que es mentira.

Desde su apertura en febrero del 2013, Saúl y Leida Hernández, propietarios del Café Catula, se han enfocado en crear un ambiente que combine las ventajas del restaurante con las de una galería de arte. Además de los cuadros de Caise, se exhiben obras del pintor Miguel Leyva y piezas de bronce de Uldis López. Entre estas resalta Armonía, que representa a una joven tocando el violoncello.

En el mobiliario se combinan los colores espresso y blanco. La iluminación es tenue, en azul y tonos ámbar, y se acentúan en el bar. Allí el bartender Víctor Cabrera demuestra su destreza cuando prepara Cosmopolitan y Mojitos, lanzando un chorro de la mezcla desde la coctelera hasta la copa, sin derramar una gota.

Entre los appetizers más populares están el pulpo a La Catula, las gambas al ajillo y las croquetas de bacalao, que se sirven con cilantro y se pueden enchumbar en mermelada de guayaba. Una rara combinación entre lo salado y lo dulce, que, como decía una vieja canción cubana, sabe sabroso.

“Todo el pescado que se consume es fresco”, afirma Hernández, “es recién traído, ya sea pargo, mero, lubina o corvina. Las pastas también las elaboramos aquí”.

Como algo muy especial está el Ossobuco, preparado especialmente por el chef Roger Moreno, y en torno a él se organizan las jornadas de los miércoles en el Catula. Es casi una ceremonia, como parte de una costumbre, en un grupo que cada día gana más miembros. Esa noche, para acompañar el ossobuco, hay música en el piano bar.

Entre las pastas, destaca la Mezzaluna Di Granchio (raviolis rellenos con cangrejo, servidos en una salsa de langosta), los canelones de pollo o con carne de res y el Ravioli Di Miami, rellenos de carne de cerdo y plátanos maduros fritos, servidos con puré de frijoles negros. En la lista de las carnes hay varias combinaciones de pollo y carne de res. En la lista de las pastas gourmet tienen un risotto con carne de cerdo muy recomendado por los que visitan habitualmente el lugar.

La hora de los descuentos es de 4:30 a 8 p.m. los lunes, miércoles, jueves y viernes. Los cocteles se consiguen por $6, las bebidas fuertes tienen un 10 por ciento de descuento y los tragos de la casa solo a 5. Los martes y viernes, a la hora del almuerzo, el pianista Baserva Soler se presenta en el salón.

Hernández, quien se define ante todo como un hombre de negocios, confiesa que durante años se entretuvo junto a su esposa en ir de lugar en lugar, probando la buena comida. Por eso, al abrir el Café Catula quisieron combinar en el menú los platos y fusiones de sabores que más les llamaron la atención. Su visión empresarial va acompañada del hecho de ser un excelente anfitrión, que pasa la noche de mesa en mesa, conversando con los clientes, compartiendo y haciendo nuevos amigos. • 

Café Catula Restaurant and Art Gallery, 7190 SW 87 Ave., (305) 720-2122. www. cafecatula.com

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de septiembre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "en Café Catula."

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