Wilmer Ramírez: humor vs política
▪ “Los venezolanos se fueron bravos con el gobierno y terminaron bravos con el país”.
▪ “Se trata más de optimismo que de broma, más de buena disposición que de una risa espontánea”.
Nada como asistir al espectáculo que el humorista venezolano Wilmer Ramírez estrena este viernes en Miami, para tratar de entender qué está pasando en su país.
Hagamos el humor es un monólogo en el que Ramírez hila con un humor muy fino la interesante tesis de que muchos de los problemas por los que están pasando nuestras sociedades tienen su origen, al decir de los venezolanos, en la elección de pareja. El error al decidir con quién formar una familia puede desencadenar una reacción en cadena que nos afectará por el resto de nuestros días.
“Escogemos mal o con cierto error a la pareja”, adelanta, “y a partir de ahí, los hijos se forman en una familia disfuncional, y lo que lanzamos a la sociedad son personas disfuncionales. Así se arma un círculo de gente que no está apta para la sociedad. Y mientras más ocurre, más se distorsiona todo”.
El monólogo sostiene la idea de que en el apareamiento con otra persona ocurre un intercambio de genes, lo que implica una responsabilidad, económica, social, política. “Es necesario que tengamos conciencia que todos los días tenemos que ser mejores personas”, dice.
Aunque asegura que el propósito básico de esta obra no es profundizar en un análisis político, también admite que para un humorista bien observador es muy difícil deslindarse totalmente de este enfoque. “No hay humorista que no caiga en la tentación de la actualidad, y la actualidad desde hace muchos años en mi país está directamente relacionada con la política”.
Su recomendación es que, para ser mejor, hay que dejar de consumir tanta política. “No es una panacea. Hemos comido, desayunado y almorzado política, y miren donde nos puso”.
Ramírez fue productor y escritor de La Reconstituyente, una de las obras de teatro que rompió récord de público en Venezuela. Era una parodia muy actual de la situación política a finales de los 1990, en los meses previos al referéndum para la nueva Constitución de la República, que promovió el entonces presidente Hugo Chávez.
LAS PARODIAS DE RAMÍREZ
Ramírez hacía una parodia (con cerquillo e impecable acento peruano) del conductor y periodista Jaime Bayly, que por entonces conducía un programa informativo. “Entonces le quisimos decir al público sobre el presidente: “Señores, mosca pues, mosca… Esto no es tan sencillo ni tan fácil. Pero lo confieso: nos quedamos cortos”.
“Por esa época me di cuenta de que hablar y hablar de política no resuelve el asunto”, recuerda. “Entonces se me ocurrió que las parejas se aman y procrean, pero el problema estaba en cómo procreamos y con quién”.
Durante muchos años fue muy popular haciendo parodias. De esa etapa conserva su pasión por el teatro, pero siente que ya dejó atrás aquella perspectiva de que la parodia era la mejor forma de recrear la vida. El acontecer en Venezuela lo ha hecho reflexionar de una manera diferente. “Se trata más de optimismo que de broma, más de buena disposición que de una risa espontánea. Trato de ver las cosas desde ese ángulo gracioso, pero siempre preguntándome, ahora con 54 años, qué mundo van a recibir mis hijos y nietos”.
Para él, los políticos están muy mal preparados porque vienen de esa sociedad disfuncional, y solamente tienen el remoquete de servidores públicos. “Son autoservidores para alimentar su poder de subyugar. Corruptos, económica y moralmente. El cambio viene desde la conciencia de uno mismo. Si no hacemos eso, todo se perdió, hay que cerrar la santamaría [la puerta] y botar la llave”.
A los venezolanos de Miami les dice “que nos echamos mucho de menos. Desde donde estén siempre hay la posibilidad de aportar. Se fueron bravos con el gobierno y terminaron bravos con el país. Nuestro país no tiene la culpa”.
Tampoco me iré nunca del humor”, concluye. “Le pido a Dios que siempre me permita ver el mundo a través del cristal del humor, y que cuando me mande a buscar sea porque tenga un show allá arriba, y que me reciba diciendo: “Oye, Wilmer, yo sí que me he divertido contigo”. •
‘Hagamos el humor’, viernes 15, 9 p.m., Flamingo Theater Bar. 801 Brickell Bay Dr., www.flamingotheaterbar.com y (786) 803-8194.
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de mayo de 2015, 2:02 p. m. with the headline "Wilmer Ramírez: humor vs política."