Andrés Hernández Alende: ‘Miami ha dejado de ser una ciudad amable para la clase media’
El mar siempre augura segundas oportunidades, y a los inmigrantes y exiliados cubanos el cruce del Estrecho de la Florida les ha brindado la opción de reiventarse. A muchos, sin embargo, la marginidad y la lucha por la supervivencia en el país que han dejado atrás los han marcado para siempre.
El paraíso tenía un precio, del escritor y periodista Andrés Hernández Alende (La Habana, 1953), no evita abordar las situaciones históricas que viven los personajes. Sin embargo, la ambición, como en las buenas novelas negras, es la que aleja a estos hombres y mujeres del paraíso. Entre tantas historias triunfalistas de cubanos que lograron ‘el sueño americano’, El paraíso... destaca por novelar este mundo de marginalidad y crimen que no luce bien en los documentos históricos de una ciudad que busca sacudirse el estereotipo a la vez que lo cultiva con el elogio a la banalidad.
Una vez más eliges el formato de la novela negra para insertar la crítica social, ¿en qué sentido resulta efectiva también para referirte a algunos aspectos de la situación cubana, tanto en Cuba como en Miami? “La novela negra es crítica social. Hammett, Chandler, los grandes creadores del género noir fueron también grandes críticos de la sociedad de su tiempo. Me parece un formato eficaz para narrar una historia que gira en torno a conductas y ambientes marginales y situaciones extremas, tanto en La Habana como en Miami. La novela negra es un género idóneo para nuestra época; se nutre de las desigualdades y las injusticias de nuestro tiempo”.
La referencia al filme Key Largo (Huracán de pasiones, como se llamó en español) es fundamental para sentar el tono del libro, ¿por qué eliges específicamente esta película? “Porque narra el enfrentamiento inevitable de un hombre solo frente a un grupo de criminales que no se detienen ante nada para lograr sus ambiciones. En la película de John Huston el choque es inevitable porque aunque el protagonista en cierto momento tiene la posibilidad de huir, él sabe en el fondo que la única manera real de sobrevivir, y de mantenerse fiel a sus principios, es enfrentando a los gángsters, aun cuando las probabilidades estén en su contra. El protagonista de mi novela también encara solo un dilema que lo lleva a un enfrentamiento ineludible”.
Los hechos que refieres de la salida de uno de los personajes a través del puente Mariel-Cayo Hueso y de otro en el éxodo de los balseros, ¿parten de alguna experiencia personal o de conocidos o familiares? ¿Por qué resultan un buen marco para una novela de crimen? “Para relatar las peripecias de mis personajes en el éxodo de los balseros de 1994, y de uno de los personajes en el éxodo del Mariel, me basé en anécdotas diversas de parientes y amigos, detalles que leí en los medios informativos, y situaciones que inventé. No sé si esas historias son un buen marco para una novela de crimen, pero sí son parte indisoluble de la trama”.
La situación del narcotráfico en Miami y la teoría de uno de los personajes de que es difícil hacerse rico trabajando sienta un tono pesimista en toda la novela, ¿por qué eliges este tono? “Mario Benedetti dijo que un pesimista es un optimista bien informado. En realidad no pensé que mi novela podría sonar pesimista; más bien me parece una historia de gente que trata de triunfar frente a las adversidades.
En cuanto a lo de hacerse rico, la movilidad social en Estados Unidos ha bajado hasta el punto de que estudios recientes indican que lo más probable es que uno pase toda su vida en la clase social en la que nació. Mis personajes quieren ser ricos porque Miami es para los ricos, y ellos se dan cuenta no bien ponen el pie en la Florida. Miami ha dejado de ser una ciudad amable para la clase media, para la clase obrera, y se ha convertido en un paraíso de los adinerados o, como dice la publicidad, un playground de los ricos y los famosos. Además, Miami es un centro de narcotráfico y la capital nacional de diversos tipos de fraude, como el fraude al Medicare, el fraude hipotecario y el robo de identidad. Esto genera una clase delincuencial acomodada que vive junto al mar o en mansiones suburbanas, rueda autos de lujo, viaja a lugares exóticos, aunque tiene que pagar un precio por disfrutar ese paraíso, y ese precio puede ser fatal. Esa es la esencia de mi novela”.
Uno de los comentarios más frecuentes de las personas que escriben en Miami, es que esta es una ciudad árida para la literatura, ¿es verdad esto? “No lo creo. En Miami hay una incansable vida literaria con una producción de autores locales que cada vez cobra más fuerza, más variedad y más riqueza. Solo hay que asomarse a las librerías, a la Feria del Libro, a las revistas y los blogs en internet, para ver la actividad de los autores y el interés que despierta la palabra escrita. Hay mucho por hacer todavía, y también hay muchas cosas que conspiran contra el hábito de leer y de comprar libros, como el tiempo que roban la televisión y los medios sociales e incluso el medio de transportarse en Miami, el automóvil, que no te permite leer mientras vas de un lugar a otro, como sí se puede hacer en ciudades con un transporte público más eficiente”.
El ocaso, tu segunda novela, publicada antes que El paraíso, es más elaborada. ¿Crees que el escritor se va haciendo en el acto de la escritura? ¿Tienes una teoría o consejos para quienes se lanzan a esta arena? “El ocaso es más compleja que El paraíso porque está narrada en primera persona, a través de la mirada de un detective privado, y usé flashbacks para contar la historia de los personajes centrales, lo cual crea una estructura más elaborada. Y sí, por supuesto, uno se hace escritor mientras escribe. En cuanto a una teoría o unos consejos, todavía estoy aprendiendo a escribir, así que sería una inmodestia asumir una pose profesoral.
Pero sí puedo hablar de mi manera de escribir. Una novela siempre parte de una idea que de pronto irrumpe en la mente y que uno quiere contar. Puede ser una idea simple, o una idea compleja, pero tiene que ser lo bastante poderosa como para tenerme pensando en ella por mucho tiempo, creando una trama, un clímax, un desenlace, y luego afinando detalles. A medida que uno escribe, uno va agregando y cambiando detalles y hasta episodios completos, y a veces sucede que un personaje se le escapa a uno de las manos y cobra vida propia, pero la esencia de la historia está ahí, inalterable. Creo que lo fundamental es eso: tener una historia que contar, una historia poderosa. Y si esa historia lo impresiona a uno, seguramente impresionará también a muchas personas”.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de mayo de 2015, 8:00 a. m. with the headline "Andrés Hernández Alende: ‘Miami ha dejado de ser una ciudad amable para la clase media’."