Raúl De Molina: 'Mia fue el regalo que me cambió la vida para bien y que me ha hecho vivir experiencias únicas'
En familia, como siempre le gusta andar cuando no está frente a las cámaras, el presentador cubano Raúl de Molina celebrará el Día de los Padres cumpliendo una misión especial.
“El domingo estaremos volando hacia Washington D.C. con mi hija Mia para que conozca el dormitorio de la universidad donde comenzará a estudiar negocios este verano. Será un día muy especial no solo porque acaba de cumplir 18 años, sino porque la aceptaron en la universidad que solicitó”, dijo a el Nuevo Herald el copresentador de El Gordo y La Flaca (Univisión), quien considera que ser padre es el mejor regalo que ha recibido en su vida.
“Me siento orgulloso de Mia. Sobre todo de haberla criado en Miami, una ciudad donde hay tanta competencia en las escuelas”.
De Molina, de 59 años, recuerda como si fuera ayer el día en que Mia nació, en el Mercy Hospital de Miami, y que su llegada a este mundo se produjo después de que su esposa Mily se sometiera a múltiples tratamientos.
“Nosotros tuvimos muchos problemas para tener hijos. Mily había tenido varios embarazos anteriormente, pero ninguno llegó a término. Solo después de muchos tratamientos pudo quedar embarazada a los 40 años. Mia fue el regalo que me cambió la vida para bien y que me ha hecho vivir experiencias únicas”, expresó El Gordo, quien se considera un padre “muy estricto aunque mucha gente no lo crea”.
“Milly es más consentidora que yo. Cuando mi hija quiere conseguir algo, enseguida la llama”, afirmó.
El presentador admitió que para su heredera no ha sido fácil arrastrar el peso de su fama. De hecho, cuando tuvo que escribir un ensayo sobre su vida para entrar a la universidad, reveló que le resultaba muy difícil llegar a cualquier lugar sin que nadie la reconociera.
“Es que Mia está saliendo en televisión desde el día en que nació, el 26 de abril del 2000. Recuerdo que esa misma tarde se transmitieron sus primeros videos en Primer Impacto. Luego apareció en el programa de Cristina Saralegui y en varias ocasiones en El Gordo y La Flaca”, añadió De Molina. “Y aunque sostiene que no seguirá mis pasos, lo cierto es que cada vez que la invito a animar conmigo, sus segmentos resultan entre los más vistos en el webside de El Gordo y La Flaca.
Sobre sus viajes con su familia El Gordo señaló que es el mayor aporte que ha podido hacer a la educación de su hija.
“La experiencia es inigualable. Mia ha estado en China, Egipto, Israel, la Patagonia, el Tibet, Tailandia, en varios países de Europa, y hasta en dos safaris por África. Ese es el mejor regalo que he podido darle ya que gracias a esos viajes ha aprendido de las diferentes culturas que existen en el mundo y que la gente es igual en todas partes”, afirmó De Molina, quien no tuvo la oportunidad de crecer junto a su padre, Raúl G. De Molina Prieto, de 82 años.
“Mi madre, María De Molina, que ya falleció, fue padre y madre a la vez. Como mi padre fue preso político en Cuba durante 23 años, apenas tuve roce con él, salvo las veces que íbamos a visitarlo al presidio”, recordó el presentador, quien se reencontró con su progenitor en Miami, a finales de la década de 1980.
Sobre su infancia en La Habana, desde donde salió al exilio vía España con su madre, cuando tenía 10 años, De Molina no olvida “aquellas visitas a los restaurantes La Torre y 1830, y los fines de semana en los hoteles Nacional y Habana Riviera”.
“He tratado de regresar a Cuba en tres ocasiones. Pero siempre me han negado la visa. Ya no me interesa”, confesó.
El presentador estudió fotografía y arte en The Art Institute of Fort Lauderdale. Comenzó a publicar sus trabajos en Times, News Week “ y todas las grandes revistas”.
Tras la salida al aire de la famosa serie Miami Vice, empezó a mostrar las fotos de las estrellas en diferentes programas de televisión. Un día, durante una visita al espacio de Joan Rivers, un productor de Cristina Saralegui lo invitó al programa. De ahí en adelante su presencia se hizo habitual en los espacios de Univisión como comentarista de noticias del mundo del espectáculo desde un ángulo humorístico.
“Nunca pensé que me dedicaría a la televisión. Sin embargo, solamente en El Gordo y La Flaca voy a cumplir 20 años. Por fortuna, los niveles de audiencia siguen tan buenos como cuando empezó”, dijo De Molina, quien sueña con animar un show de comidas sin abandonar el estelar que comparte con Lili Estefan.
Amante de la buena mesa (pesa 295 libras) y de las artes, el presentador posee una extensa colección de óleos y fotografías “de artistas del mundo entero” que atesora en parte de su apartamento de Brickell.
“No compro un cuadro si no me gusta, aunque me digan que es una buena inversión” comentó De Molina sin entrar en detalles.
En cuanto a su labor filantrópica, El Gordo reveló que suele hacer donaciones al Departamento de Medicina de la Universidad de Miami y a la fundación de los Grammy latinos “para los jóvenes estudiantes de música”, entre otras entidades.
Sensibilizado ante la situación de Puerto Rico luego del paso del huracán María, De Molina realizó en octubre un recorrido por la capital boricua y pueblos aledaños junto con un grupo de médicos de la organización SOMOS Healthcare, que llevaron recursos y donaron su tiempo a los damnificados.
“Es importante ayudar. Es algo que uno tiene que hacer”, dijo tajante.
En el plano político el presentador hizo campaña para la candidata por el Partido Demócrata Hillary Clinton en la últimas elecciones presidenciales.
“Tengo muchísimos sueños. Pero mi gran sueño como padre es que Mia se gradúe de la universidad y que sea muy feliz”, concluyó.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de junio de 2018, 1:00 p. m. with the headline "Raúl De Molina: 'Mia fue el regalo que me cambió la vida para bien y que me ha hecho vivir experiencias únicas'."