Cirque du Soleil enfrenta nuevos desafíos con espectáculo sobre el hielo
Ante cada nueva temporada el Cirque du Soleil enfrenta nuevos desafíos. Y en este verano apuesta por primera vez por un espectáculo sobre el hielo dirigido a toda la familia, en el cual combina el patinaje con actos de acrobacia, danza y malabarismo.
Crystal se presenta en el BB&T Center de Sunrise desde el 18 hasta 29 de julio.
Narra la historia de una joven incomprendida que para escapar de su realidad se sumerge en las profundidades de una laguna congelada donde le espera un sinnúmero de sorpresas.
En su nuevo universo, la muchacha se enfrentará contra sus sombras. Y tras vencerlas descubrirá su propia esencia y recuperará su poder.
La compañía canadiense cuenta con un elenco de 43 artistas procedentes de 11 países que incluye al malabarista chileno Jorge Petit, quien desde la primera función, el año pasado en Montreal, sigue deslumbrado ante la precisión del montaje y el derroche de fantasía de la puesta en escena.
“Lo que más me gusta del espectáculo es la manera en que combina las diferentes disciplinas, su música y los cambios constantes de escenografia y vestuario. Es una experiencia emocionante que no detiene su ritmo a lo largo de dos horas”, dijo Petit.
En Crystal se producen más de 20 cambios de decorados y luces. Sin contar que cada intérprete usa al menos cuatro vestuarios y accesorios diferentes, de las 2000 piezas confeccionadas al efecto.
En cuanto a Malabares, el acto donde el personaje principal echa a volar su imaginación, el artista chileno expresó que ese esel momento que le permite demostrar sus habilidades con siete pelotas.
“Aquí tengo que competir con El Payaso, el amigo imaginario Crystal, el personaje principal, que está apoyado por un grupo de patinadores. Por fortuna, cuento con el respaldo de Las Sombras, que están presentes en casi toda la función”, explicó.
Petit agregó que si disfruta tanto su acto es porque representa un verdadero reto, ya que el hecho de hacerlo en patines requiere un esfuerzo doble. “Hay que adaptar la técnica a las condiciones del hielo, porque no es nada fácil hacer malabares desplazándose por un pista sin perder el control”, afirmó el malabarista, que considera que la parte más difícil de su trabajo consiste en dominar los nervios y evitar que las manos tiemblen para que el acto salga con la precisión requerida.
El artista de 32 años reside en Quebec, Canadá. Dijo que “durante las giras los días transcurren muy rápido, y como las actuaciones son diarias, no tengo tiempo ni para pensar”. Pero cuando está de descanso lo invade la nostalgia de su familia, que vive en Chile, y a la que no puede ver con frecuencia.
Sobre sus inicios en el malabarismo, Petit recordó que comenzó a practicarlo a los 16 años con sus amigos como si fuera un juego. Pero con el tiempo se dio cuenta de que ese sería su camino. “Mi familia estaba desconcertada, pero yo estaba decidido a seguir mi vocación”, rememoró el artista, quien, tras muchos esfuerzos, logró ingresar en la Escuela de Artes Circenses de Quebec, y graduarse a los dos años.
Luego de pulir el oficio en varias compañías locales, el malabarista recibió una llamada del Cirque du Soleil.
“Ya había tenido algunas participaciones especiales con el Cirque. Pero cuando recibí la noticia de que sería contratado para hacer la gira de Crystal, no podía creerlo, por tratarse de una compañía tan prestigiosa como ésta”, expresó.
¿Cómo vislumbras tu futuro?
“De todas las disciplinas del circo el malabarismo es una de las que tiene la vida más larga. A diferencia de la acrobacia, que es muy riesgosa, los malabaristas no recibimos grandes impactos a nivel físico. Por eso pienso mantenerme activo durante un largo tiempo”, aseveró Petit.
Cirque du Soleil surgió en 1984 por iniciativa de un grupo de artistas callejeros de Quebec. A lo largo de su trayectoria ha llevado sus espectáculos a 60 países. La compañía cuenta con aproximadamente 4,000 empleados, incluidos los 1,400 artistas de diferentes continentes. Crystal es la producción número 42 de la compañía.