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In The Name Of My Daughter, con la llama de Catherine Deneuve


Adèle Haenel y Guillaume Canet en ‘In the Name of My Daughter’, dirigida por André Téchiné.
Adèle Haenel y Guillaume Canet en ‘In the Name of My Daughter’, dirigida por André Téchiné. Cohen Media Group

André Téchiné, director de Los ladrones y La chica del tren, lleva a la pantalla el caso Le Roux, que fue noticia en el país galo por más de una década. El material dramático tenía suficiente atractivo y los ingredientes idóneos de un thriller.

Es una historia de ambición, pasión, intriga, traiciones y rejuegos mafiosos que desembocan en la desaparición de una mujer, cuyo cuerpo nunca fue hallado. Todo ello gira en torno a un célebre casino, el Palais de la Méditerranée, lo que añade riqueza a esta bonita prenda dramática. Lo más acusado es que, después de 30 años, volvió a abrirse el caso en la corte francesa. El misterio continúa.

El mediático suceso, archiconocido en el patio, pero no necesariamente a nivel internacional, data de 1976, cuando una jovencita, la heredera Agnès Le Roux (Adèle Haenel), aparece en la Riviera francesa intentando recuperar la parte de la herencia familiar que le corresponde. Las continuas peticiones son aplazadas por su madre Renée (Catherine Deneuve), quien, accionista mayor del casino, enfrenta las despiadadas embestidas de sus rivales financieros. Su hombre de confianza, el abogado Maurice Agnelet (Guillaume Canet), lucha ejemplarmente al lado de la acaudalada clienta hasta que esta deja de servir a sus intereses. Entonces enfila los cañones en sentido inverso, para lo cual usa al ser más vulnerable y útil que ha logrado tener prácticamente rendida a sus pies, la hija.

Con título original L’homme qu’on aimait trop, es un drama esencialmente pasional entre un tipo ambicioso, manipulador y extremadamente seductor y una chica desesperadamente enamorada, de esas que son capaces de morir por amor. Luego de varias escenas de atormentada entrega de una pasión no correspondida, y una alta suma de dinero que pasa a manos del apoderado, la chica desaparece para siempre, y Agnelet se convierte en el primer sospechoso de su suerte.

Tal vez la estructura dramática hubiese sido más efectiva de haber reorganizado de otra forma sus piezas, con la temprana presentación del misterio: una chica desaparece sin dejar rastro. Luego de sembrar la expectativa, el filme se encargaría de develarnos la historia que se esconde detrás. Pero Téchiné opta por una trama lineal, basada en el libro de Renée Le Roux y su hijo Jean-Charles, Une femme face à la Mafia, y luego nos traslada, varios años después, a un juicio reabierto a petición de la madre de la víctima, que no aporta mucho más a la narración.

El resultado es un thriller bien filmado, beneficiado por la eterna Belle de Jour y dos notables jóvenes rostros de la pantalla francesa. Pero la historia, luego del largo antecedente, se siente trunca, ausente de clímax dramático. Y es que le falta la pieza clave –lo mismo que al caso real–, lo más jugoso y sustancial (licencia de guionista mediante): una versión conjeturada –visual– de lo que pudo haber pasado, porque tal vez la verdadera historia nunca se

sabrá. • 

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de mayo de 2015, 5:24 a. m. with the headline "In The Name Of My Daughter, con la llama de Catherine Deneuve."

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