Cimafunk, estrella cubana con nuevo ritmo de fusión, se presenta en Miami
Por la Fábrica del Arte, una galería de arte y espacio de actuación privado en una antigua fábrica de aceite de cocinar, han pasado muchas estrellas. Esperanza Spalding, Usher, Dave Matthews y numerosos artistas estelares cubanos.
Pero multitudes hicieron fila alrededor de la cuadra en noviembre, y llenaron las calles en el vecindario cuando Cimafunk, quien ha creado su propio género de música afrocubana, se presentó allí. Su nombre artístico se inspiró en los cimarrones, como se llamaba a los esclavos negros que huían de las plantaciones, y su amor por la música funk estadounidense.
Su propia música no conoce límites. Incorpora muchos elementos del son, dice, un poco de rumba y bolero, algo de changüí, pero todo tamizado por el funk.
A principio se sintió atraído por el movimiento de la trova. “Tengo mucha influencia de la trova porque así fue que empecé en Pinar del Río”, dijo Cimafunk hace poco en una entrevista telefónica desde Bogotá, donde está de gira. Otra influencia musical es de cuando cantaba en el coro de su iglesia bautista.
Pero también está la influencia del estadounidense Lionel Richie. Cuando crecía en una pequeña localidad de Pinar del Río, Cimafunk, de 29 años, tenía un casete de Lionel Richie. “Lo escuchaba una y otra vez”, dijo.
En su casa se escuchaba también mucha música, dijo el cantante, compositor y productor. A un tío le encantaba bailar casino, otro combatió en Angola y dio a conocer la música africana a la familia.
Los Van Van, Bola de Nieve y el legendario Benny Moré, que también mezclaron ritmos y estilos, fueron grandes influencias, dijo, así como un montón de artistas estadounidenses, desde la banda Funkadelic, de los años 1970, hasta James Brown, Prince, Sam and Dave, y el cantante de blues Sonny Boy Williamson. “Por encima de todo, me encanta la música de antes, la música retro”, dijo el cantante.
Cuando se mezcla todo eso, el resultado es Cimafunk, a quien le han dicho el James Brown cubano y “la revelación de Cuba 2018”. Fue designado uno de los 10 Artistas Hispanos Prometedores en el 2019 por la revista Billboard.
Aunque Cimafunk considera a James Brown uno de los grandes, piensa que la comparación “es exagerada”. Además, dice que él tiene su propia personalidad.
“Se ha convertido muy rápido en uno de los representantes más brillante” de la música cubana contemporánea, escribió el bloguero Michel Hernández. [Cimafunk] abre un nuevo ciclo en el presente musical del país con una fusión que coquetea con casi todos los ritmos y lograr un estilo único”.
Me Voy, uno de los éxitos bailables de Cimafunk, se puede escuchar en todas partes, desde los bares de Miami hasta los clubes de baile europeos, y se ha ganado numerosos premios en la isla. El video de Me Voy ganó el Premio Lucas cubano por mayor popularidad.
Pero ahora el mundo ha comenzado a conocer personalmente a Cimafunk, que en realidad se llama Erik Iglesias Rodríguez. Está en una gira internacional que lo traerá al North Beach Bandshell en Miami Beach para el Global Cuba Festival el 30 de marzo..
“Estoy muy entusiasmado. Tengo amigos en Miami y sé que tengo fans allí”, dijo. La gira incluye presentaciones en Washington DC, Boston, Hartford, Chicago, Nueva York, Filadelfia, Los Ángeles, San Diego, Oakland y San Francisco, que abarca presentaciones públicas y privadas, talleres, visitas a escuelas y programas comunitarios.
Después de una escala en Trinidad y Tobago, Cimafunk debutará en Estados Unidos el 13 de marzo en el festival musical Southwest en Austin, Texas. Estará en el país hasta abril, antes de regresar a Cuba y después viajar a Europa en julio para promover su primer álbum independiente, Terapia.
Cimafunk grabó Terapia en un pequeño estudio en su casa un planea un segundo disco con nuevas canciones. “Hasta ahora no tiene un nombre o un tema”, dijo. “Quiero ver qué gusta a la gente en esta gira”.
Algunos críticos de música lo consideran la alternativa al reguetón en la isla.
“El ritmo afrocubano de Cimafunk ha creado alguno nuevo en la escena musical en La Habana, marcada hasta ahora por un reguetón de segunda clase”, dijo Billboard al nombrarlo a la lista. “Al mezclar el funk con los ritmos cubanos (y viceversa), Cimafunk echa mano al carácter juguetón de la música cubana con un estilo del siglo XXI, con referencias a la timba y a la trova, y continúa donde Yerba Buena dejó las cosas en los años 1990”.
Cimafunk no concuerda completamente con eso. “No me veo como una alternativa. Mi música es mi música. No hay razón para presionar por un género. Todo tiene su momento, su lugar”.
Hace ocho años no parecía que el mundo de la música era el de Cimafunk. En esa época estudiaba Medicina en Pinar del Río.
Pero mudarse a La Habana lo cambió todo. “Fue una escuela para mí”, dijo. Cimafunk escuchó música nueva, conoció a nuevos artistas y aprendió lo que era ver la reacción del público a su música.
Cimafunk empezó con el grupo Hoyo Colorao y también cantaba en un coro de estrellas de la música alternativa cubana. En el 2014 se unió a Interactivo, un grupo que fusionaba jazz, timba y funk, como cantante y compositor, antes de ayudar a lanzar Los Boys, un grupo que pronto dejó su marca en la vida nocturna habanera.
En el otoño del 2016 empezó su carrera de solista, con el nombre artístico de Cimafunk, y empezó a ganarse fans en toda la isla.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de marzo de 2019, 11:33 a. m..