Siudy Garrido y Farruquito en el embrujo flamenco
El espectáculo Flamenco íntimo de Siudy Garrido, que ofreció una única función el sábado pasado en el Miami-Dade County Auditorium, arrebató olés y bravos de un público que llenó el coliseo de Flagler y disfrutó a plenitud la hora y media del programa.
Mucho antes de que comenzara la presentación, los asistentes ya estaban en estado de gran expectativa ante la idea de apreciar también la actuación de otra reconocida figura del flamenco contemporáneo anunciada como Artista Invitado: el bailaor español Farruquito.
Garrido y Farruquito son artistas que justifican la visita a cualquier teatro, pero por suerte para todos los presentes, la función ofreció otras muchas recompensas y Flamenco íntimo resultaría ser una estupenda oportunidad de lucimiento para todos los participantes.
La primera recompensa fue un cuerpo de baile excelente, integrado por Adriana Olivares, Anali Alcántara, Claudia González, Natalia Novela, María Corina Salcedo y Patricia Cinquemani.
Otras razones para celebrar fueron la hermosa música original de José Luis Rodríguez, la acertada dirección artística de Garrido, la idoneidad del diseño de vestuario creado por Garrido en conjunto con Maritza Filomena Fernández y la teatralidad expedita del diseño de luces de Pablo Croce.
Sin olvidar el virtuosismo de las guitarras de Rodríguez y Angel Ruiz, del cante de Manuel Gago e Ismael Fernández y de la percusión de Adolfo Herrera y Diego Alvarez (El Negro).
La función abrió con Seguirilla. Una intensa pieza de grupo, con todo el elenco vestido de negro y seis bailaoras utilizando sillas de espaldar alto.
Cuando Garrido entra en escena, vestida de rojo vino, el público la reconoce inmediatamente y el aplauso es espontáneo. Cada sección es seguida con interés y apreciada con entusiasmo.
Después se presentó Rondeña y el desempeño íntegro del maestro José Luis Rodríguez conquista a los espectadores que lo congratulan con gritos de ¡Bravo!
A Rondeña le sigue Guajira, un cante flamenco evocador procedente del folclor cubano, a cargo de Manuel Gago.
El número empieza de manera casual con Gago entre los espectadores y Garrido regresa en toda la plenitud de su belleza, vistiendo una bata de cola en tonos muy cercanos al blanco, pelo recogido y peineta. El corsé y los zapatos tienen pedrería de brillo.
Garrido es una aparición que conjura y combina la desenvoltura erótica de Sara Montiel con la elegancia divertida de una Carmen Sevilla. La mirada de los espectadores permanece atada todo el tiempo a sus poses y movimientos y en términos de seducción, Guajira es el punto culminante del concierto.
Inmediatamente después vino un solo de Farruquito que es carisma desbordante y ejecución vertiginosa, intensidad interpretativa y pirotecnia coreográfica destinada a enloquecer a los espectadores. Algo que consigue desde la primera secuencia de pasos.
A continuación la compañía bailó de manera impecable una agradable alegría y los músicos ofrecieron un paréntisis de cante y percusión.
El cante es una experiencia enajenante en las voces de Gago y Fernández y la percusión es un diálogo frenético entre Herrera y Alvarez, dos virtuosos del cajón que el público premia con un aplauso igualmente feroz.
Garrido regresó entonces para hacer una soleá que es un tour de force desenfrenado y el plato fuerte palmario del programa. Pantalones negros ceñidos al cuerpo y chaqueta corta. Su cuerpo escultural se ha transformado ahora en un instrumento expresivo prodigioso. Al terminar, la ovación de pie es ensordecedora.
Pero todavía hay tiempo y espacio para unas bulerías con todos los participantes y la sala se ilumina integrando artistas y público, escenario y platea en un “fin de fiesta” que es pura diversión compartida. •
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de junio de 2015, 5:04 a. m. with the headline "Siudy Garrido y Farruquito en el embrujo flamenco."