Rico mambo vuelve a la carga: Mayito Rivera revive el ritmo en un disco que se lanza en Miami
La empresaria Adeline Ferro se sumó al proyecto cultural Mambo Babalú con un recuerdo alegre en mente. Con cinco años acompañaba a su mamá a trabajar en una factoría en Hialeah. Las costureras trabajaban hasta bien entrada la madrugada para cumplir los pedidos. Les pagaban cinco centavos por cada pieza. Cuando el café no alcanzaba para mantenerlas en pie, ponían mambo para que les diera energía.
El mambo se convirtió en la banda sonora de la madre de Adeline y sus compañeras de trabajo, que gozaban cada tema como si Dámaso Pérez Prado, “el Rey del mambo”, estuviera en la habitación contagiándoles el frenesí de “Mambo, qué rico el mambo”.
“Para mí el mambo es sobrevivir y adelantar. Mi mamá terminaba ahí y nos daba un baño a mi hermana y a mí y nos llevaba a la escuela”, cuenta Ferro, que llegó a ser una de las vicepresidentas de la compañía de medios Viacom.
La misma pasión de Ferro por el mambo la tiene la actriz y modelo cubana Ivelin Giró, que en el 2017 creó Mambo Babalú, con el que lanzan al mercado el 25 de su octubre su primer disco, I Love Mambo.
“La gente está hambrienta de este género musical”, dice Giró, recordando el éxito que tuvo en la fiesta que organizó para la primera feria Art Basel hace casi 20 años para quienes vienen de Europa o del resto de Estados Unidos buscando una experiencia cubana auténtica.
Entonces Giró estaba casada con Craig Robins, el urbanizador del Design District, quien solía pedirle que trajera a sus “amigos cubanos músicos” para ponerle sabor a aquellas veladas.
Por la misma época, Giró conoció al director y arreglista Julio Montalvo, uno de los grandes trombonistas cubanos, quien formó una orquesta de más de 20 músicos que convirtió aquellas fiestas de Art Basel en algo histórico.
“La reacción de la gente fue muy buena, todos preguntaban cuándo era la próxima fiesta”, recuerda Giró, cuyo rostro es conocido en la televisión hispana por su labor como actriz en telenovelas como Dónde está Elisa, El Zorro, la espada y la rosa, Las dos caras de Ana y varios capítulos de la serie Decisiones.
Con estos antecedentes, Giró y Ferro llamaron a Montalvo para que fuera el director musical del álbum que dedicarían al mambo, I Love Mambo, al que se unieron otros artistas cubanos de primer orden como Lucrecia, Tony Pérez, Mayito Rivera, Alfredo Chacón y Lazarito, “El trombón de Guanabacoa”.
Como un avance del disco, que se lanza el viernes 25 de octubre, sale a la luz un día antes el segundo sencillo del disco, Babalú, cuyo videoclip se grabó en mayo en La Habana, bajo la dirección de Ray Kay, quien también estuvo al frente de algunos de los videos más exitosos de Justin Bieber, Beyoncé, Lady Gaga y Britney Spears.
“Queríamos romper las barreras de lo tradicional y traer a alguien de afuera”, cuenta Ferro, refiriéndose a Ray Kay, que es noruego y trabajaba en Los Angeles, hasta que se mudó a Miami para una serie de proyectos.
Para el videoclip eligieron uno de los temas cubanos más conocidos en el mundo anglosajón, Babalú, una composición de Margarita Lecuona que popularizó Desi Arnaz, también protagonista de uno de los sitcoms más populares de la televisión norteamericana, I Love Lucy, junto a su esposa, la comediante Lucy Ball.
En este caso el intérprete de Babalú es Mayito Rivera, quien fue durante dos décadas cantante de Los Van Van.
Rivera pone su voz potente a esos versos que piden a Babalú “sabiduría y poderío”, y que le prometen 17 velas.
En su recorrido por La Habana se nota que Ray Kay se enamoró del mambo y de la ciudad desde el punto de vista artístico, comenta Giró, contando que cuando al director noruego le explicaron el significado de la canción, también se identificó con ella en el aspecto espiritual.
“Babalú Ayé es el santo de la curación, de la sanación”, dice Giró, que tiene junto a la puerta de su casa, en una exclusiva isla de Miami Beach, una gran imagen de San Lázaro. Al santo le pidió el milagro de que su familia pudiera salir de Cuba y atravesar el río Bravo a salvo para llegar a Estados Unidos.
“Hemos querido hacer un video que tuviera ese significado de unión”, señala Giró, explicando por qué tienen tantan importancia en el videoclip las imágenes de los niños, que “representan el futuro”.
Pudieron grabar en El Rincón, esa iglesia tan sagrada para los peregrinos, dice Giró, refiriéndose sobre todo a las personas que vienen todos los 17 de diciembre, el Día de San Lázaro, a cumplir las promesas que han hecho al santo.
Para el primer sencillo del disco, Qué Rico Mambo (Mambo Jambo), el escenario fue la sala de la casa de Giró, donde los músicos de Julio Montalvo acompañan a los bailarines, a su vez guiados por un ícono del baile popular, Nora Flavia.
“En todos los shows en Tropicana, El Parisien o en Les Violins, siempre había un cuadro cubano que incluía el mambo”, señala la bailarina, que destacó en esos cabarets en La Habana y en Miami.
“Los pasos del mambo son fáciles pero hay que tener mucha actitud”, dice Nora Flavia, que fue conocida como una de las bailarinas que acompañaron a Pello el Afrokán, creador del ritmo mozambique.
Giró y Nora citan la presencia del ritmo en clásicos del cine como La Dolce Vita, que incluye en su banda sonora Patricia, de Pérez Prado. Sophia Loren también baila Mambo italiano en Escándalo en Sorrento (1955) y en It Started in Naples (1960).
Para Ferro y Giró su compañía productora, Mambo Babalú, es el primer paso de un movimiento que esperan se convierta en un documental, y que se expanda a la moda. Ya trabajan en los diseños de sombreros, bolsos y ropas que indican su pasión por el mambo.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de octubre de 2019, 6:00 a. m..