A este cantante israelí lo enloquecen los ritmos cubanos
Tras recorrer medio mundo con sus fusiones de flamenco, rock y ritmos cubanos llega hasta el Sur de la Florida el cantautor israelí David Broza, para presentarse en el Aventura Arts & Cultural Center este domingo 12 de enero.
En esta ocasión Broza contará con el respaldo musical del Trío Havana, una agrupación radicada en Nueva York e integrada por el guitarrista Yuniel Jiménez, el bajista Jorge Bringas y el percusionista Manuel Alejandro Carro.
Como invitado especial tendrá a su paisano, el flautista Itai Kriss, considerado un virtuoso en el arte de mezclar las sonoridades del jazz latino con las del Medio Oriente.
“Siempre me ha fascinado la música cubana. De hecho, en todas mis presentaciones trato de incluir algún músico cubano para que me acompañe. Pero nunca había encontrado una banda como esta, que supiera imprimirle tanto sabor a las canciones de mi repertorio”, expresó Broza a el Nuevo Herald desde Nueva York, donde pasa buena parte de su tiempo cuando no está en Tel Aviv.
Luego recordó que desde que descubrió al trío en un evento privado de Manhattan, hace un año, no descansó hasta convertir en realidad el “sueño” de tocar con ellos en una gira por Estados Unidos, que en un futuro se extenderá hasta Israel.
Al referirse al origen de su afición a los ritmos de Cuba, el intérprete se remontó a su adolescencia, cuando entró en contacto con la música de Celia Cruz.
“Los ritmos cubanos me vuelven loco, cada vez que escucho a Celia siento una sensación de felicidad que no puedo describir. Lo mismo me ocurre con Pablo Milanés y con Los Van Van, ¿qué más se le puede pedir a la música que lo que ya es, una fuente de alegría”, expresó.
Sobre el programa del concierto, uno de los 150 que ofrece anualmente alrededor del mundo, el cantante, con 40 producciones discográficas a sus espaldas, anunció que incluirá temas de su cosecha, en inglés y en español, y títulos tan conocidos como La mujer que yo quiero, una canción popularizada por Joan Manuel Serrat, cuya versión al hebreo lo llevó a la cima de la popularidad en su país hace varias décadas.
“Fue mi disco más vendido en Israel, durante 1983. Alcanzó más de medio millón de copias”, recordó el intérprete, quien ha colaborado en reiteradas ocasiones con el cantautor catalán, además de con Javier Ruibal (Padre coraje), Jorge Drexler (Raquel, tema de la serie de televisión española Raquel busca su sitio) y Joaquín Sabina (Conocí una mujer).
“Con los cuatro he compartido el escenario, y puedo decir que ha sido una experiencia increíble”, aseveró el artista, luego de advertir que su presentación del domingo concluirá cuando la audiencia lo decida. “Tengo tantas canciones que puedo estar tocando durante varias horas sin parar. Pero prefiero guiarme por lo que diga el público, que es quien decide cuando debe terminar la fiesta”.
Hijo de la cantante Sharona Aron (1927-2005), una de las principales exponentes del folclor de su país, Broza comenzó su carrera en 1977 de la mano del escritor Yenathan Geffen, quien le entregó su poema Todo irá bien para que lo musicalizara. El éxito fue que tal que la canción se convirtió en un himno de paz en el conflicto entre Israel y Palestina.
“Fue una época de euforia. Pensábamos que la guerra había terminado, pero no fue así”, dijo sin profundizar en detalles.
Cuando deriva al tema de la música, el cantautor menciona a Miles David, Paul Simon, Bob Dylan, Serrat y Paco Ibáñez entre sus principales influencias.
En cuanto a los grandes momentos de su trayectoria, afirmó que ha tenido “muchos” porque ha podido vivir en España y Estados Unidos, donde ha tenido que adaptarse a las exigencias de públicos diferentes y comenzar de nuevo su carrera.
La labor humanitaria de Broza es otra de sus prioridades. Aparte del trabajo en la reeducación de niños con problemas de conducta, que lleva a cabo en su país, ha propiciado encuentros entre israelíes y palestinos a través de organizaciones regionales y de su propia gestión. Entre los proyectos más recientes destaca One Million Guitars, una iniciativa suya encaminada a impartir clases de guitarra en escuelas ubicadas en zonas de bajos recursos de Estados Unidos e Israel.
Las guitarras son diseñadas por el cantautor y se le entregan a los niños de forma gratuita.
“Siempre he tratado de involucrarme en todos los proyectos sociales que estén a mi alcance. Es algo que heredé de mis padres y que inculqué a mis hijos. No me gusta quedarme con los brazos cruzados ante cualquier problema que atraviese un ser humano. Ayudar nos hace mejores”, concluyó.