‘Libertador’: Bolívar a lo grande
Simón Bolívar, el gran prócer de la independencia hispanoamericana, regresa al cine con renovada expectativa, luego de un Bolívar, el hombre de las dificultades (2013) de menor calibre. Realizado por el venezolano Alberto Arvelo, con un presupuesto de $50 millones, Libertador involucró a varios países –Venezuela, España, Alemania, Estados Unidos–, y fue rodado en un centenar de sets, en regiones de España y Suramérica, con grandes escenas bélicas, miles de extras, cientos de caballos.
El Libertador, quien protagonizara una cruzada monumental, más de 100 batallas –asegura el filme– contra el imperio español en tierras suramericanas, es un personaje inconmensurable. “Este continente está esperando por un diluvio, un diluvio que lo inunde de libertad”, son las vibrantes palabras del héroe, y el filme todo está imbuido de ese espíritu épico.
Edgar Ramírez, el eterno Carlos (el Chacal), de fuerte presencia histriónica y políglota, encarna al Libertador. Un elenco repartido entre varias naciones interpreta a otros personajes: María Teresa del Toro (María Valverde), Manuela Sáenz (Juana Acosta); el militar Monteverde (Imanol Arias), el general Miranda (Manuel Porto), el irlandés independentista Daniel O’Leary (Iwan Rheon), el Mariscal Sucre (Erich Wildpret), entre otros.
El biopic, con guion de Timothy Sexton, es una versión novelada, con grandes licencias como las de supuestas conspiraciones y causa de muerte de Bolívar, que en todo caso no hace diferencias en cuanto a calidad artística. El filme tiene, desde el punto de vista dramático, su gran debilidad en la caracterización del personaje. Se aprecia la intención de alejarse de un acartonado mito de libros de historia –el pasaje del robo de las botas de Bolívar, que provoca en él una iracunda violencia hacia el niño ladrón–, pero el filme no ahonda en el interior del ser, en el lado más íntimo y emocional de este guerrero decimonónico, en su complejidad humana, como, por ejemplo, el inolvidable Amadeus, de Milos Forman, sacó del músico del siglo XVIII un hombre casi palpable, de carne y espíritu. Este Bolívar, en cambio, permanece hermético y lejano.
El filme se ve mejor y crece cuando amplía el ángulo; sus grandes virtudes, junto a la hermosa banda sonora del compositor Gustavo Dudamel, están en su factura escenográfica y visual, fotografía de Xavi Jiménez: las muy logradas batallas y sus epatantes panorámicas de las tierras suramericanas; bosques, selvas, playas de gran belleza natural impregnan a la coproducción de una estética muy a lo grande, al puro estilo hollywoodense. •
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de octubre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "‘Libertador’: Bolívar a lo grande."