Entretenimiento

El club de Miami Beach donde se complacen todos los sentidos


Las bailarinas entretienen al público en la pista de Tantelize Miami.
Las bailarinas entretienen al público en la pista de Tantelize Miami. Especial/el Nuevo Herald

El cabaret del Fontainebleau fue el último centro nocturno de ese género que resistió la competencia de discotecas tecno y bares en Miami Beach. Su clausura puso fin a una época en la que salir a celebrar era un acontecimiento para el cual se reservaban las mejores galas. Las expectativas aumentaban con la proximidad de la fecha y, mientras tanto, se salía de compras a tiendas, peleterías, joyerías; se separaban turnos en los salones de belleza y, por si fuese poco, se seguía un régimen alimentario estricto para llevar el atuendo a la medida justa.

Si siente nostalgia por los años de oro de los cabarets; si se ha comprado un hermoso vestido de noche o un traje elegante, y calzado para deslumbrar, y no ha encontrado la ocasión para estrenarlos; si sueña con un sitio elegante y exclusivo donde celebrar un cumpleaños o aniversario, deleitarse con unos cocteles exclusivos y cenar como la realeza, entretenido por una troupe de comediantes, entonces Tantalize Miami es el sitio perfecto.

Decorado como un clásico restaurante-teatro neobarroco, Tantalize propone una seductora experiencia sensorial completa; un refugio suntuoso para los que aprecian los licores finos, cenar y divertirse rodeados de lujo. El recinto de dos pisos tiene capacidad para 150 comensales en sus plateas y balcones de teatro; paredes y asientos forrados de terciopelo en colores iridiscentes y en damasco rojo y espejos venecianos para espiar las movidas de los otros y cortinajes de terciopelos.

Para celebrar cualquier ocasión especial en tono más íntimo, se puede elegir entre dos opulentos salones, reservados exclusivamente para eventos privados, Crystal Chandelier Room (para 60 invitados) y la Sala de Estado (acomoda a 20). Ambos están adornados con espejos ahumados en las paredes, damasco y cristalería. No solo la ambientación es retro, también el servicio de excelencia y la atención se remonta a un pasado glamuroso cuando el servicio con guantes blancos y en calidad de VIP era una práctica estándar.

De seducir a la vista se encarga el repertorio de shows: Putting on the Ritz, A Tribute to Fosse, Psychotic Girls, Pink Flamingos, The Tantalize Show, Toxic y The Teacher, dirigidos por Elena Lee, la directora artística, y ejecutados por una troupe de actrices y bailarinas que interactúan con el público.

En los intermezzos, los DJ mantienen la energía en alto con números de jazz, soul, electro-swing, groovy chillout y house electrónico. También la clientela, esmerada en lucir sus mejores galas, rasgos, curvas y sentido del estilo, es otro de los atractivos visuales.

El chef Horacio Rivadero, semifinalista del premio James Beard, discípulo de Douglas Rodríguez del restaurante OLA, y reconocido como el mejor maestro de cocina joven del Golfo, volcó su talento en el menú de la casa. Rivadero diseñó platos para seducir y complacer el paladar de una clientela internacional, como foie gras de atún con salsa de soja dulce y ensalada de algas; “El Potente”, con langostino, pulpo y almejas en una delicada salsa de fruta de la pasión.

También se ofrecen aperitivos para compartir, como las albóndigas con chimichurri de pistacho y chicharrón de hongos; frituras de bacalao con tomates y aguacates y tacos de pulpo con salsa barbacoa a base de granada. También los platos principales son tentadores: el pato imperial con arroz al azafrán y pimientos de piquillos, solomillo de ternera, churrasco con pastel de yuca y tomate en escabeche; el “Boxeador cubano”, cerdo asado, servido con yuca con mojo, puré de frijoles negros y ensalada de repollo en vinagre.

A la labor de seducción, se suman la sous-chef y maestra de pastelería Verónica Manolizi y el sous-chef Jason Vidal, con un surtido de postres irresistibles como pudín de quinoa con helado de lúcuma y coco tostado; papaya confitada con perlas de soja, espuma de queso de cabra y helado de vainilla, y flan de chocolate acompañado de sorbete “Morir soñando”.

Tantalize Miami eleva el disfrute a niveles sublimes. No se trata de una simple cena con entretenimiento en un lugar de los tantos que existen en la ciudad, acogedores y decorados con buen gusto. Los dueños, Carlos y Gladys Sánchez, conocedores del arte de la seducción, han contratado a una directora artística de calibre y al reconocido maestro de cocina preciso para dirigir esta operación única en su estilo.

Tantalize Miami, 330 Lincoln Rd., servicio de parqueo disponible. Reservaciones, (305) 695-1401 o info@tantalizemiami.com.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de junio de 2015, 3:13 p. m. with the headline "El club de Miami Beach donde se complacen todos los sentidos."

Artículos relacionados el Nuevo Herald
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA