Fallece en Miami a los 96 años la escritora cubana Delia Fiallo, ‘la madre de la telenovela’
La escritora cubana de telenovelas Delia Fiallo falleció en su casa de Coral Gables a los 96 años de edad, según reportan varias fuentes, incluyendo su hija.
Fiallo alcanzó la fama internacional con Topacio, Esmeralda, Cristal y El privilegio de amar, entre otras historias de amor que hicieron suspirar a millones de amantes durante más de medio siglo.
La autora comenzó su carrera en Cuba a principios de la década de 1950, en los albores de la televisión de la isla. Tras alcanzar el éxito con Soraya, El ángel perverso, Lidia Sandoval, Indio y Bajo el cielo de Argelia se situó entre las primeras escritoras del género.
En 1966, acompañada por su esposo, el actor y director Bernardo Pascual, y sus hijos, se estableció en Miami, donde desarrolló gran parte de su trabajo.
La obra de Fiallo incluye Guadalupe, Morelia, Marielena, Esmeralda, Kassandra, Cristal, Peregrina y Mar de amor, entre otros títulos.
La escritora nació en La Habana, el 4 de julio de 1924. Aunque tuvo una niñez solitaria y trashumante, debido al trabajo de su padre, médico rural, siempre encontró refugio en las novelas de la revista argentina Leoplán, Naná, La vorágine y todo libro que caía en sus manos.
“Lo que iguala a mis telenovelas es que tocan el corazón de la familia”, aseveró Fiallo en una entrevista con el Nuevo Herald, en el 2014, tras jactarse de que a lo largo de su vida profesional siempre procuró encontrarle un enfoque diferente a cada tema.
“Para escribir telenovelas hay que nacer con un instinto especial. Es un género que no se aprende. Y para captar la atención del público solo existen pequeños ‘secretos’ como el triunfo del amor, el nacimiento de un niño o la lucha entre el bien y el mal”, explicó Fiallo, quien se enorgullecía de haber dictado conferencias sobre el género en El Escorial, la Universidad Complutense y la Universidad de Salamanca, España, a principio de los años 1990.
“A ti te debo ser EL PUMA. Veo estas imágenes cuando en marzo de 2020 compartimos en tu casa, y recuerdo esa energía con la que me recibiste. Estoy seguro que nos volveremos a ver. ¡Te quiero!”, expresó José Luis Rodríguez, El Puma, en su cuenta de Instagram.
Graduada de Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana, en 1948, la escritora recibió el premio internacional de cuento Hernández Catá por El otro.
Alrededor de 1952 Fiallo incursionó en las radionovelas con Tu amor fue mi pecado, Siempre te he querido, Más fuerte que el odio, Deshonrada y La que no podía amar, que a la postre se convirtió en telenovela.
En cuanto al género que la hizo famosa, afirmaba que fue pionera de la telenovela en Cuba desde que escribió 16 capítulos de Hasta que la muerte nos separe, “la primera telenovela de continuidad escrita en Latinoamérica para transmitirse en horario estelar, en 1957”.
“Que descanses en Paz, mi querida Delia Fiallo. Mi eterno amor y gratitud. En este momento no tengo palabras”, escribió en las redes sociales el actor Carlos Mata.
Fiallo no sólo escribió historias ambientadas en Cuba. En Cuando se quiere a un enemigo, basada en la ocupación alemana a Francia, aprovechó para denunciar la falta de libertades en plena dictadura de Fulgencio Batista. Lo que no pudo hacer cuando Fidel Castro tomó el poder.
La salida al aire de México indómito –sobre la ocupación francesa en México– provocó que la acusaran de contrarrevolucionaria.
“Entre los libros que llevé al juicio había uno con los discursos de Benito Juárez sobre los que basé mi argumento. Así me salvé de ir a la cárcel”, rememoraba Fiallo, a quien le prohibieron escribir por espacio de un año cuando las autoridades descubrieron que ella y su esposo recaudaban fondos para apoyar un grupo de compañeros presos por oponerse al régimen.
“Qué dicha he tenido, poder construir mi carrera profesional a través de tus hermosos y maravillosos personajes,me siento orgullosa y agradecida”, dijo la actriz Jeannette Rodríguez.
El 23 de diciembre de 1966, con siete pesos cubanos como único capital, la escritora y su familia salieron rumbo a Miami a través de los Vuelos de la Libertad.
Un año después, y gracias a la gestión de Enrique Cuscó, entonces gerente de Venevisión, Fiallo logró venderle a la planta Lucecita, a la que siguieron La Zulianita, Peregrina, Una muchacha llamada Milagros, María Emilia y Cristal, que ocupó los primeros lugares de sintonía en España y recibió el premio Ondas a la mejor telenovela y mejor escritora, a mediados de la década de 1980.
“La recuerdo con mucho cariño, me dio un gran éxito con Marielena. Ella marcó mi carrera y la de otros muchos actores. Era una de las grandes. Nos dejó un legado maravilloso”, dijo la actriz y cantante Lucía Méndez a el Nuevo Herald.
La venta de sus telenovelas al emporio Televisa convirtió a Fiallo en millonaria desde principios de la década 1990. Pese a gozar de semejante privilegio, la escritora se quejaba de que en México el autor estaba desvalorizado.
“El libreto falla porque los adaptadores lo cambian todo. Ni la versión de Rafaela, que pasaron con el mismo nombre, ni las de Cristal, que rebautizaron como El privilegio de amar y luego con El triunfo del amor, repitieron los triunfos del original”, decía.
La obra de Delia Fiallo abarca 42 títulos originales y alrededor de 26 versiones de sus propios libretos. Su último trabajo fue La felicidad, una telenovela que decidió engavetar a principios del año 2000.
“Al principio era elegante decir ‘yo no veo telenovelas’, tal vez porque el género está concebido expresamente para provocar lágrimas”, comentó la escritora en la entrevista. “Con el tiempo, se demostró que si una telenovela puede conquistar millones de personas de culturas diversas es porque apela a los sentimientos de la gente”.
A la escritora le sobreviven cinco hijos, catorce nietos y tres bisnietos.
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de junio de 2021, 7:31 p. m..