The Farewell Party: divertida fiesta mortal
Parecería bastante improbable lograr una comedia a base de enfermedades incurables, eutanasia y muerte. Si esto no sugiere suficiente drama, en este filme son los familiares y amigos, un quinteto de ancianos de un geriátrico en Jerusalén, los encargados de enviar al más allá a sus seres queridos en fase terminal. El escenario es digno de una tragedia humana con todos sus ingredientes, y sin embargo funciona en el género inverso, con las risibles peripecias de este grupo de añosos interviniendo en el natural curso de un destino fatal.
El filme de Tal Granit y Sharon Maymon, con magníficos actores que pasan de los 70 abriles en los protagónicos (Ze’ev Revach, Levana Finkelstein, Aliza Rozen, Ilan Dar), es en realidad una fiesta muy especial, al amor y a la calidad de la vida, en la que bailan este grupo de la tercera edad. Aquí se honra la voluntad individual, el derecho a decidir sobre la propia muerte, con la única anuencia de los suyos, de espaldas a las leyes de un estado, el israelí, que prohíbe la práctica de la eutanasia.
Todo comienza en la casa de retiro, cuando uno de los ancianos, quien agoniza en vida, ha pedido a su esposa Yana que lo ayude a acabar con su sufrimiento. Entonces Yehezkel, su buen amigo e inventor, idea una máquina para interrumpir suave y dignamente su enorme angustia. El nombre del artefacto lo dice todo: “máquina piadosa de matar”.
Por otra parte, Yehezkel transita por su propio drama con su mujer, Levana. En el equipo hay además una parejita de ancianos homosexuales adúlteros que le dan el tono de picaresca al sainete mortal. Una vez que el improvisado equipo ha ayudado a morir a sus allegados, ya no podrá dejar de hacer “el bien” a otros que también lo necesitan, con enfermedades irrevocables y dolorosas. ¿Por qué no abreviarles el tortuoso camino del fin?
Lo interesante es la cuestión ética que subyace. ¿Son dignos de la cárcel, o el infierno, estos mortales que se arrogan el derecho a tomarse la voluntad divina por su cuenta? ¿O solo son unos piadosos –y pragmáticos– ancianos que intentan terminar con el terrible dolor de un ser humano, a su propio pedido? Tal vez sea un ejercicio infructuoso detenerse a juzgar comportamientos ante esta comedia insólita, que se atreve con el tema más espinoso y lóbrego, y créalo o no, logra ser muy divertida, al menos en su primeros dos tercios. El filme nos propone una mirada dulce, incluso hermosa, hacia el controvertido tema, y eso es lo que tiene de singular. •
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Esta historia fue publicada originalmente el 25 de junio de 2015, 2:31 p. m. with the headline "The Farewell Party: divertida fiesta mortal."