Entretenimiento

Tras paréntesis pandémico, Miami Art Week vuelve con ‘una explosión’ de arte y artistas locales

PODER DE LAS FLORES: La obra de Carlos Betancourt "Recolecciones VIII" se encuentra en Diana Lowenstein Fine Arts, que ofrecerá una recepción el 6 de diciembre.
PODER DE LAS FLORES: La obra de Carlos Betancourt "Recolecciones VIII" se encuentra en Diana Lowenstein Fine Arts, que ofrecerá una recepción el 6 de diciembre.

El californiano Jared McGriff se formó como arquitecto, se graduó de MBA y trabajó en el sector tecnológico del Área de la Bahía de San Francisco. Sin embargo, cuando este dibujante empedernido se dio cuenta hace unos años que su verdadera vocación era el arte, tomó una decisión poco habitual: Se mudó a Miami.

Fue una decisión a contracorriente. Durante años, los pintores, escultores, fotógrafos y artistas conceptuales de Miami se han quejado de tener que irse a Nueva York o Los Ángeles para hacerse de un nombre, por no hablar de ganarse la vida. Pero para McGriff, y para un creciente grupo de artistas visuales, tanto miamenses como de otros lugares, que han decidido hacer de Miami su sede de trabajo, esa ya no es la norma.

De hecho, dicen, Miami es cada vez más un lugar donde los artistas con talento no solo pueden sobrevivir, sino prosperar.

Para comprobarlo basta con ver la próxima Miami Art Week, el espectáculo internacional anual centrado en la feria Art Basel Miami Beach, que regresa tras un paréntesis de un año.

A diferencia de años anteriores, en los que los artistas locales se veían eclipsados en su propia ciudad natal del sur de la Florida por artistas de renombre e incluso emergentes de otros lugares, en esta ocasión las obras de los miamenses serán protagonistas en un número vertiginoso de vitrinas y plataformas de la semana del arte en toda la región.

El pintor Jared McGriff posa con una de sus obras en curso en su estudio de Spinello Projects en el barrio de Allapattah de Miami. McGriff tiene una exposición individual de sus pinturas en el NSU Art Museum Fort Lauderdale para la Miami Art Week.
El pintor Jared McGriff posa con una de sus obras en curso en su estudio de Spinello Projects en el barrio de Allapattah de Miami. McGriff tiene una exposición individual de sus pinturas en el NSU Art Museum Fort Lauderdale para la Miami Art Week. Jose A Iglesias jiglesias@elnuevoherald.com

Por ejemplo, McGriff: Apenas cinco años después de llegar a Miami como un completo desconocido, el artista emergente tiene su primera exposición individual de pinturas impresionistas de figuras afroamericanas en el NSU Art Museum Fort Lauderdale, programada para la máxima exposición en la semana del arte. Y dice que se debe enteramente a su decisión de arriesgarse en Miami.

En Miami, dice McGriff, encontró un ecosistema artístico acogedor y dinámico, alimentado pacientemente durante décadas, que ha crecido hasta incluir una amplia gama de galerías, coleccionistas, fundaciones que conceden subvenciones, espacios sin fines de lucro, museos públicos y privados y vigorosos programas de arte público.

Este ecosistema ha demostrado ser un terreno fértil para una comunidad de artistas tan diversos en cuanto a su origen, perspectiva y producción como la propia Miami. Muchos están creando obras de arte distinguidas, algunas de ellas con temas sociales y políticos de gran actualidad, muchas profundamente arraigadas en Miami, y ahora están despertando un interés cada vez mayor en el mundo del arte en general.

“Es tremendo. Va más allá de lo que esperaba”, dijo McGriff mientras esbozaba el estudio en acuarela para un cuadro en su estudio, un espacio de trabajo en la galería Spinello Projects, que desde hace tiempo nutre a los artistas de Miami. “Miami es un buen lugar para la gente creativa, sin duda. Descubrí que aquí había más cosas, más espacios artísticos, más interés por el arte, más inversión en arte cívico, y la comunidad artística está menos segregada que en el Área de la Bahía de San Francisco . Aquí hay interés por el arte”.

Aunque su llegada es relativamente reciente, la historia de McGriff estará lejos de ser una anomalía durante la semana del arte de este año.

El museo de la NSU no solo exhibe a McGriff, sino que también acoge una exposición individual de Margarita Cano, de 90 años y nacida en Cuba, presente desde hace tiempo en la escena artística de Miami. El Rubell Museum de Allapattah, de dos años de antigüedad, dedica una galería a una exposición individual del joven muralista callejero Reginald O’Neal, nacido y criado en Overtown y convertido en pintor al óleo, que trabaja en un estudio próximo al de McGriff en Spinello, en Allapattah. Rubell también expone obras de su colección de la estrella del arte Hernán Bas, que nació y se crió en Miami, pero que ahora reside principalmente en Detroit.

En otro lugar de la ciudad, el Coral Gables Museum muestra una retrospectiva de las pinturas surrealistas del maestro cubano exiliado y residente en Miami desde hace mucho tiempo, Julio Larraz. En HistoryMiami, en el centro de la ciudad, se exhibe una serie de fotografías artísticamente elaboradas que documentan las consecuencias de la elevación en las mareas provocada por el cambio climático en la región, obra de la rusa Ana Samoylova, asentada en la ciudad. Las imágenes compiten por uno de los mayores premios de fotografía del mundo.

También se exponen en el Museum of Art and Design del Miami Dade College, en la Torre de la Libertad, pinturas abstractas de densas capas de la venezolanoamericana Loriel Beltrán, graduada de la New World School of the Arts, en la primera de lo que será una serie continua de exposiciones dedicadas a artistas locales en la institución, titulada MOAD Projects.

Hay una nueva organización sin fines de lucro, la galería Green Space Miami, en el distrito histórico de Miami Modern, en Biscayne Boulevard, que expone obras en diversas técnicas de 10 artistas de color de Miami. La galería es una rama de la Green Family Foundation de Miami, que lleva mucho tiempo apoyando el arte local.

El veterano grafitero de Miami conocido como Quake, a la derecha, trabajando en colaboración con su colega artista callejero Hiero, hace una pausa mientras pintan con spray un mural en Northwest 26th Street en Wynwood Walls. Quake recibió un encargo de pintar el prominente muro para la Miami Art Week.
El veterano grafitero de Miami conocido como Quake, a la derecha, trabajando en colaboración con su colega artista callejero Hiero, hace una pausa mientras pintan con spray un mural en Northwest 26th Street en Wynwood Walls. Quake recibió un encargo de pintar el prominente muro para la Miami Art Week. Pedro Portal pportal@miamiherald.com

Wynwood Walls, que cuenta con un largo historial de encargos de murales a artistas de Miami, ha subido la apuesta este año al realizar una convocatoria abierta para que los lugareños pinten un muro destacado en la entrada del museo de arte callejero al aire libre. El ganador fue el veterano muralista y grafitero Quake, nombre artístico del miamense Alexander Vahan, en colaboración con su colega Hiero Veiga.

Las galerías locales que han promovido a los artistas de Miami, por su parte, expondrán de forma destacada obras de notables lugareños. Entre ellas se encuentra Spinello, que expone una serie de obras nuevas de O’Neal. Otra exposición de Spinello presenta pinturas de hombres en su vida de la nativa dominicana Bernadette Despujols, que divide su tiempo entre Miami y Nueva York, y una tercera, en dos plantas, está dedicada a pinturas recortadas del mexicano-americano vecino de Miami Mateo Nava. Emerson Dorsch mostrará obras en forma de collage de la miamense Yanira Collado en su galería de Pequeño Haití y en su stand de la feria Untitled Art.

La galería de David Castillo, en el Miami Design District, expone instalaciones del mexicano vecino en Miami Pepe Mar, mientras que la LnS Gallery, en el límite de Coconut Grove, presenta obras en diversas técnicas de otro local, Tony Vázquez-Figueroa, nacido en Venezuela.

Un largo camino por recorrer

Otro veterano del arte de Miami, Carlos Betancourt, nacido y criado en Puerto Rico de padres cubanos, tiene varios proyectos en marcha a la vez durante la semana del arte en medio de lo que él llama “una explosión” de creatividad anclada en la localidad.

Los dos más destacados pueden ser la fauna animada de la Florida que cuelga de la fachada del Hotel InterContinental del centro de Miami y una instalación en la Española Way de Miami Beach, en colaboración con su compañero de trabajo y de vida, el arquitecto Alberto Latorre. Por encargo de la ciudad de Miami Beach y basándose en las tradiciones ibéricas y latinoamericanas, “¡Milagro!” consiste en amuletos de hojalata ampliados, especialmente fabricados por artesanos mexicanos, que se suspenderán sobre la histórica calle de estilo mediterráneo desde dos edificios de la década de 1920 como símbolo de esperanza.

Una representación de "Milagro", una obra del artista de Miami Carlos Betancourt en colaboración con Alberto Latorre que se instalará sobre la Española Way de Miami Beach con motivo de la Miami Art Week.
Una representación de "Milagro", una obra del artista de Miami Carlos Betancourt en colaboración con Alberto Latorre que se instalará sobre la Española Way de Miami Beach con motivo de la Miami Art Week. Courtesy Carlos Betancourt and Alberto Latorre

Para Betancourt, la obra en Miami Beach es una especie de regreso a casa, y una validación.

Pionero en el auge de Miami como centro artístico, Betancourt fue uno de los muchos artistas que instalaron sus estudios en una South Beach en ruinas en la década de 1980, antes de que el aburguesamiento los expulsara. Durante años, dijo, Miami no tomó en serio a sus artistas y las instituciones favorecieron a los artistas de fuera en vez de los locales.

Sin embargo, la comunidad artística de la ciudad creció de forma orgánica cuando empezaron a llegar artistas de otros lugares, a menudo como exiliados o refugiados, atraídos por la libertad de crear y experimentar que permitía Miami, dijo Betancourt. Eso hizo posible que artistas como él, arraigados en Miami, perseveraran en tiempos económicamente difíciles.

Ahora, la comunidad artística de Miami, reforzada por un grupo de jóvenes artistas locales, se está ganando el reconocimiento que durante mucho tiempo la evadió, dijo. Puede parecer repentino, señaló, pero se ha ido construyendo durante mucho tiempo.

“Todos los elementos adecuados han estado siempre aquí”, dijo. “Durante un tiempo fue un poco inquietante ver la cantidad de gente que no creía en este lugar. Miami miraba demasiado al exterior, a lugares como Nueva York. Había un factor de inseguridad. Había docenas de artistas trabajando en una comunidad que no los apoyaba. La gente decía: “¿Por qué no te mudas?”. Pero en aquellos años se podía ver la forma de las cosas que estaban por venir.

“La sensación de libertad que se siente en Miami no se siente en ningún otro sitio. Es muy auténtico. La gente viene a expresarse libremente. La gente puede mantener su cultura, su idioma y un fuerte sentido de sí misma. Eso permite una libertad extrema para ser creativo. Hay muchos artistas que utilizan Miami como musa, son muchos, y es imparable”.

No todas las plataformas para los artistas de Miami consisten en exposiciones. La eminente editorial de libros de arte Rizzoli va a publicar un libro sobre Larraz coincidiendo con la exposición del Gables Museum. La organización sin fines de lucro Oolite Arts, que proporciona estudios y becas a los artistas locales, publicará su primera monografía, sobre los intrincados dibujos del artista de Miami de origen colombiano Gonzalo Fuenmayor. El segundo libro de Oolite, que se esta preparando, será acerca de Collado.

Aumento de la atención

Artistas y mecenas afirman que las razones del aumento en la atención que reciben los artistas locales se deben probablemente a una combinación de factores.

Uno de ellos es el creciente perfil de Miami como reclamo para las personas adineradas y cultas, una tendencia que se ha visto magnificada por la pandemia del COVID-19. El aislamiento de la pandemia, por su parte, permitió a los artistas, coleccionistas y simpatizantes del arte disponer de más tiempo para reflexionar y tomar conciencia de lo que ocurría en su propio patio. Los artistas pudieron centrarse en su trabajo sin las distracciones, por muy bienvenidas que hubieran sido, de las exposiciones y el festival de Art Basel.

Otra razón puede ser que los temas de identidad que muchos artistas en Miami incorporan de forma natural a su obra: perspectivas afroamericanas e hispanas, cuestiones de inmigración, pertenencia y vida como minorías en Estados Unidos, así como temáticas que giran en torno al género y la sexualidad– han adquirido un protagonismo urgente en el mundo del arte en general.

La obra "La escolta de un poeta" de Julio Larraz se expondrá en la retrospectiva de su obra que tendrá lugar este invierno en el Coral Gables Museum.
La obra "La escolta de un poeta" de Julio Larraz se expondrá en la retrospectiva de su obra que tendrá lugar este invierno en el Coral Gables Museum. Oscar Monsalve

Y, sin duda, es también el resultado de décadas de amplio apoyo cívico y privado a las artes visuales como ingrediente clave —y distintivo— de la cultura y la economía de Miami. Fundaciones y grupos sin fines de lucro como Oolite Arts, la Knight Foundation con sede en Miami, la fundación de la familia del promotor Jorge Pérez y organismos gubernamentales como el Departamento de Asuntos Culturales del Condado Miami-Dade han invertido millones de dólares en arte y cultura a nivel local. Grupos como Oolite, el Bakehouse Art Complex y los Fountainhead Studios han proporcionado espacios de trabajo y exposición asequibles, junto con una comunidad dispuesta y afín, al igual que un estímulo, a cientos de artistas.

El Pérez Art Museum Miami, por su parte, ha asumido un papel de liderazgo a nivel nacional en la adquisición y exposición de obras de artistas de color, incluidos muchos afincados en Miami. Su actual exposición de obras extraídas de su colección permanente incluye piezas de varios artistas de Miami, como el cubanoamericano José Bedia y el haitianoamericano Edouard Duval-Carrié.

“Estamos en un punto de inflexión”, afirmó el coleccionista y mecenas Dennis Scholl, presidente y director general de Oolite Arts. “Se está trabajando aquí al más alto nivel.

“Si se toma todo el trabajo duro de los artistas y el ecosistema artístico, y se pone en un momento en el que el mundo está mirando a Miami de una manera muy diferente, esa es la alquimia que está creando todas estas oportunidades. Simplemente significa que los artistas de nuestra comunidad están empezando a tener un asiento en la mesa. Las instituciones están prosperando. Los artistas están siendo apoyados de diferentes maneras, y están cumpliendo la promesa”.

El artista haitianoamericano Edouard Duval-Carrié en su estudio del barrio de Pequeño Haití de Miami.
El artista haitianoamericano Edouard Duval-Carrié en su estudio del barrio de Pequeño Haití de Miami. Carl Juste cjuste@miamiherald.com

Sean cuales sean las razones, algo ha cambiado definitivamente para los artistas de Miami, dijo Rina Carvajal, directora del MOAD de Miami-Dade.

Cuando llegó por primera vez a Miami en 2004, dijo, los artistas prometedores de Miami abandonaban casi siempre la ciudad para seguir sus carreras. Pero cada vez son más los que se quedan, y adoptan una identidad miamense asertiva en su vida artística y laboral, dijo Carvajal.

“Miami está en un momento diferente”, dijo. “Creo que Miami está más fortalecida como lugar, como destino cultural. Mucha gente quiere vivir aquí. Creo que tenemos algo diferente. Tenemos muy buenos artistas, y tienen más razones para quedarse que antes. Ha habido una especie elevación de nivel. No sé cuál es la causa, pero es buena”.

Aún así, dijo Carvajal, se puede hacer más para apoyar las artes visuales en Miami. El MOAD continuará con sus exposiciones individuales para artistas locales y planea llevar al arte y a los artistas de Miami a los barrios y comunidades de todo el condado a través de su iniciativa Museum Without Boundaries.

Cita a Beltrán como ejemplo de la obra de primera calidad que producen en Miami los artistas arraigados en el lugar. Nacido en Venezuela, Beltrán se trasladó a Miami a los 15 años. Hace capas de pintura en moldes, a menudo dejándolas reposar durante años, antes de ensamblarlas minuciosamente en imágenes abstractas que recuerdan el Op Art y otros elementos del modernismo latinoamericano, estadounidense y europeo.

Beltrán, que ahora tiene 36 años, dice que se quedó en Miami incluso después de la crisis inmobiliaria de 2008, cuando muchos artistas huyeron de la ciudad, porque no podía imaginarse haciendo arte en otro lugar.

Loriel Beltrán: Constructed Color del Museum of Art and Design at MDC en Vimeo.

“Aquí me siento como en casa. Es una de esas ciudades en las que no te sientes como un inmigrante. Sientes que perteneces a ella”, dijo. “Creo que mi obra se relaciona con diferentes prácticas modernistas en América Latina. También están influenciadas por la pintura europea y estadounidense de posguerra. Miami es el lugar donde todo eso confluye”.

Beltrán, que trabaja en un estudio en East Hialeah, dijo que considera que la renovada atención y el estatus de la comunidad artística de la ciudad es un rebote de los prometedores años anteriores a la crisis.

“Todo se estancó”, dijo. “Simplemente bajé la cabeza y me puse a trabajar. Siento que hemos tomado impulso. Creo que se está recuperando y espero que podamos mantenerlo. Por fin tenemos suficientes cosas en marcha para crear una escena artística realmente activa. Pero yo voy a seguir haciendo mi trabajo a pesar de todo”.

Efecto pandémico

Anthony Spinello, cuya galería lleva buscando y apoyando a los artistas de Miami desde 2005, atribuye a la pandemia el acelerar el reconocimiento de lo que ha estado ocurriendo en la comunidad artística de la ciudad todo el tiempo.

“El hecho que Basel no estuviera aquí el año pasado permitió que la gente viera lo que siempre había tenido delante de sus narices”, dijo Spinello. “No creo que sea nada nuevo, pero la gente se acerca a ella. Fue un acontecimiento único que nos permitió reconocer lo que ya está aquí”.

La coleccionista y mecenas Mera Rubell coincide.

“La pandemia hizo que todo el mundo se sintiera un poco más introspectivo. Estábamos en cuarentena en Miami, y era más fácil centrarse en lo que teníamos cerca”, dice Rubell, refiriéndose a su marido Don y a su hijo Jason, que la ayudan a supervisar el museo familiar en Allapattah.

Fue durante su estancia en Miami cuando vieron por primera vez los cuadros de Reginald O’Neal en Spinello. Con solo 29 años, el antiguo artista callejero –que no tiene formación formal– ha desarrollado una técnica de pintura al óleo clásica de los Antiguos Maestros que Mera Rubell compara con la de un Rembrandt moderno.

“Lo que hemos descubierto es alguien con mucho talento. Desde Hernán Bas no habíamos tenido una estrella así”, dijo Rubell. “Desde el momento en que entramos, nos sorprendió lo que vimos. Lo que retrata sobre su familia, sobre la comunidad y la historia es profundo. Trata sobre la pérdida, el fracaso y el perdón, la devastación personal, lo que significa ser afrodescendiente en Miami y en Overtown. Y cada uno de los cuadros es desgarrador”.

Reginald O'Neal, nacido y criado en Overtown, se encuentra frente a uno de sus óleos en el Rubell Museum, que celebra una exposición individual de su obra en la Miami Art Week. O'Neal, de 29 años, pinta escenas de la vida familiar y de Overtown con un estilo y una técnica que la cofundadora del museo, Mera Rubell, compara con la de un Rembrandt moderno.
Reginald O'Neal, nacido y criado en Overtown, se encuentra frente a uno de sus óleos en el Rubell Museum, que celebra una exposición individual de su obra en la Miami Art Week. O'Neal, de 29 años, pinta escenas de la vida familiar y de Overtown con un estilo y una técnica que la cofundadora del museo, Mera Rubell, compara con la de un Rembrandt moderno. Carl Juste cjuste@miamiherald.com

O’Neal representa escenas y personas de Overtown y de su historia familiar con un enfoque que, según él, se inspira en Caravaggio y su técnica de claroscuro de fuertes contrastes entre la luz y la oscuridad. Dijo que se dedicó a la pintura al óleo gracias a Axel Void, el nombre artístico del pintor de murales callejeros y de bellas artes hispano-haitiano-americano Alejandro Dorda Mevs, que lo acogió bajo su tutela. Dorda, que desde entonces se ha trasladado a España, le llevó de viaje a pintar murales por encargo por toda Europa, donde visitaban museos para estudiar pinturas clásicas, dijo O’Neal. También estudiaba con voracidad los libros de arte en casa de Dorda.

“Nunca volví a tocar una lata de aerosol para pintar”, dijo.

O’Neal parece no estar sorprendido por todo el alboroto. Graduado en Booker T. Washington High, O’Neal pasó su juventud dedicándose al rap y al arte callejero e, incluso después de que Dorda le introdujera en el arte clásico y la pintura al óleo, dijo que tenía poco conocimiento del mundo del arte hasta que Spinello le introdujo en él. Al principio no se dio cuenta de la importancia de que los Rubell compraran y expusieran su obra.

Ahora dice que está orgulloso y asombrado de ver sus lienzos en la pared de una galería del Rubell Museum junto a otra dedicada a la obra de uno de sus héroes, Jean-Michel Basquiat.

“No vengo de este mundo del arte, así que soy nuevo en todo este espacio. Pero en el Rubell me dije: ‘Maldita sea, ¿expongo en el mismo espacio que este tipo?’ Es como la cereza del pastel. Es estupendo”.

Dice que no está seguro de lo que puede esperar de la semana del arte, pero espera que aumente la demanda de su obra y la de sus compañeros, como su compañero y amigo McGriff.

El artista Jared McGriff trabajando en su estudio de Spinello Projects en el barrio de Allapattah de Miami. McGriff tiene una exposición individual de sus pinturas en el NSU Art Museum Fort Lauderdale para la Miami Art Week.
El artista Jared McGriff trabajando en su estudio de Spinello Projects en el barrio de Allapattah de Miami. McGriff tiene una exposición individual de sus pinturas en el NSU Art Museum Fort Lauderdale para la Miami Art Week. Jose A Iglesias jiglesias@elnuevoherald.com

“Creo que está llegando. Como no hubo Basel, pudimos mostrarnos más. No estoy seguro de que la gente prestara atención antes”, dijo O’Neal. “Pero ahora siento que estamos siendo respetados por otras partes de la nación. Hace tiempo que deberíamos haberlo hecho”.

En las paredes

En los 12 años transcurridos desde que el promotor y conservacionista Tony Goldman empezó a reclutar grafiteros para que pintaran murales en sus edificios de almacenes en el antiguo distrito industrial de Wynwood, los habitantes de la zona han formado parte de la mezcla. Pero gran parte del protagonismo ha recaído en conocidos artistas callejeros de fuera de Miami.

En los últimos años, sin embargo, según su hija Jessica Goldman Srebnick, la comunidad local de arte callejero ha crecido en alcance, ambición y logros. Eso la llevó a tomar la decisión este año de convocar por primera vez a los artistas locales para pintar un muro de primera en la entrada de NW 26 Street ;durante la semana del arte, dijo. Es uno de los 13 nuevos murales que se pintarán en Wynwood Walls como parte de lo que ella llamó la Clase de 2021.

“Aquí hay una comunidad vibrante de artistas locales. Y no siempre ha sido así”, dijo Goldman Srebnick, que es el curador en jefe de Wynwood Walls. “La profundidad de la comunidad artística local ha crecido realmente en los últimos años. Eso ha hecho que sea viable para un artista crecer y ganarse la vida aquí. Llevamos mucho tiempo trabajando con los artistas locales, pero queríamos darles la oportunidad de participar de una forma aún mayor”.

“Recibimos más de 50 propuestas. Eso no habría ocurrido antes. Fue sorprendente para nosotros. Estamos encantados”.

Para el ganador, Quake, que creció etiquetando en Kendall y South Miami, y que fue detenido por la policía por ello, el encargo de Wynwood Walls marca un punto culminante en una larga lucha por ganarse la vida haciendo arte en Miami. Aunque se tituló en Bellas Artes en la Universidad de Miami, consiguió un trabajo como diseñador gráfico para pagar las facturas mientras seguía haciendo grafitis.

Fue la explosión de Wynwood en la pasada década, y el reconocimiento internacional que supuso para su trabajo y el de su equipo de colaboradores y compañeros, lo que impulsó su carrera artística, dijo Quake. Lanzó un negocio de colaboración, Cushy Gigs Creative, para realizar trabajos murales comerciales y emplear a su equipo, mientras seguía dedicándose al arte del grafiti.

“Era un proyecto de pasión. Solo nos trajo problemas”, recordó Quake. “En Miami se nos ignoraba mucho. Pero Wynwood explotó a nuestro alrededor. Nos dio una visión internacional de lo que estábamos haciendo. También nos dio una oportunidad. Estamos hablando de que nos paguen por pintar con spray. Eran cosas que no podíamos soñar. Ahora me gano la vida a tiempo completo como artista mural. Tengo dos hijos y me compré una casa hace un par de años, básicamente con el dinero del grafiti”.

Quake ha desarrollado un estilo distintivo y retroactivo de arte de grafiti basado en letras que recuerda y moderniza el arte callejero ilegal de los años 70 y 80. Su propuesta ganadora para Wynwood Walls incorpora su estilo hipercinético de la vieja escuela con los murales más pictóricos, hiperrealistas y detallados que ahora dominan la escena, con el fin de trazar la evolución del grafiti en el barrio, dijo.

“Cuando se ven estos murales de bellas artes, entre comillas, muchos proceden del grafiti. Es importante mostrarlo”, dijo Quake. “Seguimos siendo fieles a nosotros mismos. Estamos orgullosos del estilo de Miami”.

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de noviembre de 2021, 9:33 a. m..

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA