A poco días del estreno, Danna García habla sobre su personaje de ‘Pasión de gavilanes’
La actriz colombiana Danna García cuenta los minutos para el estreno de la segunda temporada de la serie Pasión de gavilanes, un drama familiar que transmitirá Telemundo, a partir del lunes 14 de febrero, a las 10 p.m.
La serie narra los avatares de los hermanos Reyes y las hermanas Elizondo, enemigos en un principio, quienes por obra y gracia del amor, logran conformar una dinastía poderosa en San Marcos, hasta que un sorpresivo asesinato atenta contra la tranquilidad del pueblo.
“Esta nueva temporada de Pasión de gavilanes la considero como un regalo de la vida porque nunca imaginé retomar el mismo personaje de Norma y ver cómo ha crecido casi 20 años después”, expresó la actriz a el Nuevo Herald. “Para mí es una gran experiencia reencontrarme con todos los compañeros que crecimos juntos en un proyecto que disparó mi carrera y la de muchos de ellos”.
En la trama, Norma es una mujer muy despierta que ama entrañablemente a su esposo y a sus tres hijos, a quienes protege y trata de entender. Su amor se extiende hasta sus hermanas, para las que siempre está dispuesta a apoyar con sus buenos consejos.
Al referirse a los elementos que contribuyeron a la buena acogida de la primera temporada, Danna recordó que la historia que se contaba fue el pilar del éxito, a lo que contribuyó su atemporalidad.
“El tratamiento atemporal fue un elemento muy valioso porque el televidente no sabía en qué lugar del mundo se desarrollaba la trama, ni dónde estaba ese universo vaquero mágico que todos añoramos aunque no lo hayamos conocido”, afirmó. “A eso se le suma los experimentos que se hicieron, como mezclar el humor e incluir muchos personajes en la historia, algo novedoso en una época que el argumento solo se centraba en una pareja”.
En cuanto a si esta temporada será tan exitosa como la primera, la actriz de 44 años confesó que ese es el mayor deseo que tiene el equipo. Pero es algo que no se puede predecir, ya que después de 20 años la visión del escritor ha cambiado y ahora la historia tiene más elementos de thriller que de comedia, lo que pudiera gustarle mucho a la audiencia. Además de que está grabada como cine, lo que multiplica el valor de la producción.
Acerca de Norma, dijo que ha evolucionado muchísimo, aunque sigue siendo la mujer empoderada que haría cualquier cosa por sus hijos. Y al igual que su alter ego, Danna admitió que también ha cambiado en estas últimas dos décadas.
“El hecho de ser madre me ha convertido en otro tipo de persona. Mis prioridades han cambiado. Sigo amando mi trabajo. Pero ahora mi mundo es mi familia, mi hijo. Lo que me permite interpretar a Norma de manera diferente porque soy madre como ella. Ser madre me ha permitido identificarme mucho más con el resto de las mujeres”, afirmó.
Hija de la cantante Claudia Osuna, la actriz empezó su carrera haciendo comerciales a los cuatro años de edad. Con el tiempo su presencia se hizo frecuente tanto en el cine como en la televisión.
“Comencé siendo muy niña en producciones muy ambiciosas, como Café con aroma de mujer (1994), una serie que sin dudas marcó una pauta a nivel mundial porque por primera vez el público conoció un potente producto colombiano, y eso nos benefició a todos los que participamos en él”, evocó. “Luego vino la serie Perro amor, que me dio muchas satisfacciones al ganar muchos premios, y después la primera temporada de Pasión de gavilanes, que confirmó mi internacionalización. He hecho muchos personajes que me han marcado. Hasta he sido ‘boxeadora’”.
La actriz añadió que el hecho de que su madre fuera una artista conocida en Colombia la ayudó al principio. Sin embargo, el mayor obstáculo lo encontró en su propia progenitora, a quien no le gustaba que actuara porque consideraba esa profesión muy dura.
Sobre un posible regreso a la música, faceta en la que incursionó junto a su hermana Claudia en el grupo Café Moreno, hace varios lustros, la artista confesó que considera esa etapa superada por no considerarse cantante.
“Recuerdo mis comienzos con mucha ternura. Yo jugaba a actuar, pero no estaba consciente de la responsabilidad que eso conllevaba, salvo la de cumplir los horarios. Con el tiempo, ese juego se convirtió en una aspiración para hacerlo cada día mejor”, dijo al despedirse.