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Loreak: flores para el recuerdo


Itziar Itunño en el filme vasco ‘Loreak’, dirigido por José María Goenaga y Jon Garaño.
Itziar Itunño en el filme vasco ‘Loreak’, dirigido por José María Goenaga y Jon Garaño. Departamento de Cultura del Gobierno Vasco

Una vez que comienza el filme Loreak tiene a la audiencia garantizada. Y claro, los directores vascos José María Goenaga y Jon Garaño nos tocan por el lado más débil, el de la curiosidad, con una historia fascinante, llena de misteriosos vericuetos dramáticos y desbordante de imaginación.

Como anuncia su título en lengua euskera –la que los personajes hablan en este filme–, trata de flores, flores y más flores que llenan los días de una mujer casada, llamada Ane (Nagore Aranburu). Ella no tiene la menor idea de quién le remite a diario un precioso bouquet, pero el anónimo envío se hace cada vez más anhelado, ante las narices del esposo.

El enigma se despliega de buena manera con la aparición de otras dos mujeres, una madre, Tere (la emocional septuagenaria Itziar Aizpuru) y una esposa, Lourdes (estupenda Itziar Itunño) que se cruzan en la historia de Ane, o al revés, Ane en la de ellas, y siempre con la presencia eterna de las flores.

Ramos que traen los carteros; flores en los canteros de una casa, en las tumbas, en un recodo de la carretera. El ritual se retroalimenta con un juego de intenciones que se mantienen ocultas a los personajes. Ane, ella misma enigmática –“como una ostra”–, no sabe quién está detrás del misterio, y a su vez el causante de todo el embrollo emocional nunca sabrá quién le devuelve el gesto.

Hay algo buñuelesco en esta historia en la que se tiñen las emociones de un tono lóbrego y surrealista. El cadáver de un difunto sirve de material de estudio a los aprendices de medicina; una oveja –como salida de El ángel exterminador– merodea por la carretera fatal. La impresión es la que evocan los ramos secos, marchitos por el inexorable paso vital. Y a la vez es una cinta delicada y hermosa, de notable fotografía y encuadres, que habla –en baja voz– de la profunda soledad del alma y de la memoria. La gente no muere hasta que se la olvida, es la frase de este filme destinado a quedarse en el recuerdo. • 

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de julio de 2015, 3:21 p. m. with the headline "Loreak: flores para el recuerdo."

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