Entretenimiento

Autómata, humano y robot en danza posapocalíptica


Antonio Banderas protagoniza la cinta hispanofrancesa ‘Autómata’, que dirige Gabe Ibáñez.
Antonio Banderas protagoniza la cinta hispanofrancesa ‘Autómata’, que dirige Gabe Ibáñez. Green Moon

Un planeta posapocalíptico donde una buena parte de la “humanidad” son robots, nos trae la cinta hispanofrancesa Autómata, de Gabe Ibáñez, que tiene a Antonio Banderas de figura protagónica y productor.

Después de un desastre nuclear que ha dejado al mundo seco y despoblado, los 20 millones de humanos sobrevivientes se sirven de robots para facilitarse la vida. Con la sofisticación de autómatas que casi se acercan a la capacidad de razonar, y sus inviolables protocolos, los humanos los tienen de mucamas en sus domicilios, y hasta de juguete sexual, cuando no los desprecian o los destruyen con un disparo en el subterráneo, donde hasta las máquinas mendigan en esta suerte de refugio del gran basurero que es la ciudad. Los robots tienen un diseño exterior muy primario, pero poseen la inteligencia de ser civilizados y de usar el sentido común, gran detalle que han perdido sus creadores.

El agente de seguros Jacq Vaucan (Banderas) de una gran corporación ocupada de los robóticos cohabitantes deberá investigar un extraño evento, a regañadientes, porque lo que realmente desea este hombre triste es irse lejos del mundo sucio y agobiante, una mezcla rara de futuro demodé, en busca de un hipotético océano. La historia se mete en terreno filosófico en esta alegoría de la singularidad de las máquinas sobre la vida. Y el trío de guionistas, entre ellos Ibáñez, le ha añadido la parte sentimental, una familia, Jacq y la esposa (Birgitte Hjort Sørensen) a punto de dar a luz, nacimiento que se repetirá con otra asombrosa forma de vida. Banderas le pone demasiado drama a su personaje, Melanie Griffith interviene también en desabrido cameo, y el filme recuerda a otros de igual corte sci-fi, con un pariente muy cercano: Blade Runner con sus “replicantes”. El parecido su director lo bendice: “Más que un homenaje [el filme] lo llevo en la sangre”.

Pero Autómata, dentro de su especie, tiene su propia receta: menos artificios, más dramaturgia. Y la originalidad está en el tratamiento de estos robots casi humanizados. Un autómata que comete acto de suicidio, ¡se da candela!, es una de sus extravagancias. Son aciertos del guion el pasaje de una caminata por desolada tierra que cubre prácticamente la segunda parte del filme; la imagen de un hombre llevado a rastras por robots, entre ellos una con busto femenino –Cleo (voz de Griffith), que no solo adquiere una rara humanidad con su rostro y pelo de muñeca sino que es capaz de acoplarse a la nostalgia del humano– y la danza de una vieja canción francesa (La Mer, de Charles Trénet). Esta es una película de sci-fi de la vieja escuela, más concentrada en contar una historia, apoyada en la hermosa partitura musical de Zacarías M. de la Riva, que en sorprender visualmente con efectos especiales. • 

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de octubre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "Autómata, humano y robot en danza posapocalíptica."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA