Gone Girl: potente ‘thriller’ psicológico
Gone Girl es de esos filmes para acomodarse en la butaca –apuros y preocupaciones de la vida real desaparecerán por encanto durante dos horas y media– y dejarse llevar por la magia de las buenas historias de crimen y suspense, esas que cautivan desde las primeras imágenes.
El filme tiene dos ingredientes clave, un director al que se le dan muy bien los thrillers, David Fincher –recordemos Seven, The Social Network, The Girl with the Dragon Tattoo–, con una carrera de éxitos basada en su clarividencia para las buenas historias. El otro componente es la historia misma, adaptada del bestseller policiaco de Gillian Flynn. Y nadie mejor que la escritora para convertirla en libreto, sin necesidad de reinventar su propia fórmula dramática ya probada en la literatura.
Aquí vuelve a fallar la máxima de “segundas partes no son buenas”. La cinta está hecha para igualarse a un libro que, al adentrarse en sus páginas, nadie puede parar de leer, y el filme es también una guerra declarada a la apatía. Fincher escoge a Ben Affleck (como Nick Dunne), rigurosamente exacto, y a Rosamund Pike (como Amy), bella, enigmática, maravillosamente camaleónica. Están también otros grandes, Tyler Perry y Neil Patrick Harris, en el reparto. Y en la sonoridad repiten con Fincher los compositores Trent Reznor y Atticus Ross de la banda Nine Inch Nails. Aunque, lamentablemente, en escenas iniciales, la música intenta competir con los diálogos y se hace inoportuna.
El detonador de la historia –que tiene como trasfondo los temas del matrimonio y la mediatización–, ya su título lo adelanta, es que una mujer ha desaparecido misteriosamente el día de su quinto aniversario de boda. El esposo, la policía, la familia, el barrio entero, los medios de comunicación con todo el morbo sensacionalista, la puritana opinión pública, todos participan o se hacen eco del extraño suceso, del posible sospechoso, de la absoluta certeza de un crimen. Luego siguen los puntos de giros y las vueltas de tuerca, la trama se tensa y se vuelve aterradora, y el espectador se encrespa en el asiento hasta el impactante estacazo final.
Gone Girl es un potente thriller psicológico que tiene la capacidad de regenerar su intriga, de encadenar nuevos eslabones dramáticos a su tremebunda historia a la manera de una serie criminal televisiva. El “problema” es que nos vamos del cine queriendo ver más. •
pilayuso@yahoo.com
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de octubre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "Gone Girl: potente ‘thriller’ psicológico."