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Maná incendió el American Airlines Arena con concierto muy sentido


El vocalista y guitarrista de Maná Fher Olvera y el baterista Alex González, en el concierto de la banda mexicana en Miami, durante la gira ‘Cama incendiada’.
El vocalista y guitarrista de Maná Fher Olvera y el baterista Alex González, en el concierto de la banda mexicana en Miami, durante la gira ‘Cama incendiada’. El Nuevo Herald

La mejor manera de decirle al mundo quienes somos como latinos es enseñándoles lo mejor de nuestra cultura. El pasado jueves, en la AAA de Miami, la agrupación mexicana Maná hizo lo propio delante de unas 15,000 personas, representando a todo un pueblo latinoamericano con buena música y escribiendo, a punta de rock and roll, baladas, pop y hasta corridos, un capítulo imborrable en la historia de su carrera.

El tour Cama incendiada ha elevado a la banda a la categoría de magistral, demostrando en un poco más de dos horas de show en vivo por qué es una de las agrupaciones más importantes de todos los tiempos.

Con un sonido impecable, un juego de luces y video de última tecnología, y un repertorio que conservó la energía intacta durante la velada, Maná se subió al escenario con propiedad, abanderada por su incansable vocalista Fher Olvera. Durante 20 canciones, varias generaciones de seguidores repasaron junto a la agrupación su historia musical, y reafirmaron una relación de casi 30 años.

Pasadas las 9 p.m., el telón bajó para dar inicio al concierto con su nuevo tema, La prisión, que de una vez paró a todo el mundo de sus sillas. Como si se hubieran acabado de levantar, Fher, Alex, Sergio y Juan y el resto del grupo desbordaron energía, estableciendo desde la primera canción a todas las mujeres de Miami, que era mejor haber llevado zapatos cómodos.

Siguió Corazón espinado, su aclamado tema de 1999, que no dejó caer la aguja térmica ni un solo segundo. Los seis paneles verticales que sirvieron de background y las dos pantallas gigantes laterales cambiaron acordes con la nueva canción y así lo hicieron durante toda la noche, poniéndole al ambiente una extraordinaria cuota de riqueza visual.

Todavía Fher no había dicho nada más que “¡Buenas noches, Miami!”, cuando mandó a sonar el tercer tema de la noche, Cama incendiada, que dio nombre al noveno trabajo de estudio de la banda y bautizó este tour mundial. Fuego, calor y un apasionado video encendieron a la fanaticada, que cantó el tema a grito herido, a pesar de haber salido al mercado hace tan solo tres meses.

Amor clandestino y Eres mi religión continuaron con la misma temática de despecho y pasión, hasta que se dio paso a su canción Cuando los ángeles lloran, tras un emotivo mensaje de conservar la tierra. El vocalista le explicó al público quién fue Chico Mendes, un recolector de caucho, sindicalista y activista ambiental brasileño a quien está dedicada esta canción. En este momento, Fher invitó a todo el mundo a encender sus celulares en una manifestación de esperanza y apoyo por la conservación del planeta, invitación que convirtió la Arena en un cielo estrellado por unos minutos.

Maná fue y regresó en su trayectoria musical, cantando temas de sus inicios, y sus canciones más recientes, incluyendo Mi verdad, que grabó junto a la colombiana Shakira hace unos meses.

Luego, a más de la mitad del concierto, la banda hizo lo que tradicionalmente ha hecho en los últimos shows, subirse en una improvisada tarima en el centro de la arena, para cantarle de cerca al público de atrás. Con botella de whiskey en mano, la banda se desconectó un poco para una tanda de acústicas que le dieron al recinto un aire de barra de pueblo.

Y en un momento que tal vez todos estaban esperando, pero que no definió la noche, Fher tomó el micrófono para pronunciarse sobre los comentarios del empresario Donald Trump en contra de los inmigrantes en Estados Unidos. Con inteligencia, sin darle mucha importancia, pero con contundencia, dijo: “Hay un tipo que ha hablado muy mal de los mexicanos y los latinoamericanos, un tipo lleno de odio… nos ha tratado de delincuentes, violadores, narcotraficantes, basura: son puras estupideces de gente ignorante”.

Esto provocó que las mismas 15,000 personas que estaban allí para cantar, abuchearan a Trump por varios segundos.

“Somos casi 50 millones de latinos en este país, y somos quienes vamos a decidir las próximas elecciones, así que pónganse aguzados, chicos y chicas”, concluyó el cantante, dando paso al corrido de los Tigres del Norte, Somos más, el tema perfecto para el momento.

Fue así como la banda llegó a Miami a sanar las heridas de un pueblo que necesita saber que sus ídolos lo acompañan, que no está solo. Como mejor lo saben hacer, Maná y sus seguidores demostraron con altura que Latinoamérica es más que las palabras de un aspirante político, un pueblo cuya cultura es rica y cuna de maravillosas bandas como la mexicana.

Acercándose a los 30 años de vida, Maná se gradúa en la categoría de legendaria, pero mientras se inmortaliza, sigue dando a luz maravillosas canciones que renuevan su talento y continúan reuniendo adeptos. Da gusto ver a una agrupación que después de tantos años todavía disfruta subiéndose al escenario a compartir de la manera más directa con sus seguidores, y volviendo a la esencia del músico que le regala sin ataduras su talento a quienes lo han puesto allá arriba. • 

Siga a Sandra Palacios en Twitter: @sandrapalaciosg

Esta historia fue publicada originalmente el 6 de julio de 2015, 1:12 p. m. with the headline "Maná incendió el American Airlines Arena con concierto muy sentido."

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