‘Festival Miami’ arrancó con entusiasmo patriótico
Con un programa de música norteamericana abrió el Festival Miami de la Escuela Frost de Música su edición número 31, en el Gusman Concert Hall (GCH) de la Universidad de Miami. ¿Qué mejor que la obertura de Candide, de Bernstein, con toda su chispa y riqueza orquestal, para comenzar el programa y demostrar la pericia de la Frost Symphony Orchestra? A pesar de que se trata de jóvenes estudiantes, el director Thomas Sleeper supo demostrar la calidad del grupo. Luego llegó el estreno mundial de Three Glorious Days, del joven compositor Matthew Evan Taylor, que subió al escenario a recibir los nutridos aplausos.
Cerró la primera parte de la noche con una verdadera golosina musical, el Concierto para saxofón alto y orquesta, op. 26, de Paul Creston, con el legendario Dale Underwood como solista. Miembro de la facultad de la Frost, Underwood se lució como virtuoso de su instrumento, en un concierto que debería ser más frecuente.
La segunda parte de la noche abrió con la misteriosa Sun Trader, de Carl Ruggles, que también figurara como profesor de UM en sus días, según informara Sleeper en su breve introducción de la curiosa obra. Luego la famosa The Unanswered Question (Pregunta sin respuesta), de Ives, con la trompeta, en off, paseándose por las escaleras exteriores a la derecha de la sala para crear el efecto especial de la pregunta que insinúan sus notas: “¿Por qué estamos aquí?”. La cuidada ejecución mereció largos aplausos.
Aunque lo mejor de la noche, la ovación de pie, fue el Concierto para violín y orquesta, de Barber, con el aclamado Michael Ludwig como solista. Este fue un punto de excelencia tanto para el violinista como para la orquesta que dio lo mejor de sí.
Sin duda, un concierto inicial muy patriótico que destaca valores musicales norteamericanos reconocidos de siempre y también rescata obras injustamente relegadas dentro del repertorio. Esto una vez más anuncia un Festival Miami de alto vuelo.
Tres fuera del tiempo
Con algarabías más que con aplausos fueron acogidos los números del trío de cuerdas Time for Three (Tf3), presentado por el Festival Miami la tarde del domingo, en el GCH. Compositores, arreglistas, virtuosos, su repertorio va de Bach a Justin Timberlake. Poseedores de esa gracia de los verdaderos músicos que saben encontrar la conexión entre Stravinsky y Paul McCartney, ofrecieron a un público en éxtasis un memorable concierto, en el que la belleza y el calor humano podían sentirse en cada nota y en cada gota de sudor de los acalorados intérpretes.
En la entrega final: Cry me a River, en la que se combina la conocida canción de Timberlake con el famoso Adagio para cuerdas, de Barber, también participó sorpresivamente (estaban sentados en el escenario como espectadores, con ropa informal) la Coral de la Escuela Frost de Música. La respuesta fue delirante y, para calmar los ánimos, el trío regaló como encore: Norwegian Woods, una de sus últimas creaciones. Los discos de este trío son tesoros, pero disfrutarlos en vivo es un privilegio. •
El ‘Festival Miami’ continuará hasta el 8 de noviembre con música de todo tipo. (305)284-4940 y www.festival miami.com.
daniel.dfernandez. fernandez@gmail.com
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de octubre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "‘Festival Miami’ arrancó con entusiasmo patriótico."