Simulacro de idilio: profunda en su aparente simpleza
En el centro del escenario hay una especie de plataforma multifuncional con una silla en lo más alto y otras sillas cerca y al fondo, vacías. Al comenzar la obra salen los actores y se colocan en línea formando una especie de coro. Enseguida una actriz sube a lo más alto y comienza un recitativo en alemán: nada más y nada menos que la letra del Himno a la alegría de Beethoven, inspirado como se sabe en el hermoso poema de Schiller y parte final de la Novena y última sinfonía del genial compositor. Un inicio con un llamado a la amistad y la alegría algo desconcertante, pero que enseguida deja ver bien claro hacia dónde se encamina.
Presentada por Teatro de Babel-DramaFest, Simulacro de idilio, escrita y dirigida por David Gaitán, dramaturgo y director de gran trayectoria, con un elenco formado por tres actores e igual número de actrices, es la contribución de México al XXX Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami que se está desarrollando, auspiciado por Teatro Avante, que dirige Mario Ernesto Sánchez, hasta el 26 de este mes.
La pieza es una tragicomedia con elementos de la farsa, el absurdo y el teatro social. Palacios (Harif Ovalle) es un maestro de preparatoria que aspira, por los méritos que cree tener, a una plaza laboral. Es un hombre de principios, que respeta firmemente los códigos sociales de la sociedad en que vive, recto, eficiente en su desempeño y piensa que son atributos idóneos para alcanzar su meta. Para el Director del plantel (Miguel Romero), un corrupto profesional de quien depende su aceptación, esos méritos no son suficientes. En la entrevista intenta degradarlo, humillarlo, que se rebaje, ponerlo a su nivel, convertirlo en su igual, y Palacios se resiste. Pero ese no es el único problema que tiene que afrontar el maestro. Su esposa (Amanda Schmelz) quiere el divorcio y lo engaña con el abogado (Alejandro Morales) que se ocupa de los trámites correspondientes. Además, aparece otra aspirante a la plaza (Milleth Gómez), que para más desgracia es amante del Director. Hay una alumna (Sara Pinet), menor de edad que, al parecer, está enamorada del maestro y con la que este tiene fantasías eróticas. Estos elementos sientan las bases para que se desencadene la acción.
La pieza, al igual que otras que he tenido la oportunidad de ver en el festival, emplea elementos de multimedia. En este caso hay proyecciones, historias en dibujos animados; los contenidos de los mensajes que en determinados momentos se pasan los actores se hacen visibles sobre ciertas partes de la plataforma. Todos ingeniosos y muy bien utilizados, a lo que se une una simpática invasión aérea de avioncitos de papel.
Divertida, irónica, profunda en su aparente simpleza, Simulacro de idilio es un muestrario sobre lo difícil que es mantener los principios frente a un medio que se caracteriza o define por su corrupción. Con un estupendo grupo de actores, sin desbalances, pero con un Harif Ovalle que se destaca por su precisa gestualidad, una dicción perfecta y una condición física excelente. Un eficaz diseño de luces a cargo de Matías Gorlero, dentro de un nutrido grupo de profesionales que contribuyen a una puesta de nivel, con memorable final, esta vez el coro cantando el Himno a la Alegría.
XXX Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami. Para la programación completa: http://teatroavante.com/spanish/program.aspx
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de julio de 2015, 2:54 p. m. with the headline "Simulacro de idilio: profunda en su aparente simpleza."