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Dracula Untold, el peor contado


Luke Evans en ‘Dracula Untold’, dirigido por Gary Shore.
Luke Evans en ‘Dracula Untold’, dirigido por Gary Shore. AP/Universal Pictures

El género de terror le debe hasta la última gota de sangre al vampiro que salió de la pluma de Bram Stoker. Los Dráculas llegaron al cine para quedarse, desde el expresionista Nosferatu, de F.W. Murnau (1922), pasando por el clásico Drácula de Tod Browning (1931), que daba pesadillas, con Bela Lugosi, inmortalizado, que se llegó a creer su personaje y quiso que lo enterraran con la capa de vampiro para llevarse su leyenda al más allá. Le siguieron decenas de versiones, donde resalta el romántico Drácula de Coppola (1992) con Gary Oldman en la piel del vampiro y una historia llena de erotismo y elegancia visual.

Este último Dracula Untold con el sobretítulo en castellano: La leyenda jamás contada, hace honor a su título: nunca se hizo peor. Un director debutante, Gary Shore, y unos guionistas novatos escogen al vampiro más famoso del mundo y reinventan su historia. El problema es que el nuevo Drácula les salió soso y no funciona en su género de vampirismo negro. No hay terror, no hay suspense, ni siquiera nos mueven un pelo los colmillos ensangrentados de un galán (Luke Evans), al que seguimos viendo muy guapo.

La voz de un niño (el hijo de Drácula-Vlad Tepes) cuenta que en el año del Señor 1442, había un guerrero transilvano cuyas monstruosidades hacían retroceder ejércitos enteros con solo oírlo nombrar: el Empalador. Sus súbditos lo llamaban Príncipe, pero el mundo lo conocía como… Drácula. El filme –al estilo de los superhéroes de Marvel– comienza con este preámbulo en off de una historia que seguirá dándose muy masticada al espectador.

Drácula aparece convertido en un amoroso padre de familia, que solo quiere paz y es respetado en su castillo. Está casado con la bella Mirena (Sarah Gadon) y tiene un hijo (Art Parkinson). Pero dos males le quitan el sueño, uno: los turcos, con el malvado Sultan Mehmed (Dominic Cooper) y sus bárbaros caprichos. El otro es un misterio tenebroso, un monstruo escondido dentro de una

caverna.

Drácula se mete en la “boca del lobo”, pero se resiste a pagar el precio de la inevitable maldición. ¿Soportará el príncipe mordido tres días sin chupar sangre humana?, es la pregunta clave durante buena parte del filme. Pero… ¿Sería posible un Drácula abstemio, sin sed de sangre?, dudamos. Un último tramo con una pandilla de chupasangres mordiendo cuellos a los turcos que se les atraviesen, le da la nota final al desatino. • 

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de octubre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "Dracula Untold, el peor contado."

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