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Rudderless: un buen comienzo y un mejor final


Billy Crudup (der.) en ‘Rudderless’, dirigida por William H. Macy
Billy Crudup (der.) en ‘Rudderless’, dirigida por William H. Macy Unified Pictures

Un bombazo dramático cierra los minutos introductorios de la ópera prima de William H. Macy (muy conocido delante de las cámaras por filmes como Fargo), que ha escrito junto a Casey Twenter y Jeff Robison.

En el instante en que Sam (Billy Crudup), ejecutivo de cuello y corbata, se dispone a marcharse de un café, después de esperar en vano a su hijo adolescente –al que vimos en anterior escena componiendo canciones en su residencia de estudiantes– la TV del local muestra una noticia de último momento: ha ocurrido una masacre en la universidad donde estudia el muchacho. La pantalla se queda en negro unos instantes. Impactante comienzo. \

La tragedia da un vuelco total a la vida de este padre divorciado, empresario de una agencia de publicidad, con casa de moderna arquitectura y lujoso auto deportivo. Dos años después vive como indigente en su barco anclado en una marina, evacúa directamente en el mar a la vista de todos, bebe alcohol hasta caerse y trabaja de pintor de brocha gorda. La vida le vuelve a cambiar cuando escucha por primera vez los demos de las canciones que dejó grabadas en cintas su hijo fallecido y entra en escena el joven Quentin (Anton Yelchin) que, tras mucha insistencia, crea con él y otros muchachos una banda de rock. A partir del estereotipado garaje en que practican los músicos, el filme pareciera apuntar a una historia muy contada: Sam hace el papel de padre consejero para el muchacho sustituto; el chico tiene una atractiva joven madre soltera. ¿Ya podemos suponer el resto? Pues no. La historia no va por ahí.

Recordemos la matanza inicial. Este drama de pérdida y regreso a la vida nos ha guardado demasiado bien su lado oscuro, delicado y difícil de asimilar. La verdad se destapa en el tercio final, la historia se pone realmente escabrosa y cada vez mejor. Un último gesto controversial, una canción que el padre dedica a su primogénito, contiene el meollo emocional de este buen filme.

Una constelación de estrellas desfila con pequeños cameos, acompañando al dúo protagónico. Ahí está Selena Gómez, que aparece y desaparece, sin pena ni gloria. El propio Macy, Felicity Huffman (Desperate Housewives), Laurence Fishburne (Tina). Un laurel se lo llevan las canciones que tocan los miembros de esta banda (con la voz de Yelchin y los músicos Ben Kweller y Ryan Dean) llamada Rudderless, como el padre que protagoniza este drama, que es como un barco a la deriva. • 

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de octubre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "Rudderless: un buen comienzo y un mejor final."

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