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The Blue Room, un cuarto azul al centro del enigma


Stéphanie Cléau en ‘The Blue Room’, dirigida por Mathieu Amalric.
Stéphanie Cléau en ‘The Blue Room’, dirigida por Mathieu Amalric. IFC Films

Sexo, adulterio, crimen, sospecha, investigación son los ejes del drama pasional francés La chambre bleue (The Blue Room). Basado en la novela homónima del famoso escritor belga Georges Simenon, del que se han adaptado decenas de obras al cine, Mathieu Amalric escribe, junto a Stéphanie Cléau, también dirige y protagoniza el triángulo amoroso de esta historia. Amalric (The Grand Budapest Hotel) es Julien Gahyde, ellas son la esposa Delphine Gahyde (Léa Drucker) y la amante, una mujer casada, Esther Despierre (Stéphanie Cléau).

Una primera escena llena de erotismo e intensidad de los amantes en una habitación azul del Hôtel des Voyageurs, una mordida, una gota de sangre que cae en la sábana blanca, una pregunta de ella, una respuesta de él, una esposa que podría cuestionar, un marido que podría descubrirlos, darán paso al misterio que cubre todo el filme. Este está hecho de continuos interrogatorios de una investigación policial, contrapunteados por momentos, conversaciones, encuentros de los personajes en el pasado reciente para regresar al punto de partida: el cuarto azul.

El filme, de impecable factura fotográfica y una esmerada elaboración de atmósferas, está colmado de suspense y un sentimiento de desasosiego que no lo abandona hasta el desenlace. El misterio, que cubre todo el metraje, avanza con cadencia pausada y es cada vez más inquietante. Y una música intensa, hermosa, llena de pasión, se apodera de la imagen. Podría decirse que sin la partitura de Grégoire Hetzel (The Tree), el filme hubiera perdido buena parte de su espíritu.

Continúan los pequeños fragmentos de la investigación a Julien Gahyde, las secciones con el abogado, los encuentros con el psicólogo, el juicio. Preguntas y más preguntas, ¿Sabía su mujer que usted la engañaba? ¿Estaba huyendo de la amante? ¿Había decidido terminar la relación? ¿Sabía ella? ¿Sabía usted?...

El que no sabe nada es el espectador, que se mantiene suspendido ante la penumbra y la intriga. ¿Qué ha sucedido?, ¿cómo?, ¿por qué? Todo lo que tenemos es un sospechoso, pero tampoco él, Julien, parece tener palabras para explicar lo ocurrido. Las claves hay que buscarlas en la historia misma, que se nos da a cuentagotas, a través de fragmentos, de las piezas desmembradas de un todo. Y un cuarto pintado de azul al centro del enigma.• 

pilayuso@yahoo.com

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de octubre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "The Blue Room, un cuarto azul al centro del enigma."

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