Museo Reina Sofía, clave del arte contemporáneo mundial
Para el director del Museo Reina Sofía de Madrid (España), Manuel Borja-Villel, la colección que posee está siempre “en proceso de cambio, porque implica un repensar la historia, un trabajo continuo de investigación, de exposición. Todo lo que se hace en el Reina Sofía acaba teniendo repercusión en la colección”.
Una colección que nació, fundamentalmente, con los fondos del desaparecido Museo Español de Arte Contemporáneo y que se puede contemplar en el antiguo Hospital de San Carlos, diseñado por Francisco Sabatini que, tras varias restauraciones, abrió sus puertas como Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía el 10 de septiembre de 1992.
UN RECORRIDO QUE COMIENZA EN EL XIX
La necesidad de ampliar los espacios llevó a la construcción de una ampliación diseñada por el arquitecto francés Jean Nouvel e inaugurada en septiembre del 2005.
Desde que se hiciera cargo de la dirección del museo en el 2008, la reordenación de la colección ha sido uno de los objetivos de Manuel Borja-Villel para quien, sin embargo, “esta colección tiene que estar en constante cambio, porque implica repensar la historia en un trabajo continuo”.
El recorrido comienza a finales del siglo XIX, con la crisis de las vanguardias históricas en los años 1920 y 1930 que queda claramente reflejada con el cuadro de Pablo Picasso, Guernica.
El siguiente momento es la posguerra, de los años 1940 y 1950, el momento de la sociedad del bienestar en Europa y Estados Unidos, y continúa con el período de los años 1960 a los 1980 del pasado siglo, en que se producen los cambios políticos, culturales y tecnológicos que configuran el escenario global contemporáneo.
En la actualidad, el museo trabaja en su “asignatura pendiente”, que es la parte más contemporánea, de la que se tiene mucha obra, pero cuya exhibición está pendiente de la remodelación de varios espacios del museo.
Aunque los recorridos por la colección son muchos, Manuel Borja-Villel ha seleccionado una serie de obras que considera han marcado diferentes momentos.
Una primera parada es ante el Pabellón de España de la Exposición Internacional de París de 1937, que albergó el Guernica, junto a obras de Joan Miró, Julio González, Alexander Calder o Josep Renau.
“Refleja un momento en que hay una discusión en el mundo de las vanguardias históricas sobre el papel de lo popular. El pabellón es un compendio de lo que eran estas discusiones, además de una obra arquitectónica extraordinaria”, apunta el director.
Situación importante en la década anterior al Pabellón es el del segundo surrealismo de 1929, donde Salvador Dalí aparece como una figura totalmente transformadora, que cambia muchos de los parámetros de lo que había sido el primer surrealismo.
Y lo hace con obras que remiten a los sueños, a lo que él llama el método paranoico crítico, como Rostro del gran masturbador, con imágenes que se transforman, alegorías y referencias a sus propios miedos, a sus fobias. “Es la gran obra de Dalí de esta época”.
OBRAS DE MUJERES RELEVANTES
En el recorrido propuesto por Borja-Villel destaca también Pastoral (1923-24), de Joan Miró, perteneciente al primer surrealismo. Exhibida en el área Campos magnéticos, título de uno de los textos de André Breton sobre la relación entre texto y pintura, “y cómo buscaban que la pintura fuese poética, Miró refleja como nadie esas ideas en esta obra”.
“Mientras que el Guernica es el espacio público, el de las masas, Picasso en Mujer en azul (1901) muestra el mundo burgués, el de los interiores, que se vive en una época de cambio de siglo”, indica Borja-Villel.
Se trata de una figura femenina casi amenazante, de cabaret, “pero a la vez tiene bastante de Menina de Velázquez, de figura aristocrática”, comenta el director del museo.
“Es un momento en que los artistas empiezan a ver la parte enfermiza de una sociedad que les ha traicionado, y ello se aprecia en esta pintura, muy importante en la obra de Picasso, que marca el principio y el final de las vanguardias históricas”, asevera Borja-Villel.
La siguiente etapa de esta pequeña historia del arte, según el experto, es “la extraordinaria generación compuesta por Antonio Saura, Rafael Canogar, Manuel Millares, Antoni Tàpies, Jorge Oteiza o Eduardo Chillida, con los que se realiza la reconstrucción del Pabellón Español en la Bienal de Venecia de 1958”.
Pintura (1955) de Antoni Tàpies refleja un momento en que los artistas españoles “sienten la necesidad de volver a formar parte de una vanguardia y lo hacen a través del lenguaje de la abstracción. Tratan de recuperar lo más radical y rupturista del arte español”, expresa el experto.
El empaquetado de las patatas duras (1974), de Öyvind Fahlström (Brasil, 1928-Suecia, 1976), la instalación de la Fábrica de San Giovanni (1971), de Mario Merz (Italia, 1925-2003) o el vídeo Trio A (1978), de Yvonne Raider (Estados Unidos, 1934) son ejemplos de la evolución internacional del arte de los 1970.
En el recorrido destacan también obras de reciente incorporación como Lanas, de Juan Hidalgo (Las Palmas de Gran Canaria, 1927). Integrante del Grupo Zaj, uno de los más importantes de arte experimental español. Hidalgo hizo esta obra en 1972 para el final de curso del Instituto Alemán. La obra desapareció y el Reina Sofía la reconstruyó para una exposición.
Otra de las obras “fundamentales” incorporada recientemente a la colección es Antro de fósiles (1930) de Maruja Mallo (Lugo, 1902-Madrid,1995).
“Dentro de la recuperación del arte de vanguardia español se está haciendo un esfuerzo importante en adquirir obras de mujeres artistas del momento”, concluye el director del museo español.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de agosto de 2015, 4:34 p. m. with the headline "Museo Reina Sofía, clave del arte contemporáneo mundial."