Tom At The Farm, terrible seducción
“Hoy, una parte de mí ha muerto y no puedo llorar”, escribe en una servilleta el chico deprimido de esta historia. Luego, en el viaje de Tom en carretera hacia una granja de la familia de su difunto amor, para asistir al funeral, se escucha la canción más hermosa del mundo: Les moulins de mon coeur. Con mucha fuerza emotiva comienza la terrible seducción de Xavier Dolan.
El director quebequés, muy joven para el alcance internacional de su filmografía, con títulos como I Killed My Mother (Yo maté a mi madre) y el más reciente Mommy, nos trae un perturbador thriller psicológico (que viene de la obra de Michel Marc Bouchard), con un tema interior recurrente: la homosexualidad. Tom à la ferme (el título original en francés), en la que este enfant terrible es también el protagonista, descubre cierta tendencia narcisista con un buen número de planos del rostro de Dolan-Tom, con los mechones teñidos de rubio y un aire de modernidad hipster.
Una creciente sensación de angustia y peligro aflora desde que Tom entra al ambiente lúgubre de una casa rural, con la muerte rondando el vacío y la miseria humana de sus habitantes. Ellos son Agathe (Lise Roy) la madre que no tiene idea de la identidad sexual de su hijo y Francis (Pierre-Yves Cardinal), el psicótico granjero, hermano del difunto.
Hay aquí una violencia que se antoja gratuita, con un espíritu sádico que algo recuerda a Funny Games. En este retorcido y reprimido círculo familiar surge entre ambos hombres, Tom y Francis, una terrible seducción, a través de una extraña relación odio-dependencia. Mientras Francis juega al cruel, Tom juega al masoquista. Y la madre, en su enajenación, juega a invitarlos a comer tarta de manzanas. Una partida de psicóticos, concluye la recién llegada Sarah (Evelyne Brochu), otro misterioso vértice en el pasado del difunto.
Hay momentos de un dramatismo inquietante e insólito: la escena de los dos hombres lavándose las manos de sangre de las vacas sacrificadas acusa una enorme violencia contenida. La secuencia, asombrosa, de Tom y el granjero bailando tango, roza el surrealismo.
Tom at the Farm no es, definitivamente, un filme fácil. Es una obra incómoda, enloquecida y llena de brillante
agudeza. •
pilayuso@yahoo.com
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de agosto de 2015, 1:59 p. m. with the headline "Tom At The Farm, terrible seducción."